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Medallas de arte malagueño

Desde mucho antes de convertirse en capital de la cultura, Málaga es cuna del arte y por tal lleva jactándose años al mundo. Desde Picasso a Marisol, pasando por Antonio de la Torre y Vanesa Martín, ambos Medalla de Andalucía de las Artes.

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, reunido ayer en el Museo de la Autonomía de Coria del Río, sede de la casa de Blas Infante, decidió a quiénes irán a parar los galardones que conmemorán este viernes el Día de Andalucía y los 40 años de autonomía, unas medallas que “representan la diversidad y pluralidad de lo mejor de Andalucía”, en palabras del presidente, Juanma Moreno. Entre otros, irán a las manos de De la Torre, por ser “uno de los máximos exponentes del cine andaluz”, y de Martín, por “una obra de claro contenido social cantando a la igualdad, el respeto y la tolerancia”.

Actor y cantante son ejemplo de dos trayectorias que en los últimos años se han instalado en un éxtasis de éxitos que no ve final. Son dos caracteres que no ocultan sus raíces sino que la sacan a relucir en cada oportunidad. A la par comprometidos y profesionales. Híbridos en su forma pero con una marca inconfundible.

Vanesa Martín (Málaga, 1980) es cantante y compositora. A los seis año cogió su primera guitarra y desde entonces no ha parado de sacar de ellas la música para sus poemas. Entre coros rocieros ahorró para mudarse a Madrid en 2003. Tres años después publicó su primer disco, Agua, que fue reeditado un año más tarde con Durmiendo sola, una canción en la que la acompañaba David de María. Desde entonces, miles de copias de sus seis álbumes, conciertos por toda la geografía española y letras, muchas letras de canciones.

La malagueña versionó hace una década el himno de Andalucía junto a David de María y Pastora Soler y en 2016 celebró el día de esta tierra con la guitarra en la mano y una letra propia: “Como relucen las amapolas de Andalucía trabajadora. Verde y blanca, y verde. Amo a mi tierra, lucho por ella. Mi esperanza es su bandera. Verde y blanca, y verde. Verde y blanca. Y verde”.

A Málaga, Martín se ha referido como “mi cuna, mi tierra bonita”. A finales de enero, en el programa Un país para escucharlo, paseó por Nerja buscando sus raíces. “Cuando descubres Málaga es cuando te enamoras de un lugar para siempre”, dijo. Cuando ayer recibió la noticia del galardón, en lo primero que pensó fue en su familia y por eso lo primero que hizo, “con mucha emoción”, fue llamar a su madre, según narró. Cree que es difícil ser profeta en su tierra pero asegura que siempre se ha sentido querida.

“Mi carrera se ha construido gracias al cariño del público, con pico y pala y mucha carretera”, aseguró. “De repente, que te den un reconocimiento como este es tan bonito, tan especial, tan inolvidable... Es como cerrar los ojos, ver Andalucía de punta a punta y agradecer que sea la tierra donde he nacido”, explicó.

“Emocionada y orgullosa de ser andaluza”, este galardón le llega “llena de proyectos y de vida, de emociones que me recorren”. Tanto es así que tras recoger la Medalla volará a Miami, donde tiene programado dos conciertos. Eso sí, pese a los kilómetros, “llevo mi tierra en la boca donde quiera que voy”, afirmó.

Algo parecido le ocurre a Antonio de la Torre, con quien la compositora comparte la Medalla de las Artes. “Siempre digo que actúo en andaluz”, afirmó ayer. El malagueño, que nació en la tercera planta de un bloque de pisos amarillo de la calle José Carlos Bruna, en Ciudad Jardín, es el actor con más nominaciones a los Goya, 14. La segunda vez que se hizo con la estatuilla, subió al escenario para dejar claro lo siguiente: “Este premio se queda en esta tierra de pasión y talento que es Andalucía, pueblo multicultural que abraza a todos”.

Con marcado carácter político –llegó a pedir el voto para Adelante Andalucía en las últimas elecciones regionales– se ha ganado el perfil camaleónico tras mudar en un corrupto o en Pepe Mujica. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, llegó a ejercer en Canal Sur antes de interpretar su primer papel en Los peores años de nuestra vida. Después, se ha puesto en manos de directores como Álex de la Iglesia, Emilio Martínez Lázaro o Daniel Sánchez Arévalo. Y nunca ha abandonado su cáliz andaluz.

Para De la Torre, es “difícil” describir con palabras el sentimiento que le genera esta distinción. Es “un honor, un sueño”: algo que “te coloca en un lugar tan privilegiado, social y profesionalmente, es una pasada”, dijo ayer. Al igual que Martín, lo primero que le fue a la cabeza al conocer la noticia fueron sus padres: “En cuando era niño y me preguntaban qué podía hacer con mi vida, a qué me dedicaría, qué podría hacer, qué podría hacer por mi, por la sociedad...”. “Esta Medalla se me da por mi trabajo y, es verdad, que Andalucía tiene mucho que ver”, zanjó.