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¿Y si los ciervos fueran el origen del coronavirus de China?

El nuevo coronavirus causante de la extraña neumonía que se está extendiendo desde China al resto del mundo es aún un misterio con más preguntas que respuestas. Con la ayuda de expertos en este tipo de infecciones le contamos las certezas y dudas que debaten los científicos.

¿Virus? ¿coronavirus?

El agente infeccioso que está causando esta epidemia es un virus de la misma familia que el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), y que el MERS (Síndrome Respiratorio del Oriente Medio), enfermedades que se transmiten de animales a humanos, pero también tienen capacidad de mutar y transmitirse entre humanos. Es un tipo de virus llamado coronavirus por la forma del patógeno.

¿Cómo se ha originado?

Se sabe que el nuevo brote de neumonía vírica emergió en un típico «mercado húmedo» de la ciudad de Wuhan donde se suelen comprar animales vivos para consumo. Allí hay una gran variedad de especies apiladas en jaulas, desde animales exóticos a gallinas, patos o cerdos. Estos mercados tradicionales son un caldo de cultivo perfecto para la transmisión de enfermedades de animales a humanos. Aún no se ha identificado cuál es la especie animal causante de la neumonía «y eso es uno de los grandes problemas para atajar la infección», advierte Luis Enjuanes, especialista en coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología. «Si no sabes de dónde viene, cómo lo paras?», se pregunta. Se sabe que surgió en un mercado, pero aún no se ha averiguado qué especie animal lo ha generado. La última teoría, tras descartar otros animales, es que habría empezado a transmitirse por un animal similar al gamo o los ciervos, aunque todavía no se ha identificado la fuente. También se especula con que sean las jinetas o gato almizclero, y los portadores del virus pero todavía no está confirmado epidemiológicamente.

¿Tiene tratamiento?

«No hay en el mercado un antiviral específico para este tipo de coronavirus, solo tratamientos experimentales», advierte Enjuanes. De momento, el aislamiento de los enfermos y el tratamiento de los síntomas son las únicas medidas eficaces.

¿Es muy letal?

La buena noticia es que, de momento, el coronavirus no es muy letal. Como ocurrió con la epidemia de SARS entre 2002 y 2003, la mortalidad de los afectados dependía de la edad. Si infectaba a un niño se superaba sin problemas; si ocurría entre 15 y 55 años, se moría el 10% y con más de 65 años las posibilidades subían al 70. Según los datos iniciales, la mortalidad del nuevo coronavirus es del 1,5 %, pero habrá que hacer un seguimiento diario para ver cómo evolucionan los casos. «Por ahora, el "2019-nCoV" se puede considerar menos agresivo en sus consecuencias, comparado con el SARS y el MERS», afirmaron a Efe expertos del programa de Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

¿Preocupa la transmisión persona a persona?

La confirmación de que el coronavirus se transmite entre personas no es una buena noticia porque significa que la epidemia seguirá extendiéndose. Puede que los casos detectados hasta la fecha sean solo la punta del iceberg. Por la poca transparencia del régimen de Pekín, como ocurrió durante el SARS, expertos de Hong Kong y el Reino Unido calculan que habría muchos más casos de los 300 declarados: entre 1.400 y 1.700 infectados en Wuhan y otras 20 ciudades de China.

¿Gripe más neumonía?

También preocupa la coincidencia del virus en época de gripe. Los síntomas son similares y se pueden confundir, lo que podría enmascarar los casos y no aislar a enfermos de coronavirus pensando que son gripes convencionales. El invierno también favorece la expansión del virus por tres razones: «La temperatura es muy importante porque el frío favorece a estos coronavirus, las horas de luz en invierno son menores y los rayos ultravioletas tienen menos capacidad para inactivar los virus. Además en esta época la gente pasa más tiempo en locales cerrados y es más fácil transmitir las infecciones», recuerda Luis Enjuanes.