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La zona de tu cuerpo que deberías cuidar (y no lo haces) para mejorar tu vida sexual, ser más fértil y evitar el estreñimiento

Dolor, infertilidad, alteraciones hormonales, problemas de tránsito intestinal, incontinencias... Ese espacio mágico del que ya hemos hablado largo y tendido en ZEN y que el abuelo de nuestra psicóloga de referencia, Isabel Serrano-Rosa, denominaba castizamente como 'el paseo de las delicias', es el lugar donde se cuecen muchos de los problemas físicos (y mentales) que nos afectan a las mujeres.

Punto clave de la anatomía femenina para gozar de una buena salud, la zona pélvica es, sin embargo, una de las grandes olvidadas en nuestras rutinas de cuidado personal. ¿Por qué apenas la hacemos caso y, lo que es más importante, cuáles pueden ser las consecuencias de este 'olvido' heredado de generación en generación? Las respuestas las acaba de dar el osteópata Karl Doric en su libro 'Cuida tu zona pélvica' (Plataforma Editorial).

Si la zona pélvica es tan importante para la salud de las mujeres, ¿por qué no se nos inculca desde pequeñas el valor de cuidarla como se merece?
Hablamos de un tabú. Es una parte del cuerpo que siempre, desde pequeños, aprendemos a esconder. Es la zona del pipí, la caca, el culito, del sexo,... Desde niños, existe una presión sobre ella y la consecuencia es que, inconscientemente, bloqueamos esa parte del cuerpo. Para evitar sufrimientos o malestares futuros debido al estrés acumulado, lo primero que deberíamos hacer es aprender a cuidarla y respetarla desde la infancia. En este sentido, es muy importante que exista una buena comunicación, tanto en la familia como en la sociedad, en todo lo relacionado con esta parte de nuestra anatomía. Respecto a por qué hay que hacer un mayor trabajo en la niñas, es porque venimos de una sociedad patriarcal. Un ejemplo de todo esto es el secretismo con el que se sigue manejando la llegada de la regla. Las adolescentes, cuando tienen la menstruación, sufren las risas y burlas de los chicos; es una vergüenza. Este hecho, aunque parezca una anécdota, contribuye a que la niña y futura mujer no valore su zona pélvica en su justa medida. A esto hay que sumarle el hecho de que el aparato genital femenino, a diferencia del masculino, sea interno, lo que tradicionalmente lo ha convertido en una especie de 'zona prohibida' para la autoexploración. Seamos prácticos. ¿Por qué es importante tener un suelo pélvico en buena forma? ¿En qué nos 'ayuda' en nuestra vida diaria?
Es bastante común hablar del suelo pélvico y no de la zona pélvica, lo que demuestra que es una zona tabú que no conocemos bien. Es más fácil hablar del suelo pélvico porque es un grupo muscular que podemos tonificar haciendo deporte, que si lo hacemos del sistema reproductor, es decir, de la regla, del sistema urinario o del sistema excretor. Sin embargo, la zona pélvica engloba todo: el sistema reproductor con el útero y los ovarios; el digestivo con los intestinos; unos sistemas muy complicados de eliminación tanto de la orina como de las heces; y el sexual, del placer. También es muy importante desde el punto de vista mecánico porque allí es donde finaliza la columna vertebral y comienzan los miembros inferiores. Cualquier trastorno en este lugar puede provocar problemas de espalda, ciática, dolores durante las relaciones sexuales, infertilidad, estreñimiento o incontinencia. Sólo en España, seis millones de mujeres sufren incontinencia urinaria. Por eso, no es únicamente importante el suelo pélvico sino toda la zona. Cualquier desajuste en alguno de los órganos que la componen puede ser el origen de un problema que afecta a la calidad de vida. ¿En qué consisten esos cuidados? ¿Cómo y desde qué edad deberíamos de llevarlos a cabo?
Cuidar la zona pélvica implica, en primer lugar, conocer y valorar su importancia y la de todos los órganos y sistemas que la componen. En su salud y el bienestar intervienen muchos factores. La alimentación, por ejemplo, es la base del buen funcionamiento del organismo. También lo es la actividad física, que no únicamente hacer deporte, sino moverse. Es fundamental evitar la congestión pélvica que es foco de trastornos y la mejor forma de hacerlo es llevando una vida activa. Es muy importante no tener miedo a la zona; si se teme, se ignora y, entonces, se pueden desarrollar patologías o trastornos. Hay que tener cuidado con las hormonas sintéticas, los tratamientos hormonales y las pastillas anticonceptivas que, con los años, pueden tener consecuencias no deseadas. Para cuidarla también es primordial contar con el soporte de unos buenos profesionales que hayan estudiado los antecedentes en cada caso. Las mujeres han de ir a un ginecólogo, pero también deben acudir a otros especialistas que pueden ayudarlas. Desde la osteopatía, a través de manipulaciones, podemos solucionar muchos problemas sin necesidad de recurrir a tratamientos químicos o intervenciones quirúrgicas. ¿Cuáles serían los beneficios de prestar a la zona pélvica la atención que se merece y qué pasa si no lo hacemos?
