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"Sin duda alguna: las reuniones de Navidad solo deberían haber sido entre convivientes"

Joan Carles March (Palma, 1960), ex director de la Escuela Andaluza de Salud Pública, con sede en Granada, donde es profesor, es uno de los grandes expertos españoles en esta especialidad. Firmó junto a una veintena de científicos dos cartas a la revista 'The Lancet' pidiendo una auditoría externa e independiente sobre la gestión de la pandemia... que aún no ha llegado. March disecciona para El Confidencial qué es lo que está pasando ahora y ofrece pistas sobre cómo se tendría que actuar.

PREGUNTA. ¿Estamos en tercera ola, todavía en la segunda o en la cuarta como dice Margarita del Val?

RESPUESTA. Estamos en general en una tercera ola. En algunas se va por la cuarta, como Baleares, Galicia, Extremadura, La Rioja o País Vasco. La ola en realidad, nunca ha terminado de bajar. Estamos en un momento duro y difícil, no sé si el más duro de todo el proceso, porque probablemente la sorpresa inicial generó una saturación de los servicios sanitarios sobre todo de algunas comunidades de forma muy importante. Ahora hay más camas de UCI y más profesionales dedicados a pacientes covid que en marzo o abril, por eso estamos en otras condiciones; pero eso también implica que cuando hablamos de porcentajes de ocupación de UCI estamos hablando en función de los cuidados intensivos nuevos, no de los que había al principio de la pandemia.

Foto: Joan Carles March. (FTS)

P. ¿Ha sido un fracaso en términos sanitarios “salvar la Navidad” como reclamaban muchos Gobiernos?

R. Eso ha sido un grave error y lo decíamos algunos. Plantear salvar la Navidad era una falacia. Lo importante era salvar vidas y ese planteamiento va en contra de lo que se había hecho. Al inicio del mes de diciembre se hizo un planteamiento con una visión más aperturista que fue progresivamente bajando cuando los casos se fueron incrementando. Recuerdo que al inicio hubo declaraciones que eran un poco duras.

Se decía que había que hacer cierres de municipios antes de Navidad para salvar las fiestas porque si no se podrían arruinar los comercios y cerrar la hostelería. Yo siempre digo que contraponer salud y economía es un grave error. Cuando la realidad no va bien y se incrementa el número de casos hay que cerrar la economía.

Es importante salvar vidas y no saturar más a los sanitarios. Hay comunidades autónomas que le han quitado vacaciones a los profesionales y eso en un año tan duro me parece un problema muy importante. Es verdad que tienen más EPI y recursos que al inicio, pero aún así se siguen infectando.

Joan Carles March. (Cedida)
Joan Carles March. (Cedida)

P. ¿Era partidario de un confinamiento muy duro la primera quincena de diciembre o se tenía que haber obligado a encuentros de Navidad solamente entre convivientes?

R. Hay comunidades que tuvieron un noviembre duro, como por ejemplo Andalucía, que no abrió la movilidad hasta después del Puente y eso era una buena decisión porque los puentes se triplican los contactos y se duplican los contagios. Pero el problema fue que esa decisión conlleva facilitar las comidas, los encuentros y por eso se pusieron luces de Navidad y todo eso ha facilitado un número de casos importantes. ¿Qué es lo que se tenía que haber hecho? Sin duda alguna solo grupo de convivientes e incluso con medidas que hubieran estado relacionadas con bares y centros comerciales. Ya sé que eran las Navidades y parecía una medida muy contraproducente, ¿pero cuál es el problema que tenemos en estos momentos? Que hay 400 muertes diarias y probablemente subirán. Habría que seguir el ejemplo de Israel. Ahí se está viendo que el incremento del número de personas vacunadas disminuye los contagios. Si esto es así, eso nos debería hacer que nos planteáramos implementar el ritmo de vacunación y controlar la interacción social.

"No se pueden hacer dos mundos: el mundo empresarial más afectado frente al mundo funcionarial menos afectado"

P. Un argumento para permitir más reuniones incidía en los problemas mentales que se podrían agravar si no había esos encuentros.

R. Los problemas mentales no se pueden obviar. Tras un confinamiento hay depresiones y estrés postraumático y eso hay que cuidarlo. También hay que pensar que un confinamiento genera un problema en los grupos más desfavorecidos. Y hay que tener en cuenta que las medidas duras tienen efectos importantes en sectores económicos. No se pueden cerrar bares y restaurantes si no tienen ayudas económicas.

