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«Solo Harry»: el nieto de la Reina Isabel II deja claro cómo quiere que le llamen en Reino Unido

No queda mucho para que los Duques de Sussex comiencen su nueva vida fuera de la Familia Real británica. El próximo 31 de marzo, el matrimonio dejará de ser oficialmente royal y será, en ese momento, cuando tengan que buscarse la vida para poder mantenerse sin fondos públicos.

Pero hasta entonces, el Príncipe Harry tendrá que cumplir con sus últimos compromisos como miembro de la familia. Para ello ha tenido que viajar a Reino Unido. Desde este martes se encuentra en Edimburgo, donde ha participado esta mañana en una iniciativa sostenible que lanzó hace unos meses, Travalyst. Se trata de un proyecto para ayudar a los turistas a elegir vuelos ecológicos que cuenta con un sistema de puntuación. Organizará una cumbre para probar los planes de puntuación en alojamiento, aviación y en cuanto a experiencias en el viaje.

La intención de Harry con el proyecto es que brinde más transparencia sobre las emisiones de carbono y disfrutar de unas vacaciones ecológicas. Después de las críticas que recibieron los Sussex por el uso de jets privados durante unas vacaciones hace unos meses, parece que se han puesto las pilas. De hecho, el hermano del Príncipe Guillermo llegó en tren a Edimburgo y no en avión.

Durante su intervención en el Centro Internacional de Conferencias de Edimburgo ha dejado muy claro que quieren que le llamen Harry. «Llámame solo Harry», decía. Así lo presentó el anfitrión Ayesha Hazarika, según recoge el «Daily Mail. «Ha dejado en claro que todos debemos llamarlo Harry. Entonces, damas y caballeros, denle una gran bienvenida escocesa a Harry», explicó.

Mientras el Príncipe Harry vuelve solo a Inglaterra, su hermano y su cuñada han continuado con su agenda oficial de actos en el Noel Coward Theatre de Londres. Allí, los Duques de Cambridge acudieron a disfrutar de la obra «Dear Evan Hansen» dentro de su labor en The Royal Foundation.

El próximo viernes, el Príncipe Harry se reunirá con Bon Jovi para grabar una canción en los míticos Abbey Road Studios en Londres, los mismos en los que los Beatles grabaron 11 de sus 13 álbumes. Los ingresos obtenidos de la canción irán a la Invictus Game Foundation.