Cualquier persona es responsable de su salud y, por lo tanto, de cuidar de su cuerpo. La salud no es únicamente la ausencia de síntomas o dolores; también lo es el bienestar y la calidad de vida en el día a día. Si una mujer padece algún tipo de dolor o malestar en esa zona y se resiste a consultar a un especialista por considerarlo un tema tabú, el malestar que le generará por dentro esa acumulación de tensiones empeorará su diagnóstico. Es un círculo vicioso. Por eso, ante cualquier síntoma o señal de alerta no se debe esperar. Es recomendable consultar lo antes posible al médico para buscar una solución. En mi consulta, veo a pacientes que llevan años sufriendo en silencio, por ejemplo, incontinencia urinaria, fibromas o de endometriosis. ¡Esto no es normal! No hay que asumir las pérdidas de orina, por poner un ejemplo, como algo natural por el mero hecho de tener una edad o haber sido madre. La osteopatía ofrece un tratamiento manual y menos invasivo (al igual que la medicina natural) que resuelve y mejora la calidad de vida. Sin embargo, cuando se espera demasiado tiempo, a veces, este método ya no funciona y es necesario pasar por el quirófano. ¿Cómo influye nuestra salud pélvica en nuestras relaciones sexuales?
Cualquier trastorno en la zona pélvica tiene consecuencias en la vida sexual que afectan directamente a la mujer y su relación de pareja. La incontinencia urinaria, por ejemplo, puede provocar una inseguridad que puede disminuir la libido. Otro tema muy importante es el de las relaciones sexuales dolorosas. A veces, la mujer puede sentir dolor durante la penetración por diferentes motivos como una mala posición del útero, un bloqueo a nivel de diferentes tejidos de la vagina o una episiotomía. Independientemente de la causa, con dolor se experimenta menos placer y eso repercute directamente en la vida sexual. Los problemas de fertilidad, además, provocan una pérdida de magia en las relaciones sexuales al focalizarse únicamente en el acto de 'hacer un bebé'. ¿Ante qué señales deberíamos de alarmarnos?
Cualquier dolor o malestar es una señal. No es normal que te duele la zona pélvica cuando orinas, defecas o mantienes relaciones sexuales. Tampoco es normal sufrir trastornos como pérdidas de orina, reglas irregulares, muchos coágulos durante la menstruación o dificultades para quedarse embaraza. Tampoco es normal la retención de líquido en las piernas o la celulitis que pueden deberse a una congestión pélvica. Otra señal es tener una bajada de la libido, aunque no haya dolor, ya que puede ser el aviso de que algo, a nivel estructural, no va bien. Cualquier estructura tiene una función y la osteopatía ayuda a revisar que la función vaya bien para eliminar el problema. ¿Qué actividades físicas nos vienen mejor? ¿Es correr tan malo como dicen para nuestro suelo pélvico?
Cualquier actividad física es importante para el cuerpo y la zona pélvica. El cuerpo humano funciona como un todo y todo está conectado. La zona pélvica está en relación con el cerebro, las piernas y el corazón. El cuerpo humano necesita actividad física para funcionar correctamente. En nuestra sociedad pasamos demasiado tiempo sentados, un hábito que es todavía peor para la mujer que para el hombre por la complejidad de la zona pélvica femenina. A veces, pasamos más horas sentados que durmiendo y esta posición puede llegar a provocar una congestión pélvica que es el punto de partida para otros trastornos. Si la mujer pierde tonificación del suelo pélvico puede sufrir incontinencia; o si tiene una congestión a nivel del útero u ovarios puede desarrollar patologías internas como quistes o miomas. Moverse es importante para la salud. Respecto al 'running', no es malo si el cuerpo está preparado. Esto es muy importante. Hay muchas personas, mujeres y hombres, que se lanzan a correr largas distancias y no tienen la musculatura, no saben respirar o no tienen un hábito. En esos casos, se pueden causar una lesión. Si una mujer sabe correr, su cuerpo está preparado y tiene una buena musculatura, tanto general como del suelo pélvico, el 'running' no es un problema. Sin embargo, si padece un trastorno o patología, primero debe solucionarlo y después puede empezar poco a poco a trotar. Cada persona es diferente, no debemos generalizar. Correr no es ni malo ni bueno en sí mismo sino que depende de la salud de cada uno. ¿No te parece alucinante que se hable más de la estética genital que de la salud del suelo pélvico?
Hay que cuidarse desde dentro porque el interior se refleja en el exterior. Una de las funciones más importantes que se desarrollan en la zona pélvica femenina es la fertilidad, es decir, la reproducción de la especie humana. Es importante tener una buena higiene desde jóvenes, comer bien, tener una vida activa y no tomar hormonas para que, cuando llegue el momento de decidir ser madres, no surjan problemas ni durante la gestación, ni en el parto. Ahora mismo en España, entre el 10 y el 15% de las parejas tiene dificultad a la hora de concebir un hijo y esto provoca mucho estrés, consecuencias en la salud y problemas tanto sociales como familiares. A esto hay que sumarle que, en ocasiones, se espera demasiado para buscar ayuda profesional.

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