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Spain

La última falacia de Pablo Iglesias: sí, es "rico", y no precisamente "en números rojos"

Tengo una deuda de medio millón de euros. Si soy rico, soy rico en número rojos.

No me quejo, tengo mucha suerte de tener un buen salario y de poder hacer otro tipo de trabajos por los que me pagan. A mí nunca me han regalado nada. Todo lo que he ganado ha sido trabajando. Ahora, de momento, lo que tengo son deudas y no puedo pagar un mayordomo que cante la Internacional, pero quién sabe. – Pablo Iglesias en 'El Intermedio', 10 de junio

Pablo Iglesias se siente maltratado. O eso dice. Desde hace dos años, no hay ningún tema que se asocie tanto al secretario general de Podemos como su chalet en Galapagar. De hecho, si uno pone su nombre en Google, el buscador ya mete los términos "chalet", "Galapagar" y similares en esas opciones que van apareciendo por debajo de la caja principal para darle ideas al usuario. La semana pasada, lo volvió a repetir en El Intermedio. Lo que tiene, asegura, es una enorme deuda, "números rojos", que tendrá que ir pagando con esfuerzo en los próximos años.

Que una persona (incluso un político) sea más o menos rica no debería ser objeto de debate. Y probablemente, en una sociedad normal, no lo sería. La clave sería cómo ha conseguido esa riqueza, si es de forma legítima o ilegítima: en el primer caso, no habría mucho más que decir, más allá de las preferencias que cada uno tenga sobre el sistema tributario; en el segundo, pues habrá que señalarlo y denunciarlo.

Con Iglesias, sin embargo, hay un extra que condiciona este análisis: el líder de Podemos se presentó ante los españoles como el defensor de los de abajo frente a los poderosos. Aún más, no era sólo el defensor, era uno de los suyos. Y señalaba con el dedo a los que, como Luis de Guindos cuando se compró una casa de 600.000 euros, formaban parte de una élite financiera que defendía sólo sus intereses y que, además, era incapaz de ponerse en el lugar de las personas de bajos ingresos porque tenía otras preocupaciones completamente diferentes.

Pues bien, es mentira que no sea rico. Así, sin más. Lo miremos como lo miremos, Iglesias forma parte, ahora mismo, del colectivo de españoles de más patrimonio e ingresos. Según cualquier parámetro (sobre todo, si utilizamos los mismos parámetros que el propio Iglesias ha utilizado en el pasado contra sus rivales políticos), es un privilegiado. Por cierto, El Gran Wyoming, otro privilegiado, no se lo recordó.

Patrimonio

En este debate, lo primero es aclarar un poco los términos. "Rico", una de esas palabras que en España se lanzan como arma arrojadiza pero no siempre con el mismo significado. Así, es relativamente habitual mezclar a personas con un elevado patrimonio (esto sería riqueza de forma estricta) con las que tienen rentas anuales altas. Y muchas veces coinciden, pero otras muchas no. Por ejemplo, un anciano que vive en su casa en el centro de Madrid y vive con su pensión pertenece al top 10-15 español en términos de riqueza, pero quizás esté en la mitad inferior de la distribución si hablamos de ingresos anuales. Al mismo tiempo, un graduado en un MBA de primer nivel puede estar endeudado para pagar su máster al mismo tiempo que tiene unas rentas altas porque ha conseguido un gran trabajo.

Iglesias (y su pareja, Irene Montero, también) es "rico" en los dos casos: patrimonio y renta.

Empezaremos con un análisis de su patrimonio. Para ello, utilizaremos la declaración de bienes que el propio Iglesias presentó en el Congreso de los Diputados hace unas semanas:

Como vemos, es cierto que Iglesias tiene una enorme deuda que pagar. Le corresponde el 50% de la hipoteca del famoso chalet de Galapagar. Quizás por eso, el líder de Podemos, como otros muchos españoles, se siente presionado por las deudas.

