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Spain

Tonto en cinco idiomas

El Ejército de voceros del sanchismo tiende a infinito. Si no es la ministra de Exteriores la que se parte la cara justificando la sucesión de mentiras de José Luis Ábalos o minimizando el plantón a Juan Guaidó, es el delegado del Gobierno en Baleares el que se inmola para defender la indignidad de un presidente que utiliza un helicóptero que debía estar tratando de rescatar a un joven. Estos al menos obedecen a su jefe, no como Pedro Almodóvar y el discurso manso y sumiso que pronunció en los Goya. No hay duda de que «artista» e «intelectual» están más cerca de ser antónimos que sinónimos, al menos en España. Quién diría que Almodóvar hace 40 años era la imagen de la contracultura. Cada persona es libre de elegir su camino hacia la indignidad, pero lo cierto es que Pedro Sánchez siempre tiene un pagano que se sacrifica por la causa.

La información de ABC sobre el helicóptero de la Guardia Civil es implacable. La noticia es tan cierta, y revela tal nivel de bajeza, que al principal afectado le ha sentado fatal. En La Moncloa alegan que los operativos de seguridad no los prepara el presidente del Gobierno en persona. Sin embargo, tanto va el cántaro a la fuente, tanto le gusta volar... que al final hay un subordinado con pocas luces y mucha ambición que se pasa de la raya y antepone la comodidad del superior a la vida de una persona. ¿Se habrá parado a pensar Sánchez que los helicópteros de la Guardia Civil son finitos, sus labores infinitas y su mantenimiento y coste elevados? Él es el último responsable y debería pedir perdón y asumir la responsabilidad.

Esa es la realidad. Si Sánchez no fuera tan aficionado a utilizar el Falcon y el helicóptero, tal vez esto no hubiera pasado. Porque una cosa es el uso de los medios a su alcance y otra es utilizar el helicóptero como si fuera un coche: de La Moncloa al aeródromo de Torrejón cuando no hay tráfico para ahorrarse diez minutos o del aeropuerto de Palma a Capdepera para recortar veinte. No es que no sea necesario, es que es de un «snob» que atufa.

Pero los hechos son los hechos, a pesar de la torpe reacción comunicativa de La Moncloa. Veamos. Lo primero es un comunicado a las 11 de la mañana que reconoce que Sánchez sí se subió a ese helicóptero. Esto no lo podían negar porque además de gustarle volar, también le gusta hacerse fotos –sobre todo en el aire y con gafas de sol–, y distribuirlas a los medios. Se llama propaganda.

Pero lo mejor es la siguiente frase de la nota: «Una visita de este tipo a zonas afectadas persigue no poner en peligro la vida de ninguna persona». Acabáramos. Y una cosa más: «La Delegación del Gobierno en Baleares está preparando una nota». El esperado comunicado llega pasada la una: la intervención del helicóptero no estaba programada. Insólito: ¿está diciendo la Delegación que se buscó al joven desaparecido el martes y el miércoles, pero no el jueves, y sí de nuevo el viernes? ¿De verdad? Satisfecho con la patraña, el delegado del Gobierno, Ramón Morey, atiende a la prensa henchido de Sánchez. Todo va colando hasta que la periodista de Efe Susana Lamata le pregunta qué habría pasado si hubiesen hallado al desaparecido durante la visita. Titubeos y vuelta a las generalidades. ¿Saben por qué? Porque la noticia es cierta, y está contrastada. Por eso ABC la ha publicado. El Gobierno puede tratar de negarlo o hacer todo tipo de florituras, pero los hechos son los hechos.

Dice Jaime Bayly que cuando Zapatero esgrime como argumento de autoridad sobre Venezuela que ha viajado allí 38 veces en los últimos años lo único que confirma es que se puede ser «un tonto viajado». Algo parecido dijo Ortega y Gasset de Madariaga: se puede ser «tonto en cinco idiomas». Pues Almodóvar demostró ayer en la entrega de los Goya que también se puede ser tonto y hacer buenas películas. Insisto: cada uno es libre de elegir su camino hacia la estupidez.

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