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La Sociedad Española de Cardiología reconoce la labor en el Hospital de Zafra

El servicio de Cardiología del Hospital de Zafra se abrió en octubre de 2006. Atiende a más de 100.000 habitantes y se extiende hasta Azuaga. Antes de crearse, la comarca tenía su centro de referencia en Badajoz, pero para acortar el tiempo de respuesta ante problemas tan graves, el SES puso la especialidad en el área con unidad de cuidados críticos y planta de hospitalización.

El servicio lleva dos años trabajando para mejorar la calidad de vida de los enfermos de insuficiencia cardíaca.

El doctor Miguel González Lara es el responsable. La insuficiencia, explica, requiere de una vigilancia intensiva. De ahí que en muchos hospitales se estén proponiendo protocolos específicos para abordarla. La Sociedad Española de Cardiología quiere clarificar este nuevo camino asistencial y ha fijado una serie de criterios de calidad y excelencia para orientar a los especialistas, ya que las unidades de insuficiencia cardíaca son grupos de trabajo relativamente recientes en la especialidad.

Cuando el enfermo sufre una descompensación tiene conexión directa con los especialistas

Zafra consiguió hace pocos meses la acreditación de la Sociedad Española de Cardiología como unidad de insuficiencia, por lo que realmente ha dado un paso cualitativo en el cuidado de estos enfermos. «Es el resultado de un proceso continuo. Acredita que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Decidimos centrarnos en esto porque son los pacientes más vulnerables. Requieren una atención casi personalizada», según ha observado el doctor González Lara.

Con un sistema propio, los usuarios evitan la atención primaria o la urgencia del hospital cuando sufren una descompensación, tienen conexión directa con los especialistas.

Han comprobado tres beneficios claros. En primer lugar -explica el jefe de la unidad- disminuye la mortalidad porque el tratamiento se optimiza cada poco tiempo. También se reducen considerablemente los reingresos por el seguimiento y, sobre todo, se sienten mejor atendidos. Saben dónde acudir cuando sienten los síntomas.

Antes de que se activara este sistema de vigilancia, pasaban por Cardiología, se les citaba cada cierto tiempo y daban algunas instrucciones para que el médico de atención primaria evaluara el tratamiento óptimo. Ahora gana más protagonismo la enfermera de la unidad, que hace una labor pedagógica con los enfermos y resuelve dudas que surgen en el día a día con esta enfermedad.

Aunque parezca extraño, algunos enfermos abandonan la medicación o no siguen las recomendaciones médicas. El problema viene porque desconocen realmente lo que les ocurre y no son conscientes del riesgo que corren.

En Zafra se pusieron como primer objetivo ayudarles a entender mejor su situación. Inciden, por ejemplo, en consejos dietéticos sobre el uso de la sal, el ejercicio físico, los alimentos a evitar y aprenden a detectar síntomas que preceden a una descompensación. Les recomiendan pesarse a diario. Si engordan mucho en poco tiempo es porque han empezado a retener líquidos y conviene revisar la medicación.

Ante cualquier temor o duda, cuentan con un teléfono de consulta para llamar a los médicos de la unidad, que pueden citarles en dos o tres días sin necesidad de pasar por la cita previa o reingresar.

El segundo paso fue centrarse en optimizar los tratamientos, algo que solo es posible por el contacto tan cercano en el tiempo. «Ahora evaluamos mejor el efecto de los fármacos».

La insuficiencia cardíaca tiene una tasa de mortalidad superior a la de muchos tipos de cáncer y los especialistas creen que debe tratarse de forma integral.

En el sistema de Zafra atienden a trescientos pacientes con esta patología tan severa, en la mayoría de los casos se trata de supervivientes de un infarto con secuelas en el músculo.

Un corazón lesionado no puede manejar el volumen de sangre que bombea y aumenta la presión en el sistema venoso, con el riesgo de una congestión pulmonar. También vigilan cardiopatías congénitas que han ido mermando la capacidad de trabajo del corazón.

El reto a medio plazo pasa por evitar la insuficiencia tras un infarto agudo de miocardio. Y en este camino cobra especial relevancia el Código Infarto que se implantó en el SES hace poco más de un año. Desde octubre de 2018, cualquier infarto en la región se traslada directamente a Badajoz, Mérida y Cáceres para un cateterismo urgente, lo que evita demoras que dañan las paredes del corazón.

Existen varios tipos de infartos, pero al que va dirigido este Código es al que causa la obstrucción de los vasos sanguíneos que van al corazón.

Para eliminar el coágulo hay dos tratamientos: por un lado, administrar un medicamento para disolverlo, y por otro lado, el cateterismo, que consiste en quitarlo de forma mecánica, es decir ensanchar los vasos para que la sangre fluya y tenga la menor repercusión del corazón.

Hay tres hospitales en la región que pueden hacer cateterismos siete días a la semana las 24 horas del día: el Hospital Universitario de Badajoz, el Hospital Universitario de Cáceres y el Hospital de Mérida. Con este sistema de atención rápida al infarto habrá menos lesiones posteriores y, por tanto, menos insuficiencia.

El siguiente paso en Zafra pasa por potenciar la rehabilitación. Los ejercicios físicos dirigidos han demostrado su beneficio en la recuperación del músculo, el problema es que a muchos usuarios de la unidad les da miedo hacerlos solos. Les vendría bien rehabilitación con especialistas que controlen los ejercicios y midan el nivel de intensidad.

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