logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo
star Bookmark: Tag Tag Tag Tag Tag
Spain

Los bomberos apuntalan un área del garaje hundido y suspenden el rescate de vehículos

Zona que se ha hundido en Nueva Montaña. / Fotos:Sane y Daniel Pedriza | Vídeo: Pablo Bermúdez.

Vecinos de Nueva Montaña se han despertado esta mañana con «dos explosiones» y vieron cómo el parque infantil de la calle Tomás y Valiente se vino abajo por completo a las 6.10 horas

Los vecinos de Nueva Montaña se han despertado esta mañana entre el caos. A las 6.10 horas se han hundido el parque infantil de la calle Tomás y Valiente y una pista de futbito sobre el parking subterráneo que hay debajo, un aparcamiento en el que guardan sus vehículos 500 residentes de una gran urbanización cercana al centro comercial Bahía de Santander. Aunque agentes de la Policía Local, efectivos de la Policía Nacional, bomberos y sanitarios han estado buscando posibles víctimas, sobre las 09.00 horas han confirmado que no falta ningún vecino de los tres bloques más cercanos, lo que significa que no hay que lamentar daños personales pese a la magnitud del suceso y del desastre material. Perros de la Policía Nacional y de Protección Civil han rastreado el parking para asegurarse de que nadie quedó allí atrapado.

Algo antes de las 13.00 horas, los bomberos han empezado a apuntalar la parte del parking 4 que no se había hundido y, para ello, se ha suspendido la operación de rescate de los vehículos que se encontraban en el lugar. En total, casi un centenar de coches se han visto afectados: algunos están aplastados y otros han sufrido daños importantes, como lunas rotas o capós medio destrozados.

En el lugar hay cuatro áreas de aparcamiento y las afectadas por el derrumbe han sido la 3 y un tramo de la 4. Este último solo se ha desplomado parcialmente, pero los técnicos han decidido hace un rato que los propietarios de los coches no podían seguir entrando a sacarlos hasta que no se asegurara bien la zona porque se podía correr algún riesgo. Técnicos de Gesvicán (la empresa pública del Gobierno regional responsable de la promoxión de viviendas, de protección oficial, entre los años 2004-2006) han explicado que el recinto de guarda de vehículos es totalmente independiente del de los pisos. «Los garajes son una losa sobre pilares» han explicado a los vecinos, que están muy preocupados desde el derrumbe y pidiendo constantemente explicaciones sobre lo ocurrido.

Por lo pronto, los agentes del Tedax (técnicos de desactivación de explosivos) de la Policía Nacional, han descartado ya que el suceso presente «indicios de criminalidad», por lo que serán los servicios del Ayuntamiento los que sigan adelante con la investigación del siniestro. También el Gobierno regional ha anunciado una investigación por su parte.

Según los primeros cálculos, la zona afectada por el hundimiento tiene una extensión cercana a los 1.800 metros cuadrados y el número de plazas de aparcamiento que han resultado damnificadas, a falta de concretar el número de vehículos que se encontraban estacionados en el momento del derrumbe, ronda el centenar. .

En cuanto se produjo el suceso, a primera hora de la mañana, la alcaldesa de Santander, Gema Igual, megáfono en mano, pidió a los jefes de escalera de los edificios colindantes que fueran piso por piso preguntando si faltaba alguien. Se estableció un puesto de mando en el centro cívico de la zona, al que enseguida se fueron incorporando técnicos y autoridades. El 112 ha confirmado que recibió la primera llamada de auxilio a las 06.31 horas y que, además de a los cuerpos de emergencia citados, movilizó también al 061.

«Estaba en la cama y he escuchado dos explosiones y un temblor», ha descrito una de las personas que tuvo que salir de casa a toda prisa y con lo puesto. Toda la vecindad ha asistido con incredulidad y miedo a lo que ha pasado, sobre todo porque algún vecino pudiera haber quedado atrapado.

Pero sobre las 09.00 horas ya se ha descartado que hubiera alguien en el parking. Los bomberos han comprobado que el forjado caído no afecta a toda el área adyacente para empezar a intervenir asegurando los espacios de alrededor y para poder empezar a desescombrar todo lo derruido. César Díaz, concejal de Fomento del Ayuntamiento, ha informado de que -a la luz del día- se va a revisar bien todo el perímetro del barrio para certificar que se pueda volver a las viviendas sin riesgo. Aunque la preocupación es enorme: el agua entra a chorros en la parte hundida por unas tuberías rotas y se viven escenas que acongojan. «Mamá, ¿verdad que esto tiene que ser un sueño», dice uno de los niños que han llevado al centro cívico. «Sí, hijo, una pesadilla», le contesta la madre.

«Ha sido como un terremoto»

Los vecinos describen un momento angustioso cuando, hace menos de una hora, se han presentado en los edificios agentes de la policía llamando a las puertas con gran insistencia e instando a la gente a salir de las viviendas. En el instante del desalojo, la mayoría estaba todavía en la cama. «Tienen que salir, que ha habido un hundimiento», ha relatado María Rosa Anero, que urgían los policías. Esta mujer señala que primero, cuando aún todo el mundo estaba durmiendo se ha oído una explosión. «He notado que se ha movido el edificio, como si fuera un terremoto. Una chica gritaba dentro del ascensor porque subía y bajaba y no paraba». De forma muy parecida lo ha descrito otra residente. «Noté que se movía la cama y ves por la ventana que se hunde la tierra. Te asustas».

