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Spain

Sánchez pone a su exministra de Justicia al frente de la Fiscalía para asegurarse su control

Dolores Delgado. / EFE

La controvertida Delgado, a la que el vicepresidente Iglesias llegó a exigir su dimisión por sus relaciones con Villarejo, tiene el encargo de «desjudicializar» el 'procés'

Del Gobierno y del escaño del PSOE a dirigir la Fiscalía sin escalas, a pesar de que el sorprendente movimiento, sin precedentes en la historia de la democracia, ponga en duda la independencia del Ministerio Público. Pedro Sánchez sitúa al frente de la Fiscalía General del Estado a su hasta ahora ministra de Justicia, Dolores Delgado. La propuesta de que Delgado, elegida diputada socialista en las dos últimas elecciones generales, dirija el Ministerio Público, será aprobada este martes en el primer Consejo de Ministros del Gobierno de coalición.

Su elección, muy controvertida por las polémicas en su etapa de ministra en la que llegó a ser reprobada en tres ocasiones, entronca con el objetivo de rebajar tensiones con la Generalitat y la promesa realizada a Esquerra durante las negociaciones de la investidura de «desjudicializar» el 'procés'.

Sánchez ya dio alguna pista sobre sus intenciones este domingo cuando, al explicar desde la Moncloa sus nombramientos ministeriales, aseguró que los cesados, entre ellos Delgado, seguían teniendo su «completa y total gratitud» por «haber contribuido con acierto y con lealtad» a su proyecto.

Esa lealtad -que se tradujo por ejemplo en que la Abogacía del Estado rebajara la petición de condena de rebelión a sedición en la causa del 'procés' o, más recientemente, en que solicitara al Supremo la salida de la cárcel para que Oriol Junqueras recogiera su acta de eurodiputado- vuelve a serle necesaria en ahora.

Criticada por Iglesias

La elección de Delgado por parte del Gobierno de coalición, no obstante, sorprende ya que el líder de uno de los dos partidos del Ejecutivo, Pablo Iglesias, llegó a Pablo Iglesias, llegó a exigir a la futura fiscal general que se «se alejará de la política» por mantener «amistad con un tipejo como Villarejo», después de conocerse en septiembre de 2018 sus vínculos con el polémico excomisario.

Otra de sus polémicas, precisamente, está íntimamente relacionada con la cuestión catalana que Sánchez quiere desjudiacializar. Fue ella la que en agosto de 2018, en contra del criterio de la Abogacía del Estado, ordenó a su departamento no hacerse cargo de la defensa del instructor de la causa del 'procés', el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, cuando éste fue demandado por Carles Puigdemont en Bruselas por falta de imparcialidad y de respeto a la presunción de inocencia.

Enfrentada a todos

La negativa a defender al juez español frente a las embestidas de Puigdemont provocó Aquello acabó con ceses (o dimisiones) en el departamento de comunicación del ministerio (al que culpó de las crisis que ella provocaba) y, sobre todo, con una rectificación en toda regla, para defender a Llarena.

La estupefacción y la sorpresa en el mundo judicial y fiscal por su designación fueron absolutas. Las voces contra su nombramiento y al hecho de que Sánchez no haya tenido reparos a poner al frente de Fiscalía a una diputada del PSOE comenzaron a escucharse desde primera hora de la mañana de este lunes, empezando por las de sus propios compañeros. La presidenta de la Asociación de Fiscales (AF), Cristina Dexeus, ha aseguró que la propuesta del Gobierno de nombrar a Dolores Delgado como nueva Fiscal General del Estado es «una manera muy clara de indicar» que el Gobierno quiere tener «sometida» a la Fiscalía. En el mundo judicial, solo la Asociación Progresista de Fiscales, de la que Delgado ha sido destacado miembro, aplaudió su designación por ser «una fiscal preparada y conoce la carrera».

La crítica de la oposición fue unánime. El líder del PP, Pablo Casado, aseguró que con el nombramiento Sánchez pierde «definitivamente las formas y el pudor» porque «ataca la separación de poderes y el Estado de derecho». «En Lledoners ya respiran tranquilos. Justicia va a ser a su medida gracias a Sánchez», apuntó también desde el PP Teodoro García Egea.

El líder de Vox, Santiago Abascal, dijo que la designación de Delgado es una «prueba más» del «golpe institucional» del recién investido presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que el PSOE «se apodere del Estado».

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