Si realmente queremos trabajar de forma adecuada habría que contar con más psicólogos, de cuidados de la salud mental de los profesionales y reforzar de las personas que viven en condiciones socioeconómicas peores. Ellos viven en sitios más pequeños y pueden estar en zonas y hoteles que pueden ayudar a que su estancia sea más fácil. No se pueden hacer dos mundos: el mundo empresarial más afectado frente al mundo funcionarial menos afectado. Hay que buscar que el mundo no sea dual, sino que vaya unido a un trabajo conjunto para que todos estemos mejor.

Joan Carles March (Cedida).
Joan Carles March (Cedida).

P. ¿Habría que adoptar ahora un confinamiento domiciliario?

R. El confinamiento domiciliario fue eficaz y sirvió. Tuvo efectos buenos y ayudó a controlar cifras que se estaban desmadrando en un punto muy difícil. La alternativa a ese confinamiento, que es la que pueden hacer las comunidades autónomas, es el cierre de bares y restaurantes y de centros comerciales y relación solo con convivientes, más teletrabajo y toque de queda más temprano. También dejar que los colegios sigan abiertos.

Probablemente la opción de confinamientos breves sea adecuada y en algún momento cuando el confinamiento leve no sirva ya se puede pasar al confinamiento domiciliario entre 2 y 4 semanas para ayudar a bajar las cifras, pero la opción de semiconfinamiento no es una medida descabellada. La clave es ver la incidencia acumulada. Por ejemplo, viendo las cifras de Extremadura veo clarísimamente que hace falta un confinamiento domiciliario aunque no lo haya pedido.

Baleares también ha tomado medidas muy duras, pero las ha ido tomando poco a poco. Las tomó antes del puente de diciembre, pero eso ha hecho que suba el número de casos. Y lo que ha sucedido es que no le han dado los resultados que esperaba. Si esos resultados no se dan, vete al final, no hagas un proceso de escalada porque si no la situación se complica día a día.

Disminuir la interacción social

P. En las últimas dos semanas se han duplicado los positivos y la letalidad en las residencias de mayores. ¿Qué está pasando si allí es donde se ha empezado la vacunación?

R. Todo eso procede del ritmo de interacción social navideño. Hemos tenido puentes, Navidad, Año Nuevo y Reyes, todo eso, en un mes, cuatro grandes espacios de fiestas. La clave de lo que tenemos que hacer es disminuir la interacción social. Si no baja, se incrementa el número de casos y el de muertes.

P. ¿Qué le parecen las medidas adoptadas por la Junta de Andalucía?

R. Son sensatas en sus peticiones al Gobierno de toque de queda a las ocho de la tarde y confinamiento de pueblos con más de 1.000 casos por 100.000 habitantes. Creo que podría ser un poco más estrictos con los bares y restaurantes y centros comerciales. Es de las medidas que más me han gustado que ha puesto el equipo directivo de Juanma Moreno.

P. ¿Cuándo se alcanzará el pico de contagios?

R. Lo lógico es que tengamos un mes con subida de contagios hasta el 20 o 25 de enero. También hay un elemento a tener en cuenta que no hay que minusvalorar: la variante británica. Creo que el número de casos no va ligado a esta mutación, sino a los cuatro momentos de fiestas, pero el ritmo se ha quintuplicado en algunas comunidades y esa manera de quintuplicar va ligado a que no se ha tenido en cuenta esta situación de tener una variante de la variante británica que se incrementa de manera más rápida.

Joan Carles March (Cedida).
Joan Carles March (Cedida).

P. ¿Por qué no se ha insistido con más fuerza en que la mascarilla, durante una comida, merienda o cena, hay que quitársela exclusivamente durante la ingesta y no desde que te sientas en la mesa con los otros comensales? Esta es una de las causas más abundante de contagios.

R. El Ministerio de Sanidad ha tardado mucho en entender que los aerosoles eran el causante principal del contagio y que la ventilación era esencial. Ha sido un error por parte del equipo del Centro de Alertas. No haberlo entendido mejor ha generado una visión de que con mascarilla era suficiente y hay que tener en cuenta la suma de los dos elementos: mascarilla y ventilación en espacios interiores. Si no tienes en cuenta los dos factores te estás equivocando. Si no ventilas, la mascarilla no es suficiente cuando hay una persona infectada en un espacio interior.

