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San Sebastián recrea «La vida posible» de Gregorio Ordóñez

La memoria de Gregorio Ordóñez quedó ligada a su discurso, a su defensa de la libertad en un mundo corroído por la violencia terrorista. Pero del que fuera teniente de alcalde de San Sebastián, asesinado hace ahora 25 años, queda también un recuerdo físico, tangible, que permite ahondar no solo en la figura del político, sino también en la de aquel joven que se atrevió a levantar la voz como dirigente de Alianza Popular cuando la lucha contra ETA se ejercía casi desde la clandestinidad. Ese pasado será posible de ver el próximo jueves en la exposición que la fundación Gregorio Ordóñez ha organizado para la ocasión en el Palacio de Miramar bajo la mirada del museógrafo Enrique Bonet y el cineasta Iñaki Arteta.

Arrastra una evidente intencionalidad el nombre de la muestra, «La vida posible», que recoge fotografías, artículos de prensa, documentos audiovisuales y objetos personales de Gregorio Ordóñez, como lo que había en el maletín que llevaba el día que fue asesinado en un bar del Casco Viejo donostiarra. La colección incluye a su vez las cerca de 300 cartas que ciudadanos y personalidades políticas enviaron un día después de su muerte. Esas misivas estaban «olvidadas» en una caja en la casa de Ana Iríbar, presidenta de la fundación y viuda del popular, que en declaraciones a este periódico reconoce que en su momento no tuvo la «fortaleza» necesaria para leerlas. «Hace poco empecé a buscar materiales y descubrí esas cartas en un armario -explica-. Eran cientos de personas conmovidas que querían dedicarle unas líneas a Gregorio».

Según la comisaria de la exposición, María Jiménez, esos recuerdos estarán acompañados de otros materiales, como pancartas electorales o incluso obras de arte, para situar la vida y el asesinato de Ordóñez «en su contexto político». Para crear esa imagen se recurre a piezas como una escultura del escultor Eduardo Chillida -que formaba parte del proyecto del «Arco de la Libertad»- y cuadros de José y Agustín Ibarrola.

«Se ha puesto el foco en contar por qué fue tan importante el asesinato de Gregorio Ordóñez y y por qué lo mataron», explica la propia Jiménez, que incide en que se ha hecho un repaso de la «trayectoria vital y política» de un hombre que acababa de terminar la carrera cuando se convirtió en candidato de Alianza Popular al Ayuntamiento de San Sebastián y que en muy poco tiempo se erigió como una «figura imprescindible de la política en el País Vasco y a nivel nacional».

De esta forma, lo que se ha intentado es «devolver a Gregorio Ordóñez a San Sebastián», añade la comisaría. «No solo a la memoria de los donostiarras, que ya está ahí, sino también de una manera física, para rendir homenaje a su figura. Queremos que la gente se vea interpelada por las cosas extraordinarias que hizo».

En palabras de Iríbar, lo que ella pidió a Bonet fue «que trajera 25 años después a Gregorio Ordóñez». «Y creo que es lo que ha conseguido hacer», asegura la viuda del que fuera teniente de alcalde de San Sebastián, que invita a los ciudadanos a ver la exposición para «conocer al político español asesinado por ETA y descubrir cómo era esa ciudad tan golpeada por el terrorismo».

La presidenta de la fundación Gregorio Ordóñez subraya que, en cuestión de enfoque, ella ha preferido quedarse en segunda línea. «He hecho un esfuerzo importante para alejar mi mirada de esta exposición, la mirada de una mujer que un día pierde a su marido en un atentado cuando tiene un hijo de 14 meses», explica. En este sentido, destaca que ha dejado «trabajar a los profesionales», aunque confiesa que ha sido «muy emocionante» formar parte de una iniciativa como esta.

Placa

La inauguración de la muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 30 de abril, será este jueves, cuando está previsto que se desplacen hasta la capital guipuzcoana diversas personalidades del ámbito político. Entre ellas, el presidente del PP, Pablo Casado; el expresidente del Gobierno José María Aznar; el lendakari, Iñigo Urkullu, así como representantes del Ayuntamiento. Los homenajes culminarán el sábado, cuando se procederá a la colocación de una placa en recuerdo de Ordóñez junto al bar La Cepa, en el que fue asesinado.