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Lo importante es lo que crea Messi

Según ha desvelado la Cadena Ser, el Barcelona habría contratado a la empresa 13 Ventures para crear estados de opinión a través de las redes sociales. El objetivo habría sido proteger la reputación de José María Bartomeu y la de toda su junta directiva y dañar, en cambio, la de ex jugadores, futbolistas y adversarios.13 Ventures, que, como por cierto el club azulgrana, lo ha negado todo, que es lo que se hace siempre por norma en estos casos, gestionaría hasta cien cuentas de Twitter y Facebook donde se atacaría a personajes como Messi, Piqué, Guardiola, Xavi, Puyol, Laporta, Agustí Benedito, Jaume Roures o Víctor Font, quien tendría previsto presentar su candidatura a la presidencia del equipo catalán. Según el programa Què t'hi jugues, el Barcelona habría pagado cerca de un millón de euros por, entre otras cosas, criticar por ejemplo a Leo Messi por no renovar o a Piqué por sus negocios con la Copa Davis.

Como decía, la empresa de comunicación aludida directamente por la información de la Cadena Ser ha negado tajantemente la veracidad de dichas informaciones, que es lo que se hace habitualmente en estos casos: sería la primera vez en la historia que sucediera lo contrario y que, a las primeras de cambio, alguien en circunstancias similares dijera desde el minuto uno que todo era verdad; sería la primera vez y, por cierto, sería también mucho menos entretenido. Y, de la mano de 13 Ventures, el Barcelona también se ha desmarcado de dicha información, lo que sucede es que lo ha hecho mediante un comunicado que, lejos de aclarar las cosas, genera más confusión porque, en el punto 2, dice textualmente lo siguiente: "13 Ventures, proveedor del club, no tiene ningún vínculo con estas cuentas y, si se demostrara algún tipo de relación"... patatín, patatán. Y digo que este punto genera más confusión porque o se está embarazada o no se está embarazada, pero lo que no se puede estar es un poquito embarazada; o 13 Ventures no tiene ninguna relación con dichas cuentas o la tiene, pero no puede ser que un club como el Barcelona no sepa qué está comprando y a quién se lo está comprando, que es lo que parece que sucede.

Yo, como decía Dieter Brandau este mediodía en Fútbol EsRadio, ya no pongo la mano en el fuego por nadie, tampoco por los periodistas que han dado esta información. Pero lo que subyace en toda esta historia macabra es que una junta directiva como la que preside Bartomeu es perfectamente capaz de protagonizar una acción tan chusca como esta porque ya lo hizo, ya la protagonizó. La protagonizó ofreciendo hasta seis versiones distintas del coste real del fichaje de Neymar: el 25 de enero de 2014, Bartomeu dijo que había costado 88,2 millones de euros; el 31 de julio de 2015 bajó hasta los 57; el 30 de junio de 2016 subió hasta los 108,7; el 28 de julio del mismo año bajó hasta los 19,3; en diciembre de 2016 dijo que Neymar había costado 22,5 millones y la última referencia que tuvimos es que Neymar le había costado 17 millones. El 14 de diciembre de 2016, y en un acto muy breve, el director de los servicios jurídicos del club y el representante legal aceptaron ante la sección 8 de la Audiencia de la ciudad condal el acuerdo firmado por la entidad azulgrana, la Fiscalía y la Abogacía del Estado y el Barcelona fue condenado por dos delitos contra Hacienda por lo que debió pagar 5,5 millones además de otros 13,5 millones más abonados con anterioridad. Con el reconocimiento del delito, tanto Bartomeu como su antecesor en el cargo, Sandro Rosell, quedaban exculpados, que era lo que pretendían.

Bartomeu debió dimitir entonces, pero no lo hizo, y ahí sigue, desprestigiando al Barcelona, televisando las fallidas e imposibles negociaciones parisinas por Neymar, retransmitiendo las conversaciones con Xavi, destituyendo a Valverde con el equipo líder de Primera, yendo sin ir a por Rodrigo o haciéndole la envolvente a Bakambu... Para saber si la información de la Cadena Ser es cierta habrá que esperar, para conocer que Bartomeu no tiene ninguna credibilidad no es necesario hacerlo porque no la tiene, casi nunca la ha tenido. Además, lo importante no es lo que creamos nosotros, no, lo importante es lo que crea Messi; si Messi cree que Bartomeu ha empleado a una empresa para atacarle a él o a su mujer convocará elecciones. Porque la situación de debilidad de Bartomeu es tal que ahora mismo ya no es él quien tiene ese poder sino su jugador franquicia, al que ha entregado ignominiosamente las llaves del club. En Alí Babá y los cuarenta ladrones la frase mágica era "Ábrete Sésamo", aquí la frase mágica es "Me voy". Si Messi se cree a la Ser y no a su presidente y dice "me voy", quedan adelantadas de facto las elecciones a la presidencia del club. O Bartomeu está embarazado de Twitter o no lo está, y eso no se resuelve con una nota oficial. Si no lo está, si Twitter no es el padre de las descalificaciones, adelante con los faroles; si lo está, no le queda otra que dimitir, que no es un nombre ruso sino un verbo transitivo que conlleva la renuncia a un cargo. Y eso ya no lo arregla la pelotita.