Gracias a algunos científicos y al trabajo de los medios de comunicación se ha difundido esa idea de que una persona infectada en un espacio interior, cuando más tiempo está, más posibilidades hay de que se vayan infectando de modo progresivo las personas que están en esa sala. Esto hay que aplicarlo no solo en bares y restaurantes, sino en reuniones familiares y de amigos.

"Si el político se quita la mascarilla en un acto público en interior da este mensaje de 'Yo te pido, pero luego yo hago otra cosa'"

P. ¿No hubiera sido bueno un vídeo de responsables políticos explicando cómo hay que hacerlo con la mascarilla?

R. Totalmente de acuerdo. Un vídeo explicativo hubiera sido imprescindible. Esta pandemia ha tenido un portavoz (Fernando Simón) que ha dado tranquilidad, entre comillas, porque es una persona calmada, pero le ha faltado ciencia y conocimiento, como en el asunto de los aerosoles, y también le ha faltado empatía a los políticos españoles explicar cómo lo hacen ellos cuando van a un sitio, donde cuenten cómo lo hacen con la mascarilla en sus comidas, por ejemplo. Al final aunque critiquemos al político A o B son puntos de referencia y si no nos ayudan se distancian de la realidad.

P. Tampoco se entiende cómo la mayoría de los políticos, aunque haya distancia, se quitan las mascarillas en sitios interiores y no ventilados, por ejemplo, en las ruedas de prensa.

R. Sí, es verdad. A no ser que ese espacio tenga un CO2 bajo, lo lógico y básico es que en un espacio cerrado el político no se quitara la mascarilla porque si te la quitas estás dando un mensaje raro a la opinión pública diciendo: “Yo te pido, pero luego yo hago otra cosa” y también como elemento ejemplificador. Hay que ayudar para que la gente entienda la pandemia y el contagio de una mejor manera.

Foto: Un enfermero de Urgencias realiza un test PCR. (EFE)

P. La app ‘Radar covid’ apenas ha servido.

R. Podría haber sido importante y no lo ha sido. Yo no he recibido nunca ningún mensaje alertándome de que alguien de mi entorno cercano tuviera alguna infección. Si no te lo dicen, algo mal estamos haciendo. No ha servido para ayudar a la gente a tomar las decisiones oportunas. También es verdad que este tipo de aplicaciones tampoco han funcionado en muchos países con más uso tecnológico que España.

P. Y los rastreadores. ¿Siguen teniendo sentido cuando la transmisión es comunitaria?

R. Resulta clave que sigan estando. Hay que explicar los contactos con los que tú has estado y no es tanto por el hecho de la necesidad de la existencia de rastreadores, sino por un adecuado seguimiento de los contactos que uno ha tenido. Además debe haber mediadores o comunicadores que vayan a determinados barrios a explicar mejor las medidas para poder llegar a todo el mundo y a ayudar a que no se cambien la mascarilla o no la lleve un mes sin cambiársela. Hay población que no sabe cómo hacerlo. Hay que insistir en que no cambiar la mascarilla favorece el contagio. La mascarilla también hay que regalársela a gente que no tiene dinero.

"Debería haber una unidad de acción entre el Gobierno y las comunidades como la que existe en la Organización Nacional de Trasplantes"

P. ¿Cómo se puede aumentar el ritmo de vacunación en pleno dilema y polémica por la reserva de las segundas dosis?

R. Necesitamos una unidad de acción en la vacunación. No puede ser que en algunas comunidades autónomas vacunen al 100%, otras reserven el 15%, otras el 25% y algunas van a un ritmo lento porque quieren saber cómo van las reacciones de los efectos secundarios. La vacuna es exactamente igual, se está recibiendo igual en todos los sitios, y para la segunda dosis no es necesario que se vacunen a los 21 días de modo exacto. Recuerdo que hay países que plantean alargar la segunda dosis mucho más allá para aumentar el número de personas vacunadas en primera dosis. Ese no es el problema. No reservemos lo que no es necesario reservar.

