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Manu Chao, de «Desaparecido» a desaparecer

Hace casi 22 años, Manu Chao le dio uno de los mayores zarpazos al «mainstream» musical que se recuerden. El 6 de octubre de 1998 veía la luz su primer álbum, «Clandestino», un trabajo que rompió los moldes estéticos, sonoros e incluso políticos de las listas de ventas de medio mundo, y que abrió los ojos a toda una generación. Con él, ser activista se puso de moda.

Las letras de sus canciones hablaban de justicia social, de inmigración, de ecología, de las luchas indígenas, pero también de los placeres de la vida sencilla y alejada del consumismo y el materialismo. El movimiento antiglobalización que estaba a punto de nacer lo convirtió en uno de sus iconos culturales por excelencia, y de hecho acabó siendo uno de sus portavoces más emblemáticos.

Por entonces, el artista parisino ya tenía un largo historial de activismo político. Su banda Mano Negra, fundada en 1987 en Francia, se había implicado con infinidad de movimientos sociales de Hispanoamérica, y aunque su fichaje por la multinacional Virgin hizo que les llovieran las críticas de la escena alternativa, nada pudo frenar su ascenso como símbolo del anti-poder. También en España: cada vez que venían a nuestro país, Manu Chao aprovechaba para apoyar alguna protesta sindical u obrera, como las movilizaciones de la Naval de Gijón. «El líder de Mano Negra, somnoliento y resacoso, se acercó a primera hora de la mañana al astillero.Aunque no ha participado muy activamente en los enfrentamientos, ha tenido tiempo de charlar con los trabajadores», informaba la televisión gallega. «Ayer en el concierto me hablaron de esta causa. Lo más difícil fue levantarse esta mañana, pero aquí estamos. Hace una horita que acabo de llegar, y por ahora voy medio ciego, pero cuando llegue la pasma espabilaré».

Con Mano Negra ya alcanzó un enorme éxito internacional. La revista Rolling Stones seleccionó su álbum «Puta's Fever» como el octavo mejor disco de la historia del rock francés, y colocó al célebre «Casa Babylon» en el puesto número 15 de su lista de los 100 mejores de la década de los 90.

Pero «Clandestino», lanzado tres años después de la disolución de Mano Negra, fue mucho más allá: fue certificado disco de diamante (más de un millón de copias vendidas, aunque hoy ya son más de tres), alcanzó el disco de platino en España y fue incluido en la lista «1001 discos que hay que escuchar antes de morir» de Rolling Stone. A él pertenecen cuatro de las cinco canciones más populares de Manu Chao: «Bongo Bong», «Clandestino», «Desaparecido» y «Je ne t'aime plus».

El álbum le dio pasaporte a la fama mundial, y le permitió recorrer docenas de países en una gira que agotó entradas allá por donde pasó. Su siguiente disco, «Próxima estación... Esperanza» (2001), vendió muchísimas menos copias pero mantuvo el tipo gracias al single «Me gustas tú», posiblemente su canción más conocida hoy en día. De nuevo, Rolling Stone le dio reconocimiento incluyéndolo en el puesto 65 de los Mejores Álbumes de la década, y en el 474 de la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. Pero a partir de ahí, comenzó una imparable cuesta abajo en términos de ventas y popularidad.

Sus siguiente discos, «Radio Bemba Sound System» (2002), «Sibérie m'était contéee» (2004) -un año después ganó el Goya a Mejor canción por «Me llaman Calle», de la película «Princesas»-, y «La Radiolina» (2007) tuvieron una repercusión mínima en comparación a «Clandestino» y «Próxima estación... Esperanza». Fue entonces cuando Chao decidió echar el cierre a su trayectoria discográfica, y trece años después, aún no ha vuelto a reabrirlo (salvo por el directo «Baionarena»).

En 2017 lanzó tres temas un proyecto que no tuvo mayor trascendencia, TI.PO.TA (Trans Indie Progressiv Organik Trash Amor), y sólo dio unos pocos conciertos en Francia. El año pasado sí supimos de él en España... pero por una reedición de «Clandestino». El 29 de julio, el artista parisino decidió que era momento de hacer caja de nuevo y volvió a poner en el mercado su obra maestra, acompañada de tres temas inéditos («Bloody Border, «Roadie Rules y una nueva versión de «Clandestino», con la cantante Calypso Rose) para no dar demasiado el cante. Su última aparición fue en la pasada Nochevieja, cuando se lanzó una versión coral del «Soul Rebel» de Bob Marley para apoyar a la la plataforma de músicos solidarios Playing for Change. En él, Manu Chao participa junto a muchos otros artistas de todo el mundo (entre ellos el legendario Bunny Wailer, de los Wailers de Marley), sin tomar demasiado protagonismo. ¿Cuándo volverá a la primera línea del pop-rock mundial? ¿O no lo hará nunca?

¿Dónde está ahora Manu Chao? Diferentes informaciones le han ubicado aquí y allá estos últimos años, pero según la localización rotulada en el videoclip de «Soul Rebel», en Barcelona. «Manu ha hecho por desaparecer, por no generar noticias mediáticas durante meses, reapareciendo de repente en un punto del globo y desapareciendo de nuevo a las pocas semanas. El tema de la canción "Desaparecido" es en ese aspecto el más autobiográfico», dicen Kike Turrón y Kike Babas, autores del libro «Manu Chao Ilegal. Persiguiendo al Clandestino» (Bao Ediciones).

La imprevisibilidad de su carácter hace muy difícil especular con su regreso a la actualidad musical. Y es que probablemente ni siquiera le interese reengancharse al carro del «mainstream», al que ya le sacó todo lo que quería. ¿Por cuánto tiempo seguirá siendo Manu Chao un artista clandestino?

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