logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo
star Bookmark: Tag Tag Tag Tag Tag
Spain

Pajarillos Educa: sueños que alzan el vuelo

Ninguna ciudad española tiene un barrio con 73 especies de aves dando nombre a su callejero. Valladolid cuenta con él y de esas 73 especies, catorce están en peligro de extinción. Hasta ahí todo quedaría en una anécdota ligada a la necesidad de conservar el medio ambiente, pero aquí, en el barrio de Pajarillos, no lo es. Vecinos y 12 colegios e institutos de Educación Secundaria de esta barriada vallisoletana, en la que conviven más de 40 nacionalidades distintas, llevan varios años empeñados en dignificarlo y alejarlo de la «guetificación» y de la degradación a través de una herramienta poderosa: la educación de sus niños. No quieren ser parte de un «ecosistema» en destrucción.

En el año 2014, Alberto Rodríguez, conocido como «Bertoni» —ha sido jugador y entrenador de uno de los equipos de elite del rugby, el Quesos Entrepinares— llegaba al Colegio Cristóbal Colón de Pajarillos con ganas de cambiar las cosas para los niños que estudiaban en él. Como director creó «Aquí pintamos todos». Con la filosofía de las comunidades de aprendizaje, organizó un proyecto educativo con actividades en torno a áreas como la música y el deporte como estímulo para lograr que esos niños no dejaran la educación.

En su objetivo también estaba implicar a las familias y al barrio en la enseñanza de esos niños, y el proyecto creció y creció. A él se sumó también el profesor y coordinador de convivencia del IES Galileo Javier Alonso y surgió Pajarillos Educa. Posteriormente unieron fuerzas con otros diez centros y en 2017 con las asociaciones vecinales que constituían la Red Pajarillos (junto a las Fundaciones Secretariado Gitano y Juan Soñador, las Ampas de los colegios e institutos, la Casa Aleste, el CEAS Pajarillos, el equipo social de la barriada 29 de Octubre y la Federación de Educación de Personas Adultas).

Sumando fuerzas, quitándole horas a sus vidas personales, todos ellos han volado alto para que el barrio salga de la imagen degradada y vinculada a los sucesos por la que demasiadas veces se le conoce. Javier Alonso comenta que "con los problemas que existían en el barrio y con la experiencia de la Red Pajarillos teníamos que dar una respuesta y lo que te da fuerza, aunque es también lo más complicado, es trabajar juntos, compartir una visión" y se plantearon «¿por qué no hacemos los mimbres para que este barrio suene no por la droga o por los conflictos que pueda haber, sino porque es un barrio que convive y que crece?». Un ejemplo: en su centro, donde es coordinador de convivencia, la carpeta de conflictos sólo tiene siete casos. «Esto no es el Mago de Oz, pero también es un barrio positivo y hay que mostrarlo no sólo lastrado por malas noticias», añade Alonso.

Desde esa reflexión de hace unos años mucho ha llovido para ellos. Han logrado plantear un plan de acción comunitaria, el Pajarillos Educa, que está diseñado desde los centros educativos y las entidades sociales y persigue mejorar su barrio con proyectos de aprendizaje servicio que llevan a cabo con los niños y mayores y en el que se trabaja la sostenibilidad como uno de los objetivos del desarrollo sostenible adoptados por la ONU. La erradicación de la pobreza, la protección de planeta, asegurar la prosperidad de todos son grandes aspiraciones que no han amilanado a estos docentes y vecinos, empeñados en que desde la educación es desde donde se construye.

