El 4 de diciembre de 1977, hace 43 años, se produjeron en Andalucía masivas manifestaciones que dejaron claro que la comunidad quería acceder a la autonomía por la puerta grande, lo que finalmente logró votando en un referéndum el 28 de febrero de 1980. En una de ellas, la de Málaga, murió el joven Manuel José García Caparrós, supuestamente a manos de la policía, para quien sus familiares vienen reivindicando sin éxito justicia, dignidad y memoria desde entonces.

Este jueves, sus hermanas, tuvieron lo que podría llamarse un desagravio, y mantuvieron un encuentro con el ministro Alberto Garzón (IU), malagueño, y con el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias (Podemos). "Es la primera vez que el Gobierno de España recibe a la familia de Manuel José García Caparrós, recientemente reconocido como Hijo Predilecto de Andalucía, por ser un símbolo de la lucha del pueblo andaluz por la autonomía durante la Transición Española", destacó el Gobierno en un comunicado.

Ambos dirigentes trasladaron a la familia que el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática "reconoce la categoría de víctimas de la Transición".
"Por tanto, en caso de ser finalmente aprobada, las medidas de esta ley se extenderán a víctimas como García Caparrós, dado que la ley también comprende el periodo que va desde la muerte del dictador Francisco Franco hasta la aprobación de la Constitución en 1978", afirma el Gobierno en una nota.

La familia de García Caparrós, desde hace 43 años, pide la desclasificación de documentos que custodia el Congreso de los Diputados y que, aún hoy, permanecen secretos. "En caso de que la futura Ley se apruebe, se reconocerá el derecho de acceso a los fondos documentales depositados en los archivos públicos y la obtención de las copias que se soliciten", asegura el Gobierno.

En Andalucía, el aniversario del 4-D quedó marcado una vez más desde hace un par de años por Vox, los socios imprescindibles de PP y Ciudadanos. El partido de ultraderecha recordó que "es una fuerza contraria a las autonomías" y su portavoz, Alejandro Hernández, que regresaba indemne, tras ser protegido por PP y Ciudadanos, a una sesión de control al presidente, Juanma Moreno (PP) después del airado espectáculo que protagonizó hace dos semanas, eligió como tema la nueva Ley de Educación y, al hilo de lo que la derecha viene llamando la "retirada del español como lengua vehicular de la enseñanza" de ese texto, no dejó pasar la ocasión de dejar un recado, en vísperas del 4-D, al andalucismo y a Blas Infante, considerado padre de la patria andaluza, y a quien los partidos andaluces reconocen como una figura de referencia en la Comunidad.

Eso –el uso del castellano– "en Andalucía no parece que pueda llegar a ser un problema, más allá de los desvaríos de algunos orates que defienden que esa manera peculiar, ese acento tan grato de escuchar, el acento andaluz convierte este habla en una lengua propia", dijo Hernández.

"Daría para mucha discusión la poda de este jardín, y no es este el momento ni la ocasión, pero no nos descuidemos, si nos hemos inventado una patria con su padre y todo, más fácil sería fácil que alguien llegue y nos invente un idioma”, agregó el portavoz de Vox. Sus palabras llegaron en un debate con el presidente, quien en su línea de no confrontar con la ultraderecha, no replicó.

Bronca entre Díaz y Moreno

La secretaria general del PSOE, Susana Díaz, luego, en su turno, decidió recordárselo a Moreno: "La dignidad del pueblo andaluz se defiende". "No se puede poner la dignidad del Gobierno de la Junta en manos de la ultraderecha y no se puede tolerar que esa ultraderecha falte al Estatuto", agregó Díaz.

La secretaria general del PSOE acusó al presidente también de "romper el espíritu del 4 de diciembre" al centrar sus esfuerzos y sus políticas en "contentar" a la "ultraderecha" que "aporrea micrófonos, insulta al adversario y jalea a un grupo de militares nostálgicos del franquismo".

Díaz reivindicó las movilizaciones ciudadanas por la autonomía del 4 de diciembre de 1977 y la "historia de éxito" del autonomismo andaluz, marcado por "la superación y por la defensa de valores propios de política social, igualdad, tolerancia y solidaridad".

A Moreno, embarcado en una operación para ubicarse en el centro político, adalid de la moderación no le hizo ninguna gracia que Díaz le recordase una vez más su dependencia de Vox y reaccionó con contundencia: "Cada día que va pasando en estos dos años estamos viendo la enorme incapacidad para hacer oposición. Cuando lo único que tiene que traer aquí cada semana para hacerme oposición es Vox, atacar a Vox" y estar "permanentemente obsesionada con Vox, es que tiene poco que aportar a Andalucía", le espetó el presidente.
El 4-D nunca ha sido una efeméride fácil de gestionar por la derecha andaluza.