Vamos a tener vacunas. Ahora vamos a recibir la de Moderna con un grado de congelación menor que la de Pfizer. Todas las comunidades autónomas deben hacer bien lo de las vacunas, pero haciéndolo correctamente con el transporte y que lleguemos al 100% de vacunación cada semana. Hay que vacunar, vacunar y vacunar. Si no lo hacemos al ritmo necesario llegaríamos otra vez tarde.

Foto: Vacunación en el Hospital Clinic de Barcelona. (EFE)

P. ¿Hubiera hecho falta un mando único del Ministerio y que las comunidades autónomas no tuvieran toda la acción y la estrategia contra el covid 19?

R. Debe haber un grado de coordinación mucho mayor, igual que la Organización Nacional de Trasplantes que funciona tan bien. Eso aporta transparencia y criterios encima de la mesa. En toda esta pandemia debería haber habido un experto de cada comunidad autónoma, pero no para defender desde el conocimiento y trasladar al Ministerio lo que se haya dicho. Hubiera sido muy bueno junto a comités temáticos de vacunas, inmunidad y epidemiología.

No puede ser que después de un año de pandemia juguemos a ver quién gana y quién no, esa no puede ser la manera de actuar. Necesitamos una visión única manteniendo el trabajo de los Gobiernos autonómicos, pero a su vez con un mando único en determinados aspectos. La pandemia hubiera necesitado más unidad de acción. Al final a quien se perjudica es a la ciudadanía.

P. ¿Para cuándo se podrá conseguir la inmunidad de rebaño? ¿Es factible para verano, como plantea el Gobierno?

R. Es factible si hay un buen plan de vacunación. Tal y como vamos, y si no hay un cambio en la manera de hacer tenemos un problemas, sin duda alguna. Necesitamos un plan de acción consensuado. Porque si una comunidad va al 100 y la otra va al 30, está claro que hay comunidades donde no vamos a llegar al 70. No puede ser que una comunidad como Baleares, que tiene unas cifras tan altas en estos momentos, sea de las últimas en vacunar. O igual le pasa a Madrid, que no puede tener un nivel de vacunación tan bajo. Si podemos llegar en mayo en vez de junio a esa inmunidad de rebaño, pues mucho mejor.

 El ministro de Sanidad, Salvador Illa (EFE).
El ministro de Sanidad, Salvador Illa (EFE).

P. ¿Ve claro que iremos con mascarillas durante todo 2021? Porque aunque tú estés vacunado, si la otra persona no lo está, la puedas contagiar.

R. Efectivamente. Este 2021 tiene el primer objetivo de llegar a la inmunidad rebaño y el segundo es ver cómo influye la vacuna en no infectar a otros. Hasta que no se lleguen a esos dos hitos la seguiremos usando. Y, además, la mascarilla y el lavado de manos han tenido unos efectos beneficiosos no solo para el covid, sino para reducir el número de gripes y el de infecciones respiratorias.

P. Si dos personas están vacunadas y han pasado varias semanas después de la segunda dosis, ¿podrán verse si no son convivientes y abrazarse o besarse?

R. Si realmente las vacunas tienen una efectividad del 95% sí se podría hacer, pero hay que comprobarlo. Lo que nos asegura es la realidad y tristemente estamos en una situación en la que vamos aprendiendo a diario. No conocemos los temas previamente, sino a medida de que vamos haciendo las cosas cada día.

"La continuidad de Illa ayudaría a consolidar equipos"

P. ¿Le parece adecuado que Salvador Illa abandone el Ministerio de Sanidad para ser candidato del PSOE a la Generalitat?

R. En temas de política no entro, pero sí puedo decir que en una pandemia como la que tenemos es muy necesario. Y mucho más ahora un Ministerio que ha sido muy castigado durante muchos años con una reducción de los efectivos. Creo que hubiera sido mejor un ministro continuista durante como mínimo cuatro años, que no uno que cambia al cabo de un año. La continuidad es un elemento que ayuda a consolidar equipos y políticas y mirar hacia delante.

El Ministerio tiene la gran asignatura de disponer de más recursos y crear una agencia estatal de salud pública con trabajo en red con las comunidades autónomas como la Escuela Andaluza de Salud Pública. Esto es lo que hace falta en España y lo demás sin duda alguna pone trabas a que el proceso sea más fácil. Ya lo es suficientemente difícil como para tener que cambiar de ministro y no sabemos si quien sea nuevo ministro o ministra hará cambios lo cual todo se dificultaría más.

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