Araujo y Delibes como padrinos

Han planteado esto como una herramienta contra el notable absentismo escolar de la zona, para la mejora de la convivencia en los centros y de la autoestima de los chavales que viven en el barrio. Pero también para darle una vuelta a la imagen y el entorno del mismo, en un proceso a largo plazo con el horizonte del 2030. Ya el pasado año organizaron distintas actividades con los niños de estos centros educativos que, apadrinados por el naturalista Joaquín Araújo y el biólogo Miguel Delibes de Castro, vieron nacer una exposición dedicada a las aves —«Expoaves, a vista de Pajarillos»—y varias actividades en el medio natural de localidades como Tiedra y Benafarces (el proyecto de recuperación de su seca laguna) que les llevaron a conocer la necesidad de cuidar el medio ambiente y sus especies y a pensar qué necesita su entorno y cómo pueden aprender a solucionarlo —el aprendizaje-servicio—.

También han conseguido que la Junta de Castilla y León, la Diputación y el Ayuntamiento de Valladolid se involucren en estas actividades e iniciativas. De hecho, una de las más ambiciosas es la que permitirá a estos niños y al barrio contar con un Laboratorio de Artes y Transformación Educativa (LATE) en un viejo edificio rehabilitado en el barrio, que contará con ocho laboratorios de música, teatro, circo, cine y arte sostenible). Doscientos escolares serán seleccionados para participar en estas actividades, incluyendo alumnos con buen rendimiento académico y otros con riesgo de exclusión. Han involucrado también a la Universidad de Valladolid que, a través de su departamento de Sociología y alumnos en prácticas, trabajan con estos centros, y los escolares han realizado encuestas para identificar qué les hace felices y crear un mapa de la felicidad del barrio que formará parte de un proyecto de investigación.

María Colás y Miguel Díez, autores del documental
María Colás y Miguel Díez, autores del documental - F. HERAS

Lejos de esa felicidad, Bertoni es muy crítico con el distrito único, «que ha generado guetos y es un problema que hay que solucionar porque esto no es inclusión sino una aberración». Su colegio, un «centro 2030», tiene un 100% de alumnado de etnia gitana y minorías, pero el pasado año, como relata orgulloso, ya ha conseguido contar con 23 niños de 3 años escolarizados—. Para él, este proyecto significa «intentar ser mejores profesores en un entorno como Pajarillos», donde no sirven las fórmulas de otras zonas; intentar que estos niños «salgan del gueto, que es una clausura mental para ellos porque se levantan y están en territorio gueto, van al colegio y es territorio gueto... Hay familias humildes que no pueden pagar el transporte de sus hijos para que vayan a otro colegio. Se trata de que aprendan mucho en el cole y después hagan un bien común».

El salto a la Seminci

El cine también ha sido una de las vías de estímulo para estos escolares, que han rodado pequeños vídeos que luego han montado dos titulados en el Grado Superior de Iluminación, Captación y Tratamiento de la Imagen en el IES Vega del Prado (Valladolid), María Colás y Miguel Díez. Ellos han creado un documental sobre esta experiencia y Pajarillos, que pudo verse dentro de la Seminci , en el Teatro Cervantes de Valladolid.

Eran parte de sus prácticas y María Colás afirma que «la experiencia humana ha sido enriquecedora; vienes con prejuicios y te los has quitado y es lo más positivo que me llevo de este proyecto». Como ella, Miguel Díez asegura que, lejos del estereotipo, «los problemas son aislados y puntuales y no se pueden generalizar a todo el barrio», a la vez que resalta que «casi todos los jóvenes nos han dicho que no ven que por ser de aquí se tengan que limitar, no quieren tener ese estigma y eso es muy positivo».

Yolanda Matía sigue de cerca la conversación con estos dos alumnos. Lleva 33 años viviendo en el barrio y cinco como presidenta de la Asociación Vecinal La Unión. Muy activa en esta iniciativa comunitaria, también sentía que «había que hacer algo» por el barrio. Piensa que «no es verdad que haya problemas de convivencia», pero sí sostiene que los chavales «no encontraban ningún estímulo» de ocio en el barrio, que, por otro lado, está envejeciendo, y quieren implicar a las familias. «Cambiando la juventud, se puede cambiar el mundo, educando a los niños y mayores. Igual soy una ilusa, pero es lo que pienso».

Themes
ICO