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Spain

Messi, Valverde, Benzema, Suárez, un juego más coral... ¿Por qué Barça y Madrid van lanzados hacia el clásico?

«El aire es otro, eso es innegable. Un partido como el del sábado, en septiembre lo hubiéramos empatado. O perdido». Desde Valdebebas, este domingo se espantaba cualquier amago de análisis triunfalista tras la nueva victoria liguera, ante el Espanyol, sin obviar el cambio de tendencia. Desde la derrota en Mallorca, el Real Madrid enlaza siete victorias y dos empates, en el torneo doméstico y la Champions, con sólo cuatro goles recibidos. El equipo ha crecido camino de dos plazas de aúpa: el domingo en Mestalla y 72 horas después, el Camp Nou, con el título en juego. Desde que la Liga se juega con tres puntos por partido, nunca los dos grandes habían llegado empatados en la cabeza de la tabla tras 15 jornadas, como están ahora.

Rigor de la zaga

Hacía tiempo que no se veía a un portero blanco en los puestos altos de la clasificación del Zamora, el premio al menos goleado de la temporada. Desde Iker Casillas, en la 2007/08, ningún portero madridista levanta el trofeo. Hoy Courtois aparece al frente de esa clasificación, reflejo de la subida de nivel del equipo en las tareas defensivas. El meta belga ha dejado atrás dudas y comienza a exhibir su potencial. Por delante de él, Ramos y Varane brillan en su labor y también suman en ataque, con tantos importantes en los dos últimos partidos. En la mejora de la zaga, resulta obligado mirar hacia el trabajo de la medular.

Valverde para todo

Zidane repite con el centrocampista uruguayo lo que hizo con Casemiro en marzo de 2016, un par de meses después de llegar al banquillo. Aquel canterano (fichado para el Castilla tiempo atrás) se convirtió en pilar del equipo que enlazó tres Copas de Europa. No aspira a tanto ahora el francés con Valverde, aunque su irrupción esté siendo todo un revulsivo para el equipo. Con él en el campo, el Madrid no conoce la derrota. Cubre mucho espacio, auxilia a Casemiro en la recuperación y va dejando atrás la timidez cuando le toca acercarse al área contraria. Avisaban en el club del buen pie que gasta el chico que creció en Peñarol y pasó cedido por el Deportivo. Cuesta pensar en el once de Mestalla o, sobre todo, el Camp Nou sin él, por mucho que su presencia suponga la suplencia de una figura como Luka Modric.

Valverde intenta llevarse el balón atnte Marc Roca.

A la espera de Bale

A Benzema nada le puede reprochar su entrenador, con una racha de goles estupenda en el campeonato, en pugna con Messi por el pichichi, pero ante el Espanyol el Madrid volvió a lucir falta de contundencia (en comparación con el Barça ) a la hora de sentenciar a un rival muy inferior. El choque estuvo abierto demasiado tiempo, con el riesgo que supone. La baja de Hazard, cuando más empezaba a destacar, ha sido un duro golpe para Zidane, que necesita la reactivación urgente de un delantero con gol como Gareth Bale. La aportación de Vinicius y Rodrygo es valiosa, pero cree el cuerpo técnico que para dar la cara en el Camp Nou se necesita al galés.

Prudencia y optimismo

Ni el alto mando del club ni el vestuario sacan pecho en este buen tramo de resultados, el mejor en mucho tiempo. Asumen que la competencia en Europa y la Liga es muy fuerte, con un Barça que está en lo alto de la tabla a pesar de haberse dejado por el camino un buen puñado de puntos en 15 jornadas. Así y todo, nadie esconde en el Madrid su satisfacción por la buena reacción del equipo en las últimas semanas. La fórmula de Zidane, esa mezcla de buen fútbol y certera gestión de los recursos, ya se demostró exitosa en el pasado. Ahora, sin Cristiano Ronaldo, todo tendría mucho más mérito.

