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Las plantas de tu casa hacen más por ti de lo que crees

Si hay plantas hay vida. Es por ello que llenamos nuestras casas «de verde», tenemos huertos urbanos y las terrazas están pobladas de pequeñas macetas. Aunque las plantas requieran muchos cuidados –no solo regarlas, sino también debemos preocuparnos de en qué lugar ponerlas para que tengan la mejor luz, echarles nutrientes, pulverizarlas...– seguimos comprándolas y regalándolas.

Y es que, las plantas siempre han formado parte de nuestra vida. La especie humana ha evolucionado en un ambiente natural, en la que se cumplen los ciclos vitales: los animales crecen, las flores pasan de flor a fruto... nuestro entorno perfecto es tradicionalmente la naturaleza, y por ello colmar de plantas nuestro hogar es un paso natural.

Manuel Pardo, doctor en botánica especializado en Etnobotánica explica que, «al igual que hablamos de animales de compañía, tenemos plantas de compañías». Secunda la idea de que las plantas nos da vida y son algo más allá de un adorno: «Las plantas pueden convertir un paisaje urbano de apariencia estéril en una imagen fértil. Tener plantas incrementa nuestro bienestar, las tenemos cerca y no son algo estático y de decoración, las vemos crecer».

Las plantas, desde el punto de vista psicológico, tienen una función muy importante. Y es que podemos considerarlas como «compañeras» o recuerdos. «Los acompañantes más antiguos de mi vida están en mi salón, en mi caso tengo plantas que llevan más conmigo que mis hijos y mi mujer», bromea Manuel Pardo. También, comenta que las plantas son fáciles de traspasar. Por ello, puede que nos hablen de personas y nos recuerden nuestros vínculos afectivos. Una planta que te regala un amigo o familiar siempre va a ser un recuerdo. «También, las plantas nos ayudan a reforzar la idea de que somos seres vivos», puntualiza el experto.

Es común escuchar aquello de que no es bueno tener plantas en casa «porque nos roban el oxígeno». El botánico desmitifica esta creencia, explicando que, aunque las plantas consumen oxígeno, no es un nivel que debería preocuparnos. «Si no echas a tu pareja o a tu hermano de la habitación al dormir, con las plantas es lo mismo», explica el profesional, que añade que, si no ocurre nada cuando se pasa la noche en el monte rodeado de árboles, tampoco pasa nada por dormir con un par de plantas en la habitación. «Tendría que ser un ambiente muy cerrado con muchas plantas para tener un problema», puntualiza. En contraposición a esto, Manuel Pardo explica que las plantas tienen una capacidad de filtrado de compuestos volátiles en el aire, y esto es uno de sus beneficios ambientales directos.

Uso en la cocina

Asimismo, el doctor especializado en etnobotánica –es decir, el estudio de los usos tradicionales de las plantas– comenta que las plantas tienen otras utilidades más allá de «la compañía» y la decoración. Si lo que tenemos son plantas como el romero o la albahaca, o hortalizas, luego podremos darles uso en nuestra cocina.

Por último, el profesional hace una advertencia. Aunque nos reportan muchos beneficios, debemos tener cuidado con algunas plantas, especialmente las que son tóxicas. Aunque nos gusten visualmente estas plantas, las personas que tengan niños en casa deben tenerlo en cuenta, ya que pueden intoxicarse al chuparlas o tocarlas.

Manuel Pardo lo tiene claro: las plantas son un apoyo. «Se tienen como compañía» y finaliza destacando que, al final entre las personas y las plantas, durante el proceso de cultivo, se crea una unión.