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'The wall': el secreto está en el sistema defensivo

Ni un delantero con gol ni gaitas. A un equipo lo hace campeón una buena defensa. Como siempre se ha dicho en el mundo del fútbol, un buen delantero gana un partido, pero una buena defensa gana un campeoneto.

El Sevilla puede tener tranquilamente el mejor sistema defensivo de Europa, como demuestran los números que poco a poco, sin hacer ruido, está firmando Julen Lopetegui. Pero ello no quiere decir que sean sólo tres futbolistas. Está claro que Koundé, Diego Carlos y Fernando forman un triángulo temible e inabordable para los rivales, pero éstos ya sienten el desgaste desde muy atrás, desde la posición del primer delantero de los blancos, ya sea De Jong o En-Nesyiri, la primera piedra de un edificio muy sólido que ahora mismo mantiene cada vez más vivo el sueño de ganar un título, otro más, en el concierto europeo.

Las estadísticas del encuentro ante el Wolverhampton son más que ilustrativas. Tras esa escapada de Adama Traoré, nada de nada se acercó por las inmediaciones del área de Bono. Ni un córner en contra y catorce a favor, ninguna situación de peligro, la sensación de tener en todo momento controlada la situación, 73% de posesión total para repetir –aunque de otra manera– la exhibición de cuatro días atrás ante la Roma. Pero no es de ahora. Desde que comenzó la temporada se sentía esa seguridad y la dificultad que encontraban los rivales para generar ocasiones de gol y merodear el área defendida por Vaclík. Ahora los números lo demuestran: el Sevilla sólo ha recibido un gol en los útimos ocho encuentros, el que encajó en San Mamés hace ya más de un mes (el 9 de julio) antes de remontar el partido ante el Athletic.

Además, el Sevilla ha dejado su portería a cero en un total de 26 partidos oficiales, justo la mitad de los disputados, que llegan de momento a 52 en las tres competiciones.

Y no se detienen ahí los números que explican por qué este sevilla es un muro, ya que ha logrado el mayor récord histórico en partidos consecutivos sin conocer la derrota, que alcanza ya los 19 encuentros oficiales, concretamente desde el 9 de febrero cuando el Celta remontó en Balaídos en la segunda parte el gol inicial de En-Nesyri (2-1).

Desde entonces, el Sevilla de Lopetegui acumula 15 partidos de Liga invicto más otros cuatro de la Europa League, dos empates ante el Cluj rumano antes del confinamiento, y las dos victorias en Alemania ante la Roma y el Wolverhampton ya en esta fase final de la segunda competición continental de clubes.Esta seguridad defensiva es mérito de Lopetegui, que ha construido un entramado que

parte de una presión incómoda para los rivales desde muy arriba, ya sea con las carreras más dinámicas de En-Nesyri para atacar los espacios o con las disputas aéreas y la capacidad para hacer recular a los centrales de De Jong, según interese en función de las características de la defensa del adversario.

Después aparece otro cinturón de trabajo intenso en la segunda línea que muchos rivales ya no pueden soportar (aparte de la clásica presión tras pérdida). Después está la criba de Fernando, inteligentísimo en su colocación, y ya por último, el impresionante barrido que completan Koundé y Diego Carlos, de los ya está todo prácticamente dicho. Un auténtico muro (the wall) con el que tendrán que estrellarse los ingleses del Manchester United.

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