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Montero se atribuye la dirección de la «transición feminista» que va a vivir España

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha comparecido esta mañana de lunes 24 de febrero en la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados con la euforia de haber anunciado, a puertas de la Sala Constitucional, que, pese a las discrepancias en el seno del Gobierno bicolor (PSOE-UP), llevará el 3 de marzo al Consejo de Ministros aquel proyecto en el que había comprometido todas sus expectativas de mandato: la ley del «solo sí es sí». Iniciará el trámite de ese anteproyecto de ley, ha anunciado, y desgranó en su estreno en este tipo de comparecencias de los titulares ministeriales medidas pioneras como centros 24 horas de asistencia a las víctimas.

Montero ha remarcado en primer lugar que ella está al frente de un departamento «restituido» esta legislatura con la entidad de un Ministerio en aras, precisamente, de «restituir» las políticas feministas en España. Un país que a su juicio (tras la cita reiterativa a las frases de la gallega Clara Campoamor) tiene la pujanza de un movimiento feminista muy importante, que debe ser el acicate del trabajo de su Ministerio. Para Montero, «toda conquista feminista en España será una conquista mundial para las mujeres» y se atribuyó pilotar la «transición feminista» que va a vivir España bajo su mandato.

Montero ha hecho alusión entre los ejes de su departamento a las cifras de la violencia de género en el país: 1.044 mujeres han sido asesinadas desde 2003, 11 este año, ha confirmado Montero, y 35 niños, uno este 2020, asesinados desde 2013. Se interponen más de 120.000 denuncias al año. En los doce años de vigencia del teléfono 016, casi 622.000 mujeres han pedido información y ayuda. El 13,7% de las mujeres mayores de 14 años han sufrido violencia sexual en su vida en España. En 2018 las ONG que trabajan con la prostitución detectaron más de 13.000 víctimas de trata o explotación sexual, cuya persistencia sin visibilidad requiere actuaciones urgentes, ha colegido la ministra del ramo.

Desde el Ministerio sabemos que el cómputo de víctimas no es completo, ha entonado también antes de anunciar la validación de bases de datos. También ha garantizado que va a satisfacer «la demanda» que le han dirigido las Comunidades Autónomas, dicho la ministra, acerca del destino de los fondos necesarios para el cumplimiento del Pacto de Estado para la Violencia de Género, un acuerdo que, tal y como le ha recriminado Sara Giménez, la portavoz del grupo Ciudadanos, «su partido, Unidas Podemos, fue el único que se abstuvo y votó en contra durante la tramitación de dicho Pacto de Estado».

«Existen lagunas en la protección institucional de las víctimas», ha esbozado Montero. Por lo que ha anunciado lo que será una de las medidas pioneras de su anteproyecto de ley orgánica de Libertad Sexual: establecerá medidas de protección integral para erradicar las violencias sexuales, y reparará y protegerá a las víctimas tanto en el ámbito público como el privado. También se implantará una nueva red de servicios que incluya centros de crisis 24 horas como pide el Convenio de Estambul, el convenio del Consejo de Europa que abordó esta materia.

Montero ha destacado que, como la mayoría de las mujeres no denuncia las violencias machistas, la respuesta institucional debe ser «mucho más amplia» para acompañar a todas las víctimas, medie o no denuncia. Ha precisado que su departamento también impulsará una ley contra la trata con fines de explotación sexual, ha subrayado que España contará por primera vez con un marco normativo integral que reconozca -y prevenga- como violencias machistas todas las conductas que impliquen vulneración de la libertad sexual, también mediante las nuevas tecnologías, incluidos el acecho y la extorsión.

Se aleja de la abolición de la prostitución

Montero no ha eludido uno de los aspectos más controvertidos de su gestión: «No quiero pasar de puntillas: me gustaría abolir la prostitución, consciente de la importancia que tienen estas palabras para muchas personas dentro del movimiento feminista. No podemos permitir que este debate nos divida, lo digo por muchas compañeras feministas que no lo son, son legalistas». La ministra de Igualdad ha acabado por reconocer las limitaciones del Gobierno de coalición para abolir la prostitución en España y se escudó en que son las mismas dificultades que encontraron otros Gobiernos para atajar este asunto. Ha asumido: «No me voy a caracterizar por hacer promesas que no pueda cumplir», pese a que «a este Ministerio y a esta ministra le gustaría abolir la prostitución», el asunto ha desencadenado un «debate histórico y legítimo en el movimiento feminista». Con estas palabras, la ministra de Igualdad se aleja de la abolición de la prostitución como una de las líneas del Gobierno de coalición. Cabe recordar que la predecesora de Montero en su cargo, Carmen Calvo (PSOE), sí se mostró partidaria de abolir la prostitución durante su etapa como vicepresidenta en la anterior legislatura, aunque no hubo medidas específicas.

Por último, Montero defendió el derecho al aborto de las mujeres, frente a su lucha directa contra los vientes de alquiler y la «explotación reproductiva» de las mujeres. La ministra arremeterá contra la publicidad de esta «práctica ilegal».