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"Va lento, ¡ha pinchado!"

24 horas Le Mans 2019 Testigo MARCA: Así vivió Fernando el tenso final del histórico Le Mans

Alonso, celebrando el título en Le Mans.
Alonso, celebrando el título en Le Mans. EFE

Cerveza, música, uno de los trofeos más bellos del automovilismo presidiendo la estancia y un estrado en el que Alonso, Buemi y Nakajima, los vencedores de las 24 Horas de Le Mans y Conway, Kobayashi y Pechito López, "los auténticos ganadores de la carrera" (en palabras del propio Alonso) compartían la alegría de la victoria con toda la gente de Toyota. El español se llevará la joya con el número 24 en lo alto a su museo, pero otorgaba todo el mérito a los subcampeones, de Le Mans y del Mundial de Resistencia, a sus compañeros en el 'otro' Toyota. "Son mis compañeros, pero también mis amigos después de 18 meses".

Lo dijo allí, delante de todos los miembros del equipo, que habían cerrado los garajes y las salas de ingenieros para compartir el éxito unidos. Delante también de su pareja, su madre (que no perdió detalle del relevo nocturno pese que acabó a las cinco de la madrugada), de sus amigos de toda la vida.... Acababa de lograr una victoria épica, pero a costa de unos compañeros que habían dominado 23 horas de carrera y todos los entrenamientos. Le faltó la hora final, en la que la bandera a cuadros decide el ganador.

A esa hora 23 Fernando Alonso comía justo en esa misma estancia en la que, por entonces, calculaba celebrar 'sólo' el Mundial (el cuarto de su trayectoria después del de karting de 1996 y los dos históricos de Fórmula 1). No tenía especial cara de fiesta y no es de extrañar, porque en ningún momento fueron más rápidos que el Toyota #7. Sólo cuando la carrera se volvió loca con varios coches de seguridad encadenados, al anochecer del sábado, pudieron disfrutar de algunas vueltas de liderato y de ligeras esperanzas de victoria. Pero en la hora 23, incluso en la 20, o en la 15, la carrera ya estaba sentenciada.

Antes de que nadie de las 20 personas que allí estábamos nos diésemos cuenta, Alonso ya había saltado de su silla gritando: "¡El #7 va muy lento, va muy lento!". Cruzó la puerta, pidió información al equipo y volvió para dar a todos la noticia: "¡Es un pinchazo!" Y comenzó a hacer funcionar la calculadora mental que tantas veces ha brillado en las carreras de Fórmula 1. Pronto comprendió que el destino le había puesto en las manos un triunfo inesperado con el que sacar aún más brillo al título del WEC, ese por el que se llegó a 'meter' una paliza de 26 carreras en 2018 combinado con la Fórmula 1. Y por el que tuvo que estudiar los manuales de uso de los complejos coches híbridos, por el que se mandaba emails de trabajo con algún ingeniero español del equipo a horas intempestivas... "Otros mundiales se escaparon inexplicablemente, así que este lo cogemos. La competición a veces es así", justificaba.

Esa misma última frase se hartará de escucharla en los próximos días Pechito López, el piloto argentino que pilotaba el coche destinado a ganar... hasta la hora 24. López ya sufrió la dureza de Le Mans el año pasado cuando fue apisonado por el Toyota volador de Alonso en aquel relevo nocturno que quedará para la historia de la carrera (y que el propio argentino definió como una "masacre"). Ahora, de nuevo una broma pesada del destino le hizo protagonista del desastre: su equipo se equivocó al mandarle entrar para solucionar un pinchazo y cambiarle... la rueda que no era. "Ahora es fácil decirlo, pero no sé por qué no sustituimos las cuatro", dijo, hundido, a MARCA. El caso es que salió con el desaguisado sin reparar, y tuvo que aminorar... provocando el salto del español en su mesa del comedor. En esa vuelta, Pechito no paró de llorar dentro del casco.

Pero el argentino estaba allí, subido en el estrado de la fiesta de Toyota celebrando junto a su amigo Alonso, y se llevó la mayor ovación de los seis pilotos justo después de que el jefe, Rob Leupen, reuniese a sus seis chicos con un grito de guerra: "Uno para todos y todos para uno". Pero no estaban todos. En ese estrado faltaba Pascal Vasselon, el director técnico del equipo y uno de los principales responsables de que el español no siga en el equipo nipón. Pero de fondo ya sonaba el We are the Champions...

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