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Por qué adelantar las elecciones a la RFEF no sería jugar limpio contra Casillas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el de la RFEF, Luis...
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el de la RFEF, Luis Rubiales. Pablo García

"Un verdadero maestro vence a otras fuerzas enemigas sin batalla". En la RFEF parece que están llevando a rajatabla esta máxima de Sun Tzu en 'El arte de la guerra': querer ganar las elecciones y que Rubiales salga reelegido sin dar opción a que se celebren unas elecciones justas. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene en su mano beneficiar de forma considerable al candidato que ya parte como favorito y tiene el establishment de su lado: Luis Rubiales. La Federación ha pedido al CSD dos cosas: adelantar las elecciones y que le conceda cinco miembros natos más a su Asamblea. Eso, que parece poco relevante, se traduciría en menos tiempo para trabajar una candidatura de oposición (Iker Casillas ya ha oficializado su intención de presentarse) y cinco votos más para el actual presidente a la hora de votar. Todo ello sin que aún haya empezado el proceso electoral.

La carrera electoral para presidir la RFEF todavía no ha empezado oficialmente pero la batalla "subterránea" sí. La Federación ha pedido al CSD que le adelante las elecciones y que admita cinco nuevos miembros natos más. La relación del presidente del Gobierno con el actual presidente, Luis Rubiales, es excelente y la candidatura de la oposición, liderada por Iker Casillas, vive ahora mismo pendiente de conocer si tiene sentido, o no, presentarse a unas elecciones que pueden nacer viciadas si no le dan ni siquiera tiempo para prepararla.

Además es que no está tan claro que se pueda adelantar todo el proceso. Hay varias razones que lo ponen seriamente en duda:

1.- Si las elecciones se adelantan, los plazos de la Orden Ministerial que regula estas elecciones impedirían que se pudiera votar durante el primer semestre. Y, especificamos, los que establece la Orden Ministerial: los que la RFEF ha esbozado en su petición al Gobierno (y publicado en su web) no contemplan plazos de posibles recursos al TAD que sí tiene prevista la norma. Además, siguiendo estos planes la recogida de votos por correo terminaría dos días después de que se eligiera la propia Asamblea. Es difícil de comprender.

2.- Para aceptar el adelanto que pide la RFEF deberían partirse de la base de que no habrá ningún recurso en todo el proceso o que, si los hay, van a tener que decidirse de manera casi inmediata. Arrancar ignorando posibles recursos llevará, en la práctica, a tener que ir modificando dicho calendario o a judicializar constantemente las elecciones, lo que las retrasaría todavía más.

3.- La RFEF argumenta que no se puede votar a su presidente en septiembre porque lo impide el Mundial de Fútbol Sala. No podrían votar algunos de sus asambleístas. Si ese fuera el caso, con menor motivo se deberían celebrar antes coincidiendo casi inevitablemente con la Eurocopa, que afecta a un mayor número de jugadores y posibles electores.

4.- En este primer semestre de 2020 se celebran, además, otros torneos internacionales femeninos y masculinos. De varias edades pero incluso los campeonatos sub 16, por ejemplo, incluyen a jugadores en edad legal de votar. Con la argumentación federativa en la mano, también invalidarían la fecha al igual que el Mundial de Fútbol Sala.

5.- La RFEF ha publicado dos calendarios electorales en su web: uno de 118 días (que acabaría en plena Eurocopa) y otro posterior, actualizado, que apenas llega a 80. Este último no sólo respeta difícilmente la Orden Ministerial que rige las elecciones, sino que también ignora días festivos, Semana Santa o inhábiles, además de predecir, como hemos explicado, la casi total ausencia de recursos en todas las fases del proceso electoral. Serían unos 28 días en total así que, como mínimo, estarían hablando de 108 días. Esto nos llevaría a junio, con las competiciones finalizadas y los jugadores de vacaciones (unos) o convocados con sus selecciones (otros).

Las elecciones a cualquier federación deportiva, desafortunadamente, tienen siempre su ración inevitable de "barro". Condicionarlas a priori, antes de que hayan empezado, haciendo que resulten todavía más fáciles para el presidente actual no parece apropiado si se pretende hacerlas lo más trasparentes, democráticas y neutrales posibles.

La decisión final sobre la fecha definitiva la tiene el gobierno y parece cuestión de horas. El futuro del fútbol español depende de ello.