"Sin pedir ni un euro más a los madrileños y las madrileñas en impuestos". Así dice querer gobernar la Comunidad de Madrid el candidato del Partido Socialista Obrero Español: érase una vez la paradoja. Frente a la "mayor rebaja fiscal de la historia" prometida por Isabel Díaz Ayuso, Ángel Gabilondo (Donostia, 1949) prefiere no entrar en berenjenales fiscales, total, solo se trata de una legislatura corta, dos añitos, hasta la próxima convocatoria electoral. Mientras, desde el Gobierno central, la ministra de Hacienda socialista, María Jesús Montero, estudia subir Sociedades, Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. El pasado noviembre, en las negociaciones parlamentarias de los presupuestos, Pedro Sánchez pactaba con el grupo de ERC en el Congreso una subida generalizada de impuestos para acabar con el dumping fiscal madrileño.

Viajamos en el espacio y en el tiempo. Es Francia, siglo XIX: tiempo de contrastes entre pulsiones revolucionarias e intentos de regresar al Antiguo Régimen y reinstaurar la sociedad estamental (cualquiera diría que va de esto la campaña madrileña). En aquel contexto, nacía y crecía la congregación de los Hermanos del Sagrado Corazón. En 1821, el padre André Coindre inauguraba la orden religiosa en Lyon con la misión de acoger a los niños abandonados en esta ciudad del medio oriente galo y en los campos franceses. Los hermanos se expandieron por Francia y por el mundo, centrando su obra en la educación juvenil. Cuentan los corazonistas que siguen las reglas escritas por el Hermano Policarpo, el cual hizo lo propio de los aprendizajes vertidos por San Ignacio y por la regla de San Agustín.

San Agustín de Hipona (esto sí que es un viajazo por el tiempo) hizo su aportación al concepto de libertad al diferenciar entre el libre albedrío y la propia libertad. Si bien reconocía que los hombres poseen el libre albedrío por el hecho de ser humanos, la libertad era un bien superior al que solo se accedía en contacto con dios, una orientación al bien. El pasado 12 de abril, Gabilondo visitaba TVE, y como esta campaña parece versar sobre la libertad (comunismo/socialismo VS libertad ayusiana), el candidato socialista extrajo su pasado corazonista y su influencia del de Hipona para declarar: "La libertad no puede ser una desconsideración hacia los demás y pensar solo en uno mismo… No es el olvido de lo común y simplemente la satisfacción de lo individual".

Y es que Gabilondo, doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, de la cual fue catedrático y rector, antes de centrarse en la metafísica fue hermano corazonista (había estudiado en colegio donostiarra del Sagrado Corazón). Cuando una crisis espiritual le llevó a abandonar la congregación y colgar los hábitos, ingresó en los estudios de Filosofía en Madrid, donde llegaría a centrar su tesis doctoral en cuestiones hegelianas.

"Que el candidato socialista no tiene un perfil de radical bolchevique debiera quedar con todo esto demostrado"

Del rectorado se trasladó, en 2009, a ser ministro de Educación de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde este cargo, casi consigue sacar adelante un Pacto Político y Social por la Educación, siendo la responsable del área del PP, nada más y nada menos, María Dolores de Cospedal. Es la búsqueda de consensos una de sus cualidades políticas, dicen los que le conocen. Por otro lado, su llegada al Ministerio coincidía con el establecimiento en las aulas del Plan Bolonia, el cual se llevaba impulsando desde 1999. Con buena parte de la comunidad universitaria (estudiantes y profesorado) en contra, pues suponía "la entrada de la gran empresa privada en la universidad", Gabilondo expresó su postura favorable a la reforma en distintas ocasiones, como rector de la Autónoma y también como presidente de la Conferencia de Rectores Universitarios Españoles. Que el candidato socialista no tiene un perfil de radical bolchevique debiera quedar con todo esto demostrado.

