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Un 14% de pacientes curados del coronavirus vuelve a dar positivo y podría seguir contagiándolo

El coronavirus no es solo altamente contagioso, sino también muy escurridizo. Además de poder ocultar sus síntomas y transmitirse durante su incubación, que es de dos semanas pero ha llegado hasta los 27 días, es capaz de quedarse en el cuerpo de un enfermo incluso después de curarse.

En la provincia de Guangdong (Cantón), al sur de China y fronteriza con Hong Kong, el 14 por ciento de pacientes dados de alta volvió a salir positivo en posteriores chequeos médicos. Según informa la revista «Caixin», así lo alertó el martes el subdirector del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de dicha región, Song Tie. De momento, no se sabe muy bien por qué ocurre eso ni si dichos pacientes podrían seguir siendo contagiosos. Por si acaso, se les ordena una cuarentena de dos semanas y comprobar su salud cuando son dados de alta.

A tenor de algunos expertos, podría deberse a que están todavía recuperándose de la infección en sus pulmones provocada por el coronavirus, pero necesitan hacer más pruebas. Se considera que los pacientes están curados cuando dan negativo en dos muestras seguidas tomadas de la garganta y la nariz, y además no muestran infecciones pulmonares en los escáneres ni sufren síntomas más obvios como fiebre o tos. Pero, para detectar el coronavirus en algunos de estos casos, los médicos tuvieron que recurrir a muestras rectales. Junto a las secreciones liberadas en toses y estornudos, que pueden contagiarse vía respiratoria o por el tacto si se quedan en una superficie y luego nos tocamos los ojos, la nariz y la boca, el coronavirus se ha descubierto en las heces. Una nueva vía de contagio que podría ser muy peligrosa si permaneciera en tuberías y desagües. Además, el coronavirus hallado en las muestras rectales dio un positivo muy débil, lo que podría dificultar la lucha contra la epidemia.

Afortunadamente, y según recoge «Caixin», no tenía el coronavirus ninguno de los 104 contactos de 13 pacientes dados de alta que dieron positivo en las pruebas posteriores. En el caso de sus allegados, el test del ácido nucleico salió siempre negativo, lo que hace sospechar que el virus ya no esté activo tras la recuperación de los enfermos.

Con estudios como este, poco a poco se van conociendo más datos para combatir una epidemia que parece frenada en China, pero se extiende por el resto del mundo. Gracias a las restricciones de movimientos y a la cuarentena de casi 60 millones de personas en Wuhan y la provincia de Hubei, donde se originó el coronavirus, el martes siguió disminuyendo el número de contagios y víctimas mortales. Frente a los 508 casos nuevos y 71 fallecidos del lunes, hubo 406 infectados y 52 muertos. Todos en Hubei, menos cinco nuevos diagnosticados en otras provincias, indican las cifras oficiales.

Mientras se controla en China, donde lleva ya 78.000 contagiados y 2.700 muertos, la enfermedad Covid-19 que causa el nuevo coronavirus se dispara en Corea del Sur, que hace una semana solo tenía 51 infectados. Con un nuevo récord de 284 nuevos casos este miércoles, ya hay 1.261 y 12 fallecidos. La única buena noticia es que se mantiene la tendencia y el 80 por ciento de los contagiados siguen vinculados a dos focos al sudeste del país: uno en el hospital de Cheongdo y otro en la vecina ciudad de Taegu, en la iglesia de un culto cristiano, Shincheonji, que algunos consideran una secta. Debido a la propagación del virus en sus misas multitudinarias, las autoridades han empezado a hacerles pruebas a sus 210.000 fieles, según informa la agencia de noticias Yonhap. Previendo un aumento considerable de casos en los próximos días, el Gobierno surcoreano ya ha habilitado 1.600 camas en Daegu y sus alrededores y tiene previsto enviar a 205 sanitarios de refuezo. Todo ello con un ojo puesto en otras provincias y ciudades, como Busan, la segunda mayor del país con 3,5 millones de habitantes, donde ya hay 58 contagiados, 23 de ellos infectados en un retiro religioso.

En Japón, con seis fallecidos y 862 casos, 691 pertenecen a la desastrosa cuarentena del crucero «Diamond Princess» y 157 a los evacuados en avión de la «zona cero» de Wuhan. Agravando la polémica, se le ha diagnosticado el coronavirus a otros dos pasajeros que dieron negativo cuando desembarcaron del crucero la semana pasada, por lo que se teme que hayan contagiado a más personas. Otra muestra más de lo escurridiza que es esta enfermedad.