El bloque 3 y, dentro de éste, los portales A, B y C son los más afectados por el suceso

Los comentarios de los corrillos de la gente en la calle, que está en shock, van todos en la misma dirección. «Llevábamos años reclamando revisiones, había charcos en los garajes y unas humedades horrorosas», han señalado en un grupo. Olga González ha lamentado que ha podido perder dos coches y Javier Conde, del bloque 1D, decía que, «si esto llega a pasar a las 18.00 horas de cualquier día, aquí tenemos 100 muertos porque en este parque es donde hacen la vida los niños del barrio».

Gochicoa: «Puede haberse debido a una deficiencia de la placa donde está el parque»

José Luis Gochicoa, consejero de Obras Públicas del Gobierno regional, ha señalado que, en un primer momento, se cree que el suceso pueda atribuirse a una «deficiencia de la placa» sobre la que se asentaban el parque infantil y la pista de futbito, sobre la que se habría puesto «demasiada tierra» que «puede haber echado abajo la placa». Los bloques de alrededor de la zona que se ha venido abajo son viviendas de protección oficial, construidas por Dragados y Ascán y promovidas hace 14 años por Gesvicán (promotora dependiente de la Administración autonómica), a la que los vecinos acababan de ganar un juicio hace ocho meses, según ha relatado la presidenta de la Asociación de Vecinos, María Eugenia Fernández. Fernández ha indicado que hace ya siete años que se había denunciado a Gesvicán por la filtración de agua que había en los garajes que han sufrido el hundimiento y que la promotora estaba obligada a arreglar las deficiencias. Este verano se había cambiado la tela asfáltica del tapiz de la pista de futbito, pero habían sido obras más estéticas que de cierta envergadura, como habían pedido los afectados. Los vecinos estaban a la espera de que se iniciaran unas obras de impermeabilización, que aún no habían comenzado. De hecho, Gochicoa, ha explicado a Efe que esos trabajos se aprobaron en el último consejo de la empresa pública Gesvican, celebrado el 30 de diciembre, y que estaba previsto que comenzaran «en breve», a falta de formalizarse unos trámites.

Pasado un rato del desalojo, la Policía permitió a los afectados subir a sus casas, pero les prohibió utilizar los ascensores por motivos de seguridad. Hacía frío y la mayoría había bajado a la calle en pijama y con los abrigos encima. Pero muchos de los autorizados tienen el miedo en el cuerpo y, por el momento, no se atreven a subir. «Yo estoy en shock», admite Cristina Balza, que tiene un bebé de un mes y cinco días en los brazos, y se niega a volver a la vivienda. «Te asomas al balcón y dan ganas de llorar», relata. De los tres bloques más cercanos al área hundida, en dos ya se ha localizado a todos los vecinos, para alivio de todos, también de las autoridades.

Los vecinos no dejan de contar los momentos de desconcierto y confusión que han vivido cuando todavía no había amanecido en Santander mientras se preguntaban los unos a los otros por si faltaba alguien. «A mí me ha despertado mi mujer. Salía a trabajar y he notado un ruido raro. La puerta del garaje salió volando cuando se hundió el parque porque la onda expansiva ha reventado todas las puertas. Al principio pensé que era una fuga de gas», ha relatado Andrea Pilia, un residente en el bloque 13B, rodeado de personas en pijama, con los niños en brazos forrados con los edredones de las camas. Lucía Lamadrid también lo ha vivido con ansiedad. «Me despertó la explosión. Me asomé y veía mucho polvo, sonó la alarma de los garajes y ví que la gente empezaba a salir. Cada vez lo veo esa parte más hundida», se lamenta.

En el centro cívico de Nueva Montaña, los agentes de todos los cuerpos de emergencia quieren empezar a trabajar ya a trabajar con planos de la urbanización para decidir los próximos pasos a dar y se los han solicitado a Gesvicán, la empresa pública de Vivienda de la Administración regional. Se ha establecido una mesa de mando en la que están los mandos de la Policía Local, Nacional, Bomberos de Santander, el concejal de Fomento, César Díaz, y el consejero de Obras Públicas del Gobierno cántabro, José Luis Gochicoa. También han llegado al lugar la consejera de Presidencia, Paula Fernández y el presidente regional, Miguel Ángel Revilla, lo mismo que el vicepresidente Pablo Zuloaga y el delegado del Gobierno, Eduardo Echevarría, así como varios concejales del Ayuntamiento, entre ellos Javier Ceruti y José María Fuentes-Pila.

«Primero se ha caído el parque y luego la pista de futbito»

Dos vecinos del bloque 1B cuentan que, cuando todo ha ocurrido, estaban durmiendo porque eran las 6.10 horas y lo poco que han podido ver (era todavía de noche), cuando oyeron el primer golpe y se asomaron, fue cómo caía todo. «Primero fue la zona norte, que es el parque infantil, y luego la parte sur, que es la pista de futbito«, ha relatado Daniel González, que cree que ha perdido una moto que se había comprado hace poco y el coche de su madre. Estaba todo lleno de humo y casi no se veía. «A los 10 minutos empezaron a llegar los coches de policía» y a encintar toda la zona para que no pasara nadie. Los agentes se dedicaron también a desalojar a todos los residentes en los bloques cercanos. A Ismael González le despertó su suegro a timbrazos y le urgió a bajar con su mujer y su hija a una zona segura. «Allí estaba ya todo el mundo, la policía, los bomberos. Bajamos con lo puesto, muy asustados».

Themes
ICO