Spain

Radomir Antic, el creador del Atleti más hermoso

Hay toda una generación de atléticos, esa generación perdida entre la gloria en blanco y negro de Gárate y el rescate heroico de Simeone, para la que Radomir Antic no fue un entrenador: fue el perfecto amor de verano. Si Luis Aragonés es la infancia, el padre severo y tierno, y el Cholo la madurez, el compañero arrollador, Rado fue la juventud: todo deprisa, todo a lo grande, todo inolvidable. Llegó por sorpresa y se marchó rápido, pero entre medias dejó el tipo de felicidad y belleza que sólo dejan las cosas predestinadas a acabar pronto y mal: absoluta y efímera.

Ni antes ni después, el Atleti en color jugó tan bonito al fútbol como con el serbio y, en otro capítulo maravilloso de su destino de héroe contra natura, la temporada que mejor jugó no fue en la que ganó, fue la que tuvo un final trágico. Porque si su equipo del Doblete es una oración que cualquier atlético recita de memoria (Molina-Geli-Solozábal-Santi-Toni-Simeone-Vizcaíno-Pantic-Caminero-Kiko-Penev), el del año siguiente fue una poesía a la que le falló el último verso, aquel penalti errado por Esnáider contra el Ajax en otra de esas Copas de Europa que eran... pero no fueron. Ha habido Atleti mejores, no más hermosos.

Aquella efervescencia desatada se apagó pronto y, para cerrar el círculo de toda buena relación tormentosa, tuvo una segunda parte horrible e innecesaria que acabó en descenso. Pero nada de eso empaña el recuerdo. El Atleti y él rehicieron sus vidas de la mejor manera posible... que era mala. Ninguno levantó cabeza en años, pero lo más importante ya estaba hecho. Cuando uno crea una obra maestra antes de los 50, lo que haga después carece de importancia. Y lo de Antic, ganando Liga y Copa con 13 jugadores en los que nadie creía y en un club en permanente caos, fue magistral. Pocos entrenadores logran dar apellido a un equipo, que de inmediato se convierte en suyo: el Atleti de Antic. Y todo el mundo asiente y recita.

En sus últimos años, como comentarista y columnista, a Antic le costaba regalar un elogio al Atleti de Simeone. Existía ahí un obvio choque estético entre quien fabricó un deportivo con cuatro hierros y quien, con esos mismos hierros, montó un tanque. En el fútbol, los milagros no tienen receta. Pero también asomaba cierto resquemor por identificar en el amor incondicional de la afición al Cholo lo que él pudo tener y se le escapó. Se equivocaba. Porque no lo pudo tener: hay quien nace para el matrimonio y quien nace para el noviazgo. Pero no se quiere menos, se quiere distinto y se recuerda igual.

Antic nos hizo verdaderamente felices. ¿De cuánta gente pueden decir eso? Sólo de los que importan.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

Football news:

El Real Madrid puede no comprar a nadie en verano debido a las pérdidas de la pandemia
Fenerbahçe y Galatasaray quieren comprar al defensor de Roma Jesus
André onana: el Racismo es parte de mi vida cotidiana, pero decidí no obsesionarme con eso
Mourinho no considera el traslado de Coutinho. El salario de un jugador es demasiado alto para el Tottenham
Tiene 10 goles y 10 asistencias en la Bundesliga. Solo Messi, Sancho y Gnabry lo lograron en el Top 5 de la liga de Europa
El base Torino Baselli se lesionó el ligamento cruzado. Podría perderse el resto de la temporada
José Mourinho: Es hora de jugar y darle a la gente lo que quiere. El primer partido está cerca