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Un reumatólogo destaca del papel de la flora intestinal en el desarrollo de la artritis

La población bacteriana del intestino, conocida como microbiota intestinal, puede ser determinante en el desarrollo de enfermedades como la artritis reumatoide, ya que cuando se produce un factor externo, capaz de producir un desequilibro que altere su proporción, conocido como disbiosis, pueden desencadenarse enfermedades reumáticas autoinmunes, según indica el jefe del servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Manuel Romero.

El especialista señala que la artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica sistémica y autoinmune, que afecta de forma destructiva a las articulaciones sinoviales, pudiendo presentar otras manifestaciones en otros órganos del cuerpo.

Clásicamente, se trata de una patología de origen desconocido, aunque se sabe que existe cierta predisposición genética a padecerla, sin ser esta causa suficiente para su desarrollo. Se considera además la aparición de factores ambientales desencadenantes y, dentro de estos, el tabaquismo y el papel de la microbiota.

El número de bacterias que forman parte de la microbiota equivale al número total de células que componen el organismo, aproximadamente 30 billones. Este conjunto de microorganismos desarrolla una intensa actividad metabólica, “considerándose como un órgano más de nuestro cuerpo, con capacidad para el desarrollo de determinadas funciones, pudiendo influir en el mantenimiento de la salud y en la aparición de distintas patologías”, según destaca el especialista.

La microbiota intestinal está formada por más de 500 especies bacterianas diferentes, constituyendo un verdadero ecosistema que permanece estable durante la mayor parte de la vida del ser humano.

El problema surge si se produce un desequilibrio que altere sus funciones beneficiosas, disbiosis. Jurado insiste en que no se puede modificar la predisposición genética a sufrir artritis reumatoide, pero pueden realizarse algunas medidas preventivas como comer de manera sana y seguir una dieta mediterránea.

Por último, señala que existen numerosos estudios que avalan los beneficios de la utilización de probióticos, prebióticos y simbióticos, por lo que el consumo de estos productos mejora tanto la respuesta clínica como la metabólica en los pacientes con artritis reumatoide.