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Ni el polígrafo puede con Óscar y Andrea

Hay el Triángulo de las Bermudas, que es cosa de Iker Jiménez. Y después está el Triángulo de las Tentaciones, que es territorio de Jorge Javier (JJ). Aunque ya ha activado la maquinaria de «Supervivientes», Mediaset no deja de lado «La isla de las tentaciones»: sigue estirando el chicle hasta el infinito y más allá. A golpe de noche de sábado y madrugada del domingo se sacó punta al triángulo formado por la catalana Andrea, el murciano Ismael y el malagueño Óscar. El trío –precisamos que amoroso; pues el sexual lo descartaron los tres a preguntas de JJ– pasó por el polígrafo de «Sábado Deluxe», que es la versión actualizada de aquella máquina de la verdad que a principios de los años 90 se sacó de la manga Julián Lago.

Se escribió así un nuevo capítulo de la vida amorosa de Andrea, que se ha desarrollado ante los ojos de la audiencia. Estos fueron los cuatro episodios anteriores:

1. En julio de 2017 conoce al murciano Ismael en «First Dates», el programa de citas de Cuatro.

2. Mientras está empezando a conocer a fondo a Ismael, acude como «pretendienta» a «MyHyV», de Cuatro. Es rechazada por un adonis.

3. A la tercera va la vencida. El pasado verano se embarca en «La Isla de las Tentaciones», que resulta un inesperado pelotazo de audiencia para Cuatro y Telecinco. A la isla llega acompañada por su novio Ismael –con el que vive en casa de su madre– y se va del regazo de su amante Óscar. «Llegué siendo una princesa y me voy como una auténtica reina». Así resume su paso por el programa.

4. Esta semana –en concreto el martes– Andrea y Óscar rompen en el «El debate de las tentaciones», en Telecinco: él se entera, en vivo y en directo, de que ella practicó el «edredoning» con su ex Ismael a la vuelta de Honduras. Emplea entonces la misma táctica con la que había despachado a Óscar (la mejor defensa es buen ataque) y, antes de que su nueva pareja la deje, es ella la que le da pasaporte en el plató.

El quinto capítulo, decíamos, se escribió en «Sábado Deluxe». JJ la presentó como una víctima, como una mujer «humillada», «insultada» simplemente «por dejarse llevar por el corazón». Por el corazón y por la libido, habría dicho de ser más ecuánime. Pero no lo fue. Y es que JJ se mostró tan partidario de Andrea que llegó a acusar a Óscar y a Ismael de haberla dejado «sin rumbo y en el lodo». El mundo, al revés. El buen rollo entre el presentador y Andrea dio pie más tarde a la anécdota de la noche, que se produjo cuando JJ le comentó a Andrea que su acento le parecía «muy pijo». «Soy catalana, no pija», replicó. El presentador le matizó que no se trataba de términos excluyentes. Ella acabó diciendo que es «de la Zona Franca» de Barcelona, y los dos coincidieron en que no era zona «pija».

Antes de pasar por el polígrafo, la catalana con acento pijo juzgó «desmesurada» la reacción de Óscar en el capítulo previo por un «quítame allá esas pajas», o, por concretar, por haberse enterado de que había pasado una noche con Ismael a la vuelta de la isla. Y lo justificó porque entendía que ella y el malagueño no eran entonces novios en el sentido estricto del término. «No éramos pareja. Nos estábamos conociendo. No habíamos tenido esa conversación», remarcó.

El otro triángulo de la noche

Pero antes de la prueba del algodón para Andrea, y ya que la noche iba de triángulos, JJ aprovechó la presencia de Kiko Jiménez en el plató –en el debate sobre «Supervivientes»– para preguntarle por el enfrentamiento entre Gloria Camilia Ortega –su ex– y Sofía Suescun –su actual pareja– en el estreno del programa el pasado jueves. Ambas coincidieron por primera vez en persona y saltaron chispas. La hija de Ortega Cano insinuó que, cuando eran pareja, Kiko le hablaba mal de Sofía.

Él ya lo había negado en otros programas, y se reafirmó. Aseguró que cuando Sofía «era anónima» y participó en «Gran Hermano» él le contó a Gloria Camila, que entonces era su pareja, que conocía a aquella concursante y que incluso había tenido «algo» con ella. En diciembre de 2015, cuando salió de Guadalix como ganadora, Sofía le mandó un mensaje que Gloria Camila vio. «Me bloqueó su número y me lo borró», recordó él. «Pero el destino nos puso en el mismo plató». Acabaron trabajando juntos –en «Mujeres y Hombres y Viceversa»– y, más adelante, juntos. Tras cuatro años de relación con la hija del torero, Kiko pasó esa página y abrió la de Sofía.

Al fin, polígrafo

La que tardó en abrirse fue la página del polígrafo en «Sábado Deluxe». Lo hizo bien pasada la una de la madrugada del domingo y acabó más allá de las dos. Sentados juntos, que no revueltos, comparecieron Andrea, Ismael y Óscar. «Decepción y traición», es lo que siente el segundo por la primera. «Decepción y desilusión», es lo que siente el tercero por la primera. Así lo dijeron el uno y el otro según tomaron asiento. Después todo resultó muy distendido, si bien con algún momento de tensión. Hubo sonrisas y lágrimas, como en la película.

Andrea empezó muy de acuerdo con el polígrafo, cuando la máquina confirmó que no había sido infiel a Ismael antes de la isla. La siguiente pregunta fue si tenía decidido traicionar a su pareja antes de ir a Honduras para hacerse famosa: respondió que «no» y el polígrafo pitó «mentira». A su lado, Ismael asintió como si viese confirmada una sospecha.

Pero, para mentiras, las de Óscar. Según el polígrafo, faltó a la verdad cuando negó que decidió tentar a Andrea en la isla porque vio que era la concursante emparejada más «receptiva» a la aventura. «¿Planteaste romper con Andrea al salir de la isla para estar soltero y hacerte famoso?» fue la siguiente cuestión. Él lo negó, pero la máquina reveló que estaba mintiendo. Andrea arrancó a llorar. Parecía que iba a haber final dramático, pero no. Justo entró la publicidad. Y Óscar la aprovechó para coquetear con Andrea. Ella se rindió una vez más al malagueño y, animada por JJ, le acabó pidiendo una noche de copas. Él dijo sí. Para hablar y tal y tal…