El problema es que el chalet no impacta sólo en el lado del pasivo. Es decir, si empezamos a hablar de deudas y "números rojos", como hace el líder de Podemos, hay que contar las dos partes de la película: lo que se debe y, también, los activos que respaldan ese pasivo. Ésa es la contabilidad correcta, la que determina si una persona es rica o no.

Aquí, lo que nos queda es el siguiente cuadro:

ACTIVOS

Chalet Galapagar 50% - 325.000 €

Terreno en Ávila 100% - 15.000 €

Cuentas bancarias (3) – 111.089 €

TOTAL ACTIVOS – 451.089 €

PASIVOS

Deuda neta – Hipoteca 50% - 237.794 €

PATRIMONIO NETO

ACTIVO – PASIVO = 213.295 €

Evidentemente, no tenemos una cifra exacta sobre el precio de las propiedades inmobiliarias de Iglesias. Para la casa de Galapagar estimamos un valor de 650.000 euros, algo por encima del precio pagado (615.000 euros), según las informaciones periodísticas (los precios están subiendo en Madrid y puede suponerse que, como la mayoría de los compradores, la pareja Iglesias-Montero hizo alguna pequeña mejora al trasladarse). El terreno de Ávila tiene un valor catastral de 13.814 euros (según la propia web del portal de transparencia de Podemos), por lo que le otorgamos un valor de mercado ligeramente superior de 15.000 euros.

Con esta salvedad, podemos decir que esto es lo que posee, en realidad, Iglesias. Y no, no son números rojos. Son números negros y muy elevados, todavía más si hablamos de una persona que apenas ha entrado en la cuarentena. Porque la riqueza patrimonial, en España, está muy asociada a la edad (lo que en parte es lógico, porque cuanto mayor eres, más tiempo has tenido para ahorrar).

¿Cómo de rico es? Porque al final, ser rico es como ser alto, guapo o viejo: ¿en comparación con quién? Pues bien, Iglesias es rico en comparación con el conjunto de españoles. No es que sea el más rico, pero ni mucho menos es el más pobre. De hecho, si acaso, está claro que el líder de Podemos es un privilegiado.

No sabemos su puesto exacto, pero sí sabemos que está mucho más cerca de ese top 10 del que tanto habla la izquierda (esos ricos que se lo está quedando todo) que del español medio. Y si metemos la edad como factor (es decir, si sólo contamos a los españoles de 40 años y menos) entonces posiblemente ya hablamos de que Iglesias estaría entre los más ricos de su generación.

Acudimos a los datos de "Riqueza neta de los hogares" que recoge el INE de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. La última actualización de este informe se publicó en 2017, con datos de 2014. Podemos pensar que los datos de riqueza media y mediana habrán subido algo desde entonces (también es cierto que hemos sido conservadores en el cálculo del valor de los activos en poder de Iglesias).

En un primer vistazo, podría parecer que Iglesias se parece al español medio, porque su patrimonio está cercano a esa riqueza media que recoge el INE. Pero, cuidado, hay varios apuntes que hacer al respecto. El primero es que aquí hablamos de ricos y para eso es mejor mirar la riqueza del que podríamos llamar "español mediano" (el que tiene al 50% por delante y al 50% por detrás). Aquí Iglesias ya está muy por delante, con casi el doble de patrimonio. Pero, además, hay un matiz muy interesante: en España (como en casi todos los países) la riqueza está muy asociada a la edad. Es decir, los más ricos son normalmente los mayores, aquellos que han tenido una vida para ahorrar y acumular patrimonio. Pues bien, si comparamos a Iglesias (nacido en el 78) con sus compañeros de generación, no podemos más que concluir que es un auténtico privilegiado, con un patrimonio que casi dobla al medio y casi cuadriplica al mediano.