Y es que, según explica la demoscopia, las posibilidades de la izquierda para desbancar a Ayuso del despacho de la Puerta del Sol son pocas y estas pasan por dos cuestiones. En primer lugar, pescar la máxima cantidad de votos que quedarán huérfanos si el descalabro de Ciudadanos es de tal magnitud como pronostican los sondeos. En segundo, movilizar al electorado de izquierdas y de los barrios populares, más proclive a quedarse en casa. Esta es la trama en la que se deben comprender las declaraciones de nuestro personaje. Sus palabras contrarias a subir impuestos, sus explícitas referencias a que "con este Iglesias, no" llegará a acuerdos... Y el spot socialista, un llamamiento audiovisual a la ciudadanía a salir a votar el 4 de mayo.

A pesar de que Roy Disney, sobrino de Walt, se cansó de negar el bulo de que su tío fue congelado tras su muerte en 1966 en espera de que la ciencia avanzara lo suficiente para poderle resucitar, todavía hoy hay mucha gente que cree que el cuerpo del creador de Mickey Mouse y el pato Donald espera criogenizado en algún lugar secreto con tal fin. Las malas lenguas capitalinas han bromeado durante los casi dos años que nos separan desde la última convocatoria autonómica (mayo de 2019) con que Gabilondo ha realizado una oposición blanda a Díaz Ayuso, cuando esta merecería una contestación mucho mayor desde el principal partido de la Asamblea. Como si el candidato hubiera estado congelado.

"En cuanto a las declaraciones que hablan de si yo debería ser o no Defensor del Pueblo, digo que yo quiero ser presidente de la Comunidad y que yo me presento para ser el presidente de la Comunidad. Es lo que deseo y espero merecer la confianza de los ciudadanos y no hay nada más", declaraba el 12 de abril el candidato socialista. Respondía a Ayuso, que, siempre tan diplomática, amenazaba con que, si de ella dependiera, el que fuera hermano corazonista no ostentaría ni el cargo de Defensor del Pueblo: "Cuando pierda las elecciones, de ahí se va a su casa".

"Gabilondo vuelve a la primera línea política tras unos meses en el congelador"

Es cierto. El perfil moderado de Gabilondo le ha situado en las quinielas como sustituto de Francisco Fernández Marugán durante meses, algo que no han descartado ni sus propios compañeros de partido, pero la falta de entendimiento entre Sánchez y Pablo Casado para renovar órganos que requieren consenso político, como el Consejo General del Poder Judicial o el propio Defensor del Pueblo, hace que no se hayan producido estos cambios. La creciente crispación política y la incapacidad del PP de hacer concesiones a su vertiente de partido de Estado, por miedo a que Vox le coma la tostada, han hecho el resto. Y las cíclicas contiendas electorales que hacen de la política una constante competición que aleja la partida de la negociación y el entendimiento. Hace nada, Catalunya; de repente, Madrid…

Gabilondo vuelve a la primera línea política tras unos meses en el congelador. Unos meses en los que el azote a la presidenta madrileña durante su polémica gestión de la pandemia ha recaído en Mónica García, portavoz y hoy candidata de Más Madrid. Sin levantar la voz, el "soso, serio y formal" pretende barrer para casa los restos de la formación naranja. Y en una campaña de tan alto voltaje, Sánchez no se pone de perfil. Hasta ahora, el presidente dedica sus apariciones en actos electorales para confrontar directamente con la candidata popular. A Sánchez le va el riesgo, ya se sabe.

Al fin y al cabo, de lo que suceda el 4 de mayo dependerá la fortaleza y el tono de la oposición de las derechas y ultraderechas en el Congreso y la estabilidad del Gobierno de coalición de Sánchez y Yolanda Díaz. Y de que Gabilondo (vencedor de los comicios autonómicos de 2019) logre ser tan moderado como indica su biografía, el que haya algún trasvase de voto entre bloques. ¿Existe todavía un electorado de centro? Conseguir una respuesta afirmativa a esta pregunta es la misión de la Federación Socialista Madrileña. Walt Gabilondo Disney reactiva sus músculos, calienta, sale a jugar de nuevo.