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Quiérase o no, al Granada CF le toca mirar hacia arriba

Veinticinco jornadas, 36 puntos. Éstos son dos datos que, quiérase o no, invitan a la sonrisa de todos los aficionados y seguidores rojiblancos, en particular, y todos los granadinos, en general. Y todos significa todos, es decir, que en el cupo entran tanto los más irracionales en su sentir granadinista como los más sensatos y prudentes.

Los números son contundentes y nadie puede negar que invitan a soñar, tal como Enrique López señalaba de forma más que acertada en el titular de la crónica de la victoria del Granada en Pamplona que publicó este periódico.

Muchos piensan que hay que dar un paso más y que todos, los más o menos sensatos y los más o menos seguidores del Granada, estamos obligados a soñar. Es un lujo que podemos permitirnos gracias al tremendo trabajo y lo conseguido por un equipo, el de la temporada 2019/20, que seguro va a ocupar un lugar destacado de la historia del club.

La consigna

En Pamplona, el enviado especial de Granada Hoy, Juan Miguel Alonso, le vino a preguntar a Diego Martínez a la conclusión del encuentro que si se atrevía a dar el titular de que la permanencia estaba prácticamente hecha. El técnico rojiblanco, lógicamente, no se bajó del carro de lo que viene diciendo desde que se hizo cargo del Granada y por enésima vez hizo hincapié en la humildad de su equipo.

Al menos dio una concesión  a la galería al señalar que a estas alturas de la temporada "treinta y seis puntos era una cifra inimaginable para nosotros a principio de temporada". Algo es algo.

También aseguró el preparador gallego que "a partir de ahora quedan muchos puntos por conseguir", siempre "sin mirar la clasificación". Claro que si se parte de que el Granada tiene 36 puntos y, según el técnico, quedan aún por conseguir, las cuentas serían claras y, sin duda, invitarían a soñar y, a partir de ya, a mirar hacia arriba. Esto es algo que, estamos convencidos, podría decir más de uno del equipo. Eso sí, con la boca chica.

Cuenta pendiente

Había que ganar fuera. O puntuar al menos. Y en El Sadar el Granada pudo por fin quitarse ese pequeño lastre que pesaba demasiado en sus lomos. Llevaba el conjunto rojiblanco ocho partidos sin mojar lejos de Los Cármenes, aunque es cierto que en la mayoría de esos partidos el equipo había competido y tenido sus opciones para un mejor resultado, pero ya se sabe, en estos casos se echa mano del recordado por los más veteranos Vujadin Boskov para decir eso de que “fútbol es fútbol”.

Como el balón rueda para todos, el Granada rompió ante el Osasuna una mala racha que ya es historia y que, insistimos una vez, hace que el Granada empiece a mirar hacia arriba, que se lo ha 'ganao' con creces. Y los que vemos los toros desde la barrera, a disfrutar de este momento que nos están brindando los jugadores y técnicos de un Granada que es humilde pero también ambicioso. Y la ambición bien medida no es pecado. Eso decían nuestros abuelos.

La Copa, en el horizonte

La semana que recién ha empezado se antoja tranquila. No puede ser de otra manera. Hasta el sábado los nuestros no vuelven a la competición. Será ante el Celta y en casa. En juego, otros tres puntos de ésos que aún faltan por ganar, según Diego Martínez. Y un poco más allá, la vuelta de las semifinales de la Copa ante el Athletic.

Por esos nortes ya andan engrasando la gabarra de los festejos. Pero lo que son las cosas, el Athletic está por detrás del Granada en la Liga y parece que han descartado su objetivo de jugar en Europa la próxima temporada por la vía de la competición regular y centran sus pretensiones en el trofeo del KO. Así vino a expresarse Raúl García en un medio de comunicación tras la derrota sufrida por el Athletic en Vitoria.

Mientras, en Granada, desfilando al ritmo que marca el técnico gallego: pasito a pasito. Y como quien no quiere la cosa, ante la posibilidad de hacer historia.