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Spain

Tenemos que recuperar las calles para los niños

Hace unos días, un medio de comunicación mostraba la desoladora imagen de varios parques vacíos tras la noche de Reyes. Años atrás, las imágenes se repetían, niños felices, jugando con sus nuevos juguetes, estrenando patines y adultos enseñando a los niños a montar en bici.

¿Qué está ocurriendo con la infancia? No solo quedaron atrás los juegos en la calle, el rescate, la comba o el escondite, esta es nuestra realidad hoy en día, en las calles como en los parques de las ciudades, cada vez hay menos niños jugando.

¿Cuál es el motivo de este cambio en el juego de los niños? ¿La seguridad? ¿El creciente tráfico de las ciudades? ¿Un aumento del uso de aparatos electrónicos y pantallas? ¿La falta de tiempo?

Ya lo advierte el pedagogo Francesco Tonucci, cuando afirma que los niños están en peligro porque no juegan entre ellos, la creatividad ha dejado de existir. El juego no es lujo, es una necesidad, para la vida y para el aprendizaje.

La infancia cada vez tiene menos oportunidades para jugar y menor contacto con la naturaleza y los expertos advierten del aumento de la obesidad y el sedentarismo en nuestro país. Los niños cada vez juegan más en espacios cerrados.

Por esta y otras muchas razones, deberíamos plantearnos el serio propósito de recuperar las calles para la infancia desde la máxima inclusión. Crear espacios más saludables, empezando por nuestros parques en las ciudades, muy estéticos, pero repletos de infinitos elementos de seguridad, suelos acolchados y pocos elementos naturales que apenas coexisten como el agua o la arena, los insectos, las cabañas o los palos que tanta curiosidad despiertan entre los niños.

Los parques en palabras de Tonucci son un invento para excluir a los niños de la vida de los adultos en un lugar aparentemente seguro y sin molestar. Los niños no tienen la posibilidad de desarrollar su creatividad, ni desarrollarse de manera autónoma con los elementos que lo conforman ya que están diseñados para ser utilizados de un solo modo, como puede ser un tobogán para subir y bajar, renunciado a la libertad de los niños para decidir.

En este sentido, el arquitecto Simon Nicholson planteó, con su Teoría de las Piezas Sueltas, el diseño de parques y ambientes proponiendo la incorporación de materiales sueltos para fomentar la creatividad, invitando a los niños a experimentar, construir o pensar. Parques que ya se han construido en otros lugares del mundo en función de estos principios y a la necesidad que tienen los niños de ensuciarse, jugar con la arena, usar los sentidos, experimentar, calibrar riesgos y JUGAR libremente estimulando la imaginación.

Conscientes de los cambios que se están produciendo en la infancia, se están llevando a cabo en algunos municipios de varias ciudades de nuestro país, iniciativas para recuperar la calle para la infancia como los “Caminos escolares”, promoviendo que niños y niñas vayan al colegio a pie o en bicicleta de manera segura y autónoma por la cuidad, fomentando así una movilidad sostenible e incrementando la autonomía infantil.

Conscientes también de que niños y adultos necesitamos jugar más La Città Infinita, en Barcelona nos invitan a un juego constructivo y en familia proponiendo actividades a partir de una performance lúdica, participativa y sostenible, que utiliza residuos industriales para crear y recrear espacios urbanos, para ello cuenta con una gran variedad de piezas e infinitas combinaciones posibles.

Somos cada vez más personas que huimos de la ciudad hacia un entorno más amable para formar una familia, en busca de otros valores, donde las plazas de los pueblos vuelven a cobrar vida, el campo es nuestro parque y la crianza se torna más llevadera.

Aún con mucho trabajo por delante ¿podemos recuperar nuestra infancia sin salir de las ciudades? Es el momento de que nosotros como adultos, probemos a ponernos patines de nuevo, ¿Te atreves a volver a jugar?, sentir, vivir o experimentar…aparquemos tabletas y teléfonos en los parques y en el hogar para volver a recuperar nuestro niño interior, los más pequeños nos lo agradecerán seguro. Los pequeños gestos siempre cuentan.

*Ruth Alfonso Arias, Educadora Infantil, Educadora de Familias Certificada de Disciplina Positiva

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