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"Mi abuelo fue 4º del Tour, pero quería que yo fuese futbolista"

En la apuesta que el Movistar ha hecho en este 2020 por la juventud, Eusebio Unzué (mánager de la estructura) tenía claro quién sería uno de sus jóvenes talentos: Íñigo Elosegui (Ciérvana, Vizcaya, 21 años). "Desde invierno de 2018 ya apalabré mi llegada al equipo con Eusebio e hice la pasada temporada pensando en lo que venía. Me llamaba mucho para saber cómo iba todo y seguir mi evolución. Ahora que ha llegado el momento, tengo responsabilidad pero, sobre todo, alegría porque significa que confían mucho en mí. Y es algo bueno, porque yo también confío en que puedo rendir a gran nivel", explica a AS el exciclista del Lizarte, que debuta en la Vuelta a San Juan de Argentina ( tras tres etapas). Un inicio de un año lleno de retos: "El calendario puede cambiar, pero tengo previsto el Tour de UAE, luego clásicas como Larciano, Milán-San Remo, De Panne, Harelbeke, Gante-Wevelgem y Dwars don Vlaanderen en Bélgica. En España, la Indurain y Amorebieta. De momento no haré grandes, pero yo quiero prepararme como si la fuese hacer".

Un  debut como profesional del que espera mucho. "He dado el salto soñado, de amateur al World Tour, ¡como para quejarme! El rol es trabajar para el equipo, pero hay formas y formas de ser gregario, sé que si dejo a mis compañeros en la mejor situación posible, eso querrá decir que lo estoy haciendo bien", se sincera este ciclista que asegura estar más a gusto en carrera guiándose por sensaciones que mirando el potenciómetro, una herramienta que deja para los entrenamientos. Su principal misión es aprender de cara al futuro, ya que ha firmado un contrato de tres años. "Los jóvenes que hemos llegado tenemos la suerte de tener un espejo como Valverde. ¡En la concentración de Calpe me tocó en la habitación con él! Pensé que iba a estar muy nervioso... pero es muy normal y sabe cómo tratarnos a los más jóvenes para sentirnos arropados. Estuve muy a gusto, es un tío muy alegre y bromista. Fue una gran experiencia".

De estirpe ciclista

Sin embargo, cuando se le piden referentes, él habla de Merckx y de un miembro de su familia que le marcó, su abuelo José Antonio Momeñe, un histórico del ciclismo español con una brillante carrera, etapas en Giro y Vuelta, donde llegó a ser líder y acumuló un 8º puesto en 1964 y un 5º en 1966, aunque fue su cuarto puesto en el Tour de 1966 por detrás de Aimar Jansen y Poulidor por lo que más se le recuerda. "Falleció en 2010, pero tuve mucho contacto, comía con él todos los días en mi pueblo y me hablaba de Merckx, de Poulidor, de Anquetil, de Gimondi...".

Un gusto por la historia ciclista que conserva, ya que devora libros para empaparse de los antecedentes de este deporte. Sin embargo, revela que Momeñe, con el que comparte segundo apellido, quería otra cosa para su nieto: "Quería que yo fuese futbolista, porque él había sufrido mucho en la bici. Pero estoy seguro de que ahora estaría orgulloso de ver que me estoy dedicando a su deporte".