Spain

Zidane niega el final de su Real Madrid y derrota a un Barcelona atormentado

«El placer no es más que el alivio de las tensiones». Le sirvió la evidencia a Burroughs para entender por qué vivía en el delirio anfetamínico. Le sirvió a los futbolistas del Real Madrid para negar su final. Y también para deleitarse con el triunfo ante un Barcelona que acabó hecho un guiñapo. Desorientado y sin estructura alguna. Como muestra, el gol de Modric que cerró el partido, con medio equipo azulgrana de brazos cruzados. Zidane, el icono de Glasgow, tantas veces acusado de ser un simple gestor de grupos, aleccionó en el Camp Nou a Koeman, el héroe de Wembley. La reinvención del Barça continúa lejos. Y nadie sobrevive mejor a sus demonios que el Real Madrid.

Lo que para el espectador fue extrema diversión en el primer acto, para los futbolistas era desahogo. Los episodios, trepidantes, que se sucedían en una y otra área, sirvieron para corroborar que Benzema es uno de los mejores delanteros del último cuarto de siglo, y que a pocos jóvenes se le adivinan tantas características de estrella como a Ansu Fati. Pero el resplandor acostumbra a cegar realidades no tan agradables.

Como ese doble pivote azulgrana incapaz tanto de defender a su espalda como de dar sentido al juego. Busquets no podía correr hacia atrás, y tampoco tenía la pelota para llevarla con cierto criterio hacia adelante. Koeman, símbolo del Dream Team de Cruyff, prefirió ceder la posesión a su rival y aguardar en su campo. Quién sabe si por obligación o por convencimiento.

Por entonces, el Real Madrid aún tampoco sabía muy bien qué hacer con un balón que en los ataques estáticos parecía atrapado bajo el caparazón de una tortuga. Y si los blancos trataban de avanzar en bloque volvían a evidenciarse esas penurias defensivas ya mostradas en sus últimas derrotas ante el Cádiz y el Shakhtar. El recuperado Sergio Ramos insistía en solucionarlo cada vez que Messi, tras el cogote de Casemiro, atacaba con todo el campo de cara.

Pero sí. Aquello parecía un guateque. Porque permitía ver cómo el Real Madrid y el Barcelona marcaban sus goles inaugurales en sus primeros disparos a puerta. Y con sólo tres minutos de diferencia. En el tanto del equipo de Zidane, a Benzema le bastó con encontrarse sin oposición en el frente para sacar el periscopio. Vio una rendija entre Piqué y Jordi Alba por donde podía colarse Valverde, a quien Busquets nunca pudo perseguir. El remate a gol del uruguayo sólo fue la consecuencia.

La respuesta azulgrana, inmediata, amasó el pasado con el futuro. Messi atendió al desmarque de Jordi Alba en la orilla izquierda. La jugada no fue con Marco Asensio, el tercer atacante escogido por Zidane. Tampoco con Nacho, condenado al tormento hasta que tuvo que reclamar el cambio por el peón Lucas Vázquez. Aunque aún hacía falta que alguien acudiera a coronar la asistencia de Alba. Y Ansu Fati fue a por ella como si le fuera la vida. Ramos quedó atrás y Ansu, antes de alzar los brazos y ponerse a besar el escudo, dejó claro que como ariete también es una joya.

Es imposible el recuerdo sin la nostalgia. El silencio oprime mucho más que el barullo. Aquellos futbolistas que hicieron suya una era viven un tiempo que quizá haya dejado de ser el suyo. Aunque sea por razones bien dispares. Antoine Griezmann y Luka Modric no tuvieron cabida de inicio. El primero fue derrotado por la meritocracia impuesta por Koeman. Juega quien rinde. El segundo, por la necesidad de Zidane de encontrar piernas más frescas. No hace tanto Griezmann y Modric se enfrentaban con sus selecciones en la final del Mundial de Rusia. Nada avanza más rápido que el fútbol.

Mientras el delantero francés quedaba atrapado en el banquillo preguntándose en qué momento pasó de soplar confeti a la enfrentarse a la indiferencia, quienes escoltaban a Messi eran dos niños de 17 años. Ansu Fati y Pedri. Aunque todos cambiaron de ubicación. Messi, antes de apagarse, se hizo con la mediapunta por la que tanto suspira Griezmann; Coutinho, que tuvo en su cabeza un gol de los que no se perdonan, pasó a la izquierda -aunque De Jong se pasara medio partido cubriendo su anarquía-; mientras que Pedri, en su versión más solidaria, tuvo que apañarse como falso extremo derecho. Aunque nadie percutía más que Ansu Fati, tormento para la defensa del Real Madrid.

