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Mar de lágrimas para la sardina

Nunca se vertieron en Cantabria más lágrimas de cocodrilo. El colorido y la alegría dieron paso este domingo al negro de luto y a la guasa, traducida en llanto y una pena digna del esperpento de Valle-Inclán. Todo en honor al entierro de la sardina, que pone fin a la celebración del carnaval. Tocados, sombreros, guantes y tul, mucho tul cubriendo los rostros de las apenadas viudas. Bombines y chisteras y, en el caso de los más voluntariosos, la versión de luto del disfraz del desfile del sábado. No hubo localidad de la región donde se venere el carnaval que no enterrara a su sardina como manda la tradición.

En Santander, las comparsas y agrupaciones se dieron cita en el exterior del Palacio de Deportes, donde la sardina estuvo custodiada por la Reina de Inglaterra y su hijo, el Príncipe Charles, además la guardia real británica, todos ellos integrantes de la peña 'La Pera'.

África, de siete años, con su chupa de cuero negra, su tutú negro y su velo de tul, toda de riguroso negro, entre sollozos afirmó que «esto de llorar sin sentir pena, no me disgusta». A pocos metros, Diego, de ocho años, miraba a una señora medio desmayada «no entiendo nada, pero no me da pena, sino ganas de reír». Y no era para menos. Todos siguieron el cortejo fúnebre, hasta el parque de Las Llamas, donde la sardina Estefanía quedó hecha cenizas.

Torrelavega

Los torrelaveguenses enterraron a su sardina en el pabellón La Habana Vieja con una fiesta donde los más pequeños y sus familias fueron las protagonistas. Como ya es tradición en la capital del Besaya, el grupo Tick-Tack animó la tarde y se repartió entre los pequeños una enorme sardina elaborada con dulces por la pastelería Zapata. Del chocolate caliente se encargó el Horno San José.

El Astillero

Los niños fueron los grandes protagonistas de la última jornada festiva del carnaval, que desde por la mañana acogió el espectáculo de 'Alborota2', la antesala del velatorio y entierro de la sardina, que llegaría por la tarde. Desde las 18. 30 horas, la plaza del Mercado se convirtió en una disco-romería, con reparto de productos gastronómicos, para celebrar el velatorio de la sardina. Una cita que gozó de gran participación. Posteriormente, los asistentes se desplazaron hasta la plaza de La Fondona, para presenciar la quema del pez y cerrar la jornada festiva, con la presencia del rey y reina del carnaval de este año.

Laredo

Decenas de niños, acompañados de sus padres, se dieron cita en la carpa situada detrás de los Juzgados para disfrutar de un espectáculo infantil, hinchables y una chocolatada. El próximo sábado, 29 de febrero, los laredanos despedirán su carnaval con el tradicional entierro de la sardina, que arrancará a las 20.00 horas desde la plaza de la Constitución, con destino a la playa Salvé, donde será quemada.