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La tradición y la savia nueva, garantía de éxito

El relevo generacional está asegurado en el Carnaval de Donostia. Los más txikis demostraron este domingo que tienen las ganas, el salero y el ritmo necesarios para poner la ciudad en pie y hacer que esta fiesta siga brillando durante años. Lo demostraron en el teatro Victoria Eugenia, donde a las 11.31 horas tuvo lugar la tradicional actuación infantil de comparsas, con cientos de niños y niñas que también han desfilado este fin de semana como protagonistas por el centro de San Sebastián.

El recinto teatral estaba abarrotado, no solo de los pequeños protagonistas de la jornada, también de sus familiares, que esperaban ansiosos ver a estas jóvenes promesas carnavaleras darlo todo. Pero antes de arrancar con el espectáculo, el Dios Momo, encarnado por Rubén Rodríguez y su séquito -de la compañía Mystic-, hizo acto de presencia para transmitirles toda la energía que posee como rey del Carnaval.

«Este escenario deseaba el protagonismo de quienes son el futuro de este Carnaval: ¡vosotros!», declaró Momo, quien aseguró que «aunque sois los más pequeños, para nosotros sois los más grandes». Y sin más dilación, les pidió que dejaran «fuera los nervios... ¡y a bailar!». El patio de butacas y las plateas estallaron de júbilo y con los aplausos y la música dio comienzo la fiesta mañanera.

A los txikis les tocaba demostrar, en unas coreografías de unos tres minutos aproximadamente, el resultado de varios meses de ensayos y trabajo «desde que empezamos en septiembre», declaraban la mayoría. «Algo de nervios sí tenemos», comentaba un grupo de entre 10 y 12 años de la compañía La Salle, la primera en salir al escenario.

«Lo más difícil son algunos pasos, en los que tienes que hacer una cosa con las piernas y otra con los brazos», contaban estos pequeños, disfrazados de Trolls llenos de colorido y mucha purpurina. «Está guay, aunque la peluca no es lo más cómodo para bailar», reconocían.

A ellos les siguieron el resto de niños de las comparsas Intxaur Txiki, Karmelo Txiki, Eclipse, Fama, Denok Taldea, Aitor Ikastola, Txasiss, Alegría de Alza, Mystic y Konpartsa Gurea Elkartea. Todos ellos con temas musicales de todo tipo, desplegando color y diversión a cada paso que daban.

Humor, amor y diversión

Mientras eso ocurría dentro del Victoria Eugenia, en el exterior un magnífico sol inundaba las calles del Centro, ocupadas por algunas de las comparsas tradicionales de la ciudad. Al mediodía, en la plaza Gipuzkoa, se dejaban ver los jinetes romanos montados sobre los gallos que dan nombre a una de las más clásicas comparsas, de la mano de Gaztedi dantza taldea. Sus integrantes bailaban ritmos de Sarriegui interpretados por la txaranga Deiadar. «Los gallos, como están aburridos de esperar un año para salir, cuando los sacamos se desbocan, pero se dejan manejar», contaba entre risas Coro.

Muy cerca, en el Boulevard, un grupo de jóvenes y mayores ataviados con flores daba vida a la comparsa de Jardineros de Eskola, con la banda Illunbe. Al ritmo de sus castañuelas hacían las delicias de quienes se arremolinaban alrededor para contemplarles y mover el cuerpo.

En la Parte Vieja, la txaranga de Los Bebés de la Bulla repartía humor y, sobre todo, mucho amor, con sus miembros disfrazados de Cupido. Lanzaban sus flechas de corazones al ritmo de la música, y no les costaba atraer a aquellos que estaban tomando algo en los bares y que no podían evitar sentirse contagiados por su alegría. Ya por la tarde se dio cita un nuevo desfile de carnaval y los mayores de 55 años pudieron repetir la iniciativa estrenada el año pasado de bailes de disfraces en el Salón de Plenos.

Hoy toca despedir el Carnaval con el Entierro de la Sardina, que arrancará a las 19.31 horas en la plaza Bilbao y terminará con la quema del pez a las 20.01 horas en Alderdi Eder.