La ausencia de Modric sólo debería ser interpretable a partir de la necesidad de Zidane de priorizar el vigor (Valverde y Casemiro como escuderos de Kroos) sin perder a uno de sus delanteros. Marco Asensio no respondió a la confianza de su entrenador, mientras que Vinicius se encontró con la dura oposición de otro jovenzuelo, Sergiño Dest. El estadounidense estuvo impecable toda la tarde.

El tramo más vertiginoso del primer acto dejó dos notables intervenciones de Courtois y Neto. En la primera, Messi, que no marca un gol en un clásico desde la huida de Cristiano Ronaldo, ejecutó a Ramos con uno de aquellos regates imposibles que marcan una carrera. Siempre que acaban en gol, claro. Y no fue así. El remate con la derecha del argentino obtuvo respuesta por parte del portero del Real Madrid. La réplica madridista fue igual de peligrosa. Kroos, siempre con el pase apropiado en la cabeza, fue quien rompió las líneas del Barcelona. Neto aguantó el tipo ante el remate de Benzema.

Aún continuó apretando Messi a Casemiro, que a su manera acostumbra a salir indemne de cualquiera de las situaciones. El rosarino se la jugó al brasileño y alcanzó el área. Pero Casemiro no se había rendido. Se tiró al suelo y antes de llevarse por delante a Messi logró tocar la pelota. Era de lo que se trataba para evitar el penalti.

El paso de los minutos agarrotó al Barcelona. Sin afición que le echara una mano, y tras ver cómo Ansu se quedaba a un palmo -ya fuera con un remate cruzado, ya fuera con un centro desaprovechado por Coutinho-, los de Koeman se apagaron. Y lo vio Zidane, que permitió, ahora sí, que la pelota volviera al bando contrario. Las penurias acostumbran a advertirse en los ataques estáticos, nunca cuando uno se echa al monte.

Y el plan ya fue perfecto cuando a Lenglet se le ocurrió agarrar sin disimulo la camiseta de Ramos en un saque de esquina. Una acción en la que en otros tiempos nadie hubiera reparado, pero que la videotecnología castiga en este nuevo fútbol. El VAR avisó al árbitro, Martínez Munuera. Y éste entendió que debía pitar penalti tras revisar la acción en el televisor. Ramos no perdonó.

Faltaba media hora para el final. Pero el Barcelona se vio ya tan muerto como satisfecho y alegre se encontró el Real Madrid. A Koeman le faltaron reflejos para corregirse. Lo hizo ya en el ocaso (entraron Griezmann, Dembélé, Trincao y Braithwaite), pero arrebatándole el partido a Ansu Fati, no a Coutinho o Messi, que en el segundo tiempo ya no asomaron. El técnico holandés acabó incluso sacando el rosario, y viendo cómo Neto le sacaba dos goles a Kroos y otra, ya con el pie, a Sergio Ramos.

Cuántas veces a Zidane le mostraron el camino hacia el cadalso, y cuántas veces se dio la vuelta. En el Camp Nou ya hay quien suspira porque la depresión no escampa. Nada define más al Barcelona que el tormento.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

Football news:

Guardiola ha jugado 700 partidos en su carrera como entrenador: 507 victorias, 111 empates y 82 derrotas
De Bruyne tiene 14 asistencias en 2020. El Centrocampista del Manchester City, Kevin de Bruyne, marcó el gol de Raheem Sterling en el partido de la jornada 11 de la Premier League. Más que cualquier otro jugador en este torneo
El jugador sevillano De 19 años debutó con el Levante en la liga. Debutó con el Equipo valenciano el jugador ruso de origen armenio Edgar Sevikyan, de 19 años. Entró como suplente en el minuto 83
Director del Barça amor: Messi le dio mucho al Club y el Club le dio mucho a Leo. Espero que termine su carrera aquí
DELE Ayenugba: los porteros africanos no creían en Europa, y ahora el senegalés juega en el Chelsea, el camerunés Ajax
El Bayern de Múnich se impuso al Inter de Milán. Fue incluido en la lista de los mejores del año 2002 por el centrocampista Lucien Agum, de 18 años, en el Bayern
Davis podría jugar en el Bayern-Lokomotiv, Kimmich-a principios de año