El despertar azulgrana

En los despachos del Barcelona cuesta imaginar una temporada más con Ernesto Valverde al frente del primer equipo, independientemente de la resolución del curso y con la sombra de Ronald Koeman cada vez más imponente en el horizonte. Lo que sí tiene claro el presidente Josep Maria Bartomeu es que, después de indultar a su técnico el pasado verano, confía en que un encuentro como el completado frente al Mallorca (5-2), quizá el mejor del entrenador extremeño en el banquillo azulgrana, no sea una simple anomalía, sino el preámbulo de una rutina que pueda acercar a los títulos. Especialmente al de la Champions, la gran obsesión del palco.

Rakitic une al equipo

Hace menos de dos semanas, y después de un insoportable triunfo en Butarque, Valverde expuso su condena, pero también la razón de ser del Barcelona: «Se nos exige ganar y dar una lección de fútbol en cada partido». Con el clásico frente al Real Madrid a la vuelta de la esquina, parece acercarse al objetivo. Y buena parte de culpa la tiene el haber regresado a sus orígenes y obsesiones. Es decir, a Rakitic, su futbolista fetiche. El croata, en el limbo hasta hace tres partidos después de que el club mercadeara con él durante todo el verano, sólo había sido titular en la caída en Granada. Regresó al once en el duelo en casa frente al Dortmund, donde se sobrepuso a un error grosero justo al amanecer, para enlazar posición de privilegio tanto en el Metropolitano como en el duelo contra el Mallorca. Tres titularidades consecutivas, tres victorias.

Rakitic, durante el calentamiento ante el Mallorca.

Las constantes ausencias de Arthur permiten aventurar la configuración de un centro del campo que colme las aspiraciones de equilibrio de Valverde. Rakitic, desde el interior diestro, escolta a Busquets en el repliegue, guarda las espaldas a Messi y Sergi Roberto, y también permite a Frenkie de Jong liberar su fútbol (50/52 en pases contra el Mallorca). Robó el croata siete balones y, lo más importante, propició que su equipo por fin uniera líneas y avanzara en grupo hacia la meta rival.

El paso atrás de Vidal

La noche en la que el Barcelona sufrió en Anfield una de las derrotas más dolorosas de siempre, Arturo Vidal fue uno de los futbolistas titulares. No sólo eso. Su juego incluso fue el más celebrado antes de que el equipo acabara por derrumbarse. El juego extremista del chileno ha servido cíclicamente a Valverde en los ejercicios de supervivencia -ha marcado ya cuatro goles este curso-, pero nunca en la gobernabilidad de los partidos. El reingreso de Rakitic ha devuelto a Arturo Vidal a un papel secundario que él nunca estuvo dispuesto a aceptar.

Sergi Roberto alza la voz

Debía ser la temporada en la que dejara la orilla para competir por un puesto en el centro del campo. Debía ser el momento en que Semedo, intransferible para el club, se afianzara por fin como titular en el lateral. En cambio, el tiempo una vez ha demostrado que el Barcelona no tiene mejor carrilero diestro que Sergi Roberto. Después de dos meses de lo más irregulares y sin tener idea alguna de cuál era su papel, la ausencia por lesión de Semedo ha vuelto a estabilizar al canterano en el carril. Su rendimiento frente al Mallorca fue excelso. Intervino más que nadie (111) y recordó con su juego a Luis Enrique que el tren de la Eurocopa aún no se ha escapado.

Messi bendice a Griezmann

Lesionado el primer día de la pretemporada y limitado en el inicio de curso, el argentino ha regresado a lo suyo con 12 goles en las últimas ocho jornadas de Liga. Pero, más allá de los tantos, el argentino ha hecho por fin partícipe del juego asociativo a Antoine Griezmann, sin miedo ya a la suplencia -Dembélé vive en la enfermería- y a abandonar ese extremo zurdo donde solía consumirse.

Messi y Luis Suárez celebran un gol

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