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La participación, única incógnita en las primeras elecciones de la era Covid

Casi 1,8 millones de vascos están llamados a votar este domingo a sus representantes en el Parlamento. No podrán hacerlo los ciudadanos contagiados de coronavirus, a los que el Gobierno vasco advirtió ayer de que cometerían un «delito contra la salud pública». La medida es tan improvisada como polémica, y tanto oposición como juristas han puesto en cuestión su base legal. Aunque el escenario es atípico, no parece que esta situación vaya a influir en las urnas, y de hecho no se espera que los comicios arrojen grandes sorpresas. El PNV aspira a alcanzar la mayoría absoluta de la mano del PSE y sabe que el miedo es su enemigo más peligroso.

Iñigo Urkullu dio un paso en falso al adelantar los comicios de otoño al 5 de abril, y finalmente no le quedó más remedio que suspenderlos «sine díe». La razón por la que se mostró favorable a llevarlas finalmente a julio, explicó en su día el lendakari y candidato a la reelección, radica en los augurios de una menor incidencia epidemiológica. Pero los cálculos han fallado, o como mínimo no han sido tan certeros como se esperaba, pues el calor no ha evitado nuevos brotes de Covid-19. El precio lo pagarán los vecinos (el Gobierno rebajó la cifra ayer a 160) que no podrán votar hoy, muchos habitantes del municipio guipuzcoano de Ordicia, que vive días de incertidumbre. En el último recuento ofrecido por el Departamento de Salud, la cifra de infectados ascendía a 70.

El miedo de la ciudadanía al contagio arroja sombras sobre la participación en la cita electoral de este domingo. Existe un precedente tan reciente como cercano: el de elecciones las municipales francesas, en las que la tasa de abstención alcanzó el 55%. Una cifra récord. En Sabin Etxea temen que este hecho, sumado a la falta de «tensión» política durante la campaña electoral y al colchón de las encuestas, provoque la desmovilización de parte de su electorado.

El PNV busca la mayoría

Esta es la razón por la que tanto Andoni Ortuzar, presidente del PNV; como el propio Urkullu vienen insistiendo en que hay que acudir a las urnas despiertos y «sin miedo». «Votar es seguro, lo ha vuelto a confirmar la Junta Electoral», reiteró el lendakari el viernes.

Los nacionalistas, que dan por hecha la reedición de su alianza con el PSE, anhelan la mayoría absoluta que se les escapó la pasada legislatura por apenas un escaño. Un hecho que lastró su programa legislativo, dependiente del apoyo de un tercer partido que no siempre llegó. Para muestra, un botón: de los 28 proyectos de Ley del Ejecutivo de Urkullu, solo salieron adelante ocho.

El PSE recoge con agrado la invitación de los de Ortuzar, que son además socios indispensables de los socialistas en el Congreso de los Diputados. Idoia Mendia ha descartado la proposición del «tripartito de izquierdas» que ha puesto sobre la mesa Elkarrekin Podemos y EH Bildu. Los batasunos, que se asentarían como segunda fuerza, ven en ese pacto una puerta hacia Ajuria Enea, y los morados una salida del pozo de intrascendencia al que le condenan las encuestas.

También es delicada la situación que atraviesa el centroderecha en esta Comunidad Autónoma. Dispuesta a volver a concentrar el voto de conservadores y liberales, la coalición de PP y Ciudadanos se arriesga a ceder alguno de sus nueve escaños en la Cámara vitoriana. No obstante, los populares confían en el efecto de Carlos Iturgaiz, que se reivindica como único referente constitucionalista en el panorama político vasco.

De lo que no cabe duda es de que hoy no podrán votar aquellos que hayan dado positivo en las pruebas PCR. La Junta Electoral enterró definitivamente esta posibilidad amparándose en un derecho fundamental e inviolable como es el de la integridad física de las personas. El órgano incidió en la importancia de «evitar la indeseada propagación de una enfermedad contagiosa grave». Luz verde para los planes del Gobierno.

Sin un plan

Eso sí, el gabinete de Urkullu no ha establecido un plan específico para evitar que estas personas acudan a los colegios electorales. La consejera de Salud, Nekane Murga, apelaba ayer a la «responsabilidad» de los contagiados. Primero, por mera sensatez. Pero también para evitar las consecuencias de haber incurrido en un delito contra la Salud Pública. Se trata de un aviso claro del Ejecutivo a los afectados, a los que niega haber arrebatado el derecho a voto.

El voto por correo cobrará un peso mucho mayor en este 12-J. Más de 115.000 personas han emitido ya su papeleta por este canal, lo que supone un incremento del 130% respecto a los anteriores comicios de 2016. La tasa, no obstante, es sensiblemente menor de la que se esperaba, principalmente por los problemas que han vuelto a surgir con el CERA. De los 75.825 vascos que residen en el extranjero, solo han llegado 2.200 votos. La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, puso como ejemplo el caso de Cuba, de donde no ha llegado ni un solo sobre hasta el momento.

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