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«Siempre ha habido un interés político para que se siga hablando de la Guerra Civil»

Se calcula que hay más de 35.000 libros que tratan o mencionan algún aspecto de la Guerra Civil española, uno de los episodios históricos que más interés sigue despertando hoy dentro y fuera del país. El catedrático de la Universidad Carlos III Ángel Bahamonde Magro no se ha parado a contarlos, pero la última obra que coordina, ‘Los libros sobre la Guerra Civil’ (Editorial Cátedra), desglosa en distintos temas la fascinación de los historiadores por una contienda que «fue muy mediática en su momento porque coincidió con el ascenso de los ismos, el comunismo, el fascismo… y está considerada la última guerra de ideologías, la última guerra romántica, aunque esto sería muy cuestionable», sostiene.

Cuando se vislumbra en el horizonte los cien años desde que estalló el conflicto, siguen siendo demasiadas las cosas que se cuestionan y debaten. Ángel Bahamonde Magro y otro de los autores de este libro coral, el historiador Javier Cervera Gil, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, participan hoy a las 19.30 horas en el Aula de Cultura de ABC para debatir sobre cómo han evolucionado las visiones de la guerra. El encuentro digital estará presentado por el director del Aula, Javier Arjona, e incluirá un turno de preguntas para que los usuarios registrados en la charla trasladen sus dudas a los expertos.

Lo que falta por saber

«Todos los historiadores tenemos ideología, es innegable; pero rara vez caemos en la provocación o escribimos un libro con intereses escandalosos. Es verdad, que luego hay una categoría aparte entre nosotros, que son los historiadores mediáticos, de uno u otro bando, que viven del número de libros que venden y tienen intereses económicos en hablar de un conflicto que es el que más réditos da dentro de la historiografía», asegura en una entrevista con ABC Bahamonde Magro, que pone como ejemplo el caso de Paul Preston: «Si vende menos de 20.000 libros, es un fracaso para él. Los libros sobre la guerra mueven grandes cantidades de dinero y es un negocio que va a durar muchas décadas más».

‘Los libros sobre la Guerra Civil’ consta de ocho estudios que analizan las distintas aportaciones sobre la contienda: la conspiración y el golpe militar de julio de 1936; el fenómeno miliciano; la proyección internacional de la guerra; los ejércitos; la violencia política y la represión en las retaguardias; la cultura y la propaganda; la presencia y participación de las mujeres, y el final de la guerra. «Hemos intentado ofrecer a los lectores una especie de guía, no una telefónica, sino con los temas que se han tratado tradicionalmente y analizando cómo los historiadores y periodistas han ido evolucionando su visión sobre el conflicto», explica el coordinador de una obra que cuenta con prestigiosos historiadores como Rosario Ruiz o Eduardo González, entre otros.

«Curiosamente, la Guerra Civil ha sido más estudiada desde el punto de vista político, cultural, ideológico, económico, social que desde el militar. Falta, por ejemplo, un libro completo sobre el Ejército nacional, que luego sería fundamental para la construcción de la dictadura franquista, y del ejército republicano hay algo más, pero también poco. Es una paradoja tremenda», señala Bahamonde Magro.

Este catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid defiende que gran aportación a las nuevas visiones sobre la contiende han llegado en los últimos años desde archivos extranjeros: «Tanto vencedores como vencidos contemplaron la guerra como algo doméstico, pero la tendencia actual demuestra que Ángel Viñas, con el que discrepo en otros cosas, tiene razón al decir que el conflicto hay que contemplarlo hoy desde los archivos de Londres, Berlín, Roma, Washington o Moscú».

«Curiosamente, la Guerra Civil ha sido más estudiada desde el punto de vista político, cultural, ideológico, económico, social que desde el militar»

En este sentido, el coordinador ‘Los libros sobre la Guerra Civil’ se revuelve contra la falsa idea del ‘Spain is different’: «No somos los más salvajes o los más cainitas de Europa. Es cierto que tuvimos cuatro guerras civiles en cien años, pero otros países encauzaron su cainismo de otras maneras menos visibles. Los franceses mantuvieron una guerra civil tremenda en la Segunda Guerra mundial, entre colaboracionistas y miembros de la resistencia, aunque el conflicto mayor lo solapó. Las guerras mundiales fueron de alguna manera también guerras civiles europeas, que luego se extendieron al resto del mundo. En todas partes cuecen habas y en todos los sitios son cainitas», sintetiza.

La excepción de los años de la Transición

Otra fuente de nuevas visiones para los próximos años está, en opinión de Bahamonde Magro, en los archivos privados, donde los herederos de la documentación no son tan reacios, como los protagonistas y testigos de la guerra, a que se conozcan cartas privadas y otros textos. «Es muy interesante hacer en el futuro una historia de la Guerra Civil basada en estos archivos privados y demostrar que el común de los mortales vieron los combates de otra manera. Tal vez se pueda concluir que esto empezó con la confrontación de unas minorías que se extendió al conjunto de la población, donde una mayoría silenciosa miró a un lado y a otro sin interesarle mucho», asegura este historiador, que defiende «el deber, la obligación y el placer que tiene cada generación de estudiar el pasado, incluida esta guerra, desde su propia visión. Cada generación irá preguntándose distintas cosas que a nosotros nunca se nos hubiera ocurrido y matizará aspectos que consideramos hasta hoy verdades universales».

Imagen de archivo del historiador Hugh Thomas (d), junto al catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense Angel Bahamonde Magro, durante un curso de verano de El Escorial en Madrid.
Imagen de archivo del historiador Hugh Thomas (d), junto al catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense Angel Bahamonde Magro, durante un curso de verano de El Escorial en Madrid. - EFE

La obra que sirve este miércoles de eje para el Aula de Cultura de ABC identifica dos grandes puntos de inflexión en el estudio de la guerra. Por un lado, los años sesenta, cuando el conflicto entró por unos cauces de cierta historicidad, influido por la llegada de hispanistas de prestigio; y por otro, cuando se cumplieron 50 años de la guerra, en 1986, que coincidió con la apertura de múltiples archivos españoles e internacionales. «No nos engañemos, siempre ha habido un interés político para que se siga hablando de la Guerra Civil, tal vez con la excepción de un lapsus entre 1976 y 1986, que es cuando menos se publicó sobre el tema», recuerda. El lapsus no fue otro que el periodo de la Transición, donde se hizo un esfuerzo por mirar al futuro.

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