Y no sólo esto. Porque la encuesta del Banco de España habla de "hogares". Es decir, que tendríamos que meter el patrimonio de Irene Montero para hacer una comparativa fiable. La pareja de Iglesias es, todavía, más rica que él: no sólo declara la famosa casa de Galapagar, a eso le añade más de 143.000 euros en varias cuentas corrientes, dos viviendas más en Madrid y Ávila al 50%, un almacén y dos fincas más también al 50%. A cambio, como pasivos, sólo tiene, igual que Iglesias, el préstamo hipotecario. Tenemos pocos datos sobre el valor de las propiedades de Montero (recibidas en herencia hace unos meses y que no figuran en el portal de transparencia de Podemos) pero es evidente que su situación es mejor que la de Iglesias: más dinero en cuentas y más activos inmobiliarios. Por lo tanto, si éste tiene 213.295 € de patrimonio neto, no es para nada descabellado pensar en que la familia Iglesias-Montero esté cerca (probablemente por encima) del medio millón de euros de patrimonio. ¿Ricos? Sí, bastante. Desde luego, muy por encima del español medio y lejísimos del hogar mediano compuesto por dos personas de 41 y 31 años de edad con hijos.

Y hasta ahora sólo hemos hecho la comparación con España. Según el informe de Credit Suisse Global Wealth Databook 2018, "una persona necesita poseer un patrimonio de al menos 93.170 dólares [unos 83.000 euros] para estar en el top 10 de las personas más ricas del mundo; y 871.320 dólares [unos 775.000 euros] para entrar en el top 1". A falta de saber cuánto valen las demás propiedades de Montero, podemos ver que la pareja que dirige Podemos está ya cerquita de ese top 1 e instalada con comodidad en el 10% más rico del mundo. ¿Casta? ¿Los de arriba? Pues eso parece.

Renta

Aunque, como hemos dicho, unos ingresos anuales elevados no son sinónimos de riqueza, muchas se mezclan los dos conceptos (y, sobre todo, lo hacen los políticos, que hablan de millonarios y señalan a los sueldos altos).

Por eso, en este punto es interesante que nos detengamos a analizar los ingresos anuales de Iglesias y dónde le sitúan estos ingresos en esa fila teórica de españoles que encabeza Amancio Ortega (si es la persona que más ganó en 2018) y cierra un parado con 0€ de ingresos.

Aquí tomaremos como referencia la Estadística de los declarantes de IRPF de la Agencia Tributaria. Según estos datos, hay 645.348 personas (el 3,29% del total de declarantes de IRPF) que declararon ingresos de entre 60.000 y 150.000 euros; casi 83.000 (0,42% del total) más que declararon ingresos de 150.000 a 600.000 euros; y 8.481 contribuyentes con ingresos superiores a 600.000 euros (0,04%).

Pues bien, aunque no tenemos datos exactos de cuánto ganó Iglesias, también podemos hacer una aproximación. En su declaración al Congreso, reconoce unas actividades económicas de 46.460 euros. A esto habría que añadirle lo que perciba por su trabajo en la Cámara Baja. Como decimos, no hay una cifra (por alguna extraña razón, la declaración del Congreso de todos los diputados, no sólo Iglesias, omite este dato y sólo hace referencia al listado salarial general, en el que viene la retribución según la categoría y funciones de cada diputado). Lo último que tenemos son los 48.748,64 euros que Iglesias reconoce en la web de transparencia de Podemos para el año 2016. Si los damos por buenos (aunque lo normal es que en 2018 fuesen algo más) e incluso asumiendo que los cargos de Podemos ceden parte de su retribución al partido, lo que nos queda es que Iglesias está bastante por encima de esos 60.000 euros que menos del 4% de los contribuyentes declaran cada año. No es extraño, por lo tanto, que la pareja haya podido amortizar 65.000 euros de hipoteca a lo largo de 2018 (de los 540.000 concedidos a los 475.000 pendientes de pago). Otro dato que deja claro que, a pesar de lo que le dijo a Wyoming… Iglesias no es rico en números rojos. Tampoco hay que exagerar: multimillonario no es; pero si hubiera que definirle con el criterio con el que él mismo cataloga a otros, está claro que entraría en la categoría de "rico", "privilegiado" o de "los de arriba". Y lo que es evidente es que no está para preocuparse demasiado por su situación financiera.

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