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La magia de las piedras pintadas

Cientos de piedras pintadas invaden la ciudad desde el pasado mes de enero. El motivo: una singular iniciativa que tiene como objetivo principal hacer felices a los demás. Formar parte de este juego es tan fácil como ir paseando por el parque de la Isla y encontrar una roca pintada en algún lugar del camino con un mensaje en la parte posterior que reza lo siguiente: ‘Sube una foto a Facebook Mérida-Roc, luego guarda o esconde’. Leído esta frase, uno ya está en disposición de aceptar la propuesta, esconderla en algún lugar y hacer feliz a la siguiente persona que la encuentre. La idea es así de sencilla.

El promotor de esta iniciativa, que arrancó su andadura el pasado mes de noviembre en Badajoz, es Rubén del Pozo. Este pacense explica que la idea de ponerla en marcha le vino a la cabeza a raíz de un viaje que hizo hace tres años a Inglaterra. Relata que un día paseando por un parque inglés se encontró con una piedra pintada con la bandera de Cuba, que lo único que tenía en la parte trasera era la referencia de un grupo de Facebook, por lo que decidió hacerle una fotografía y buscar la página. Fue ahí cuando vio en lo que consistía ese juego, aunque no contaba con demasiados seguidores. «Nosotros hemos ajustado el juego a la realidad extremeña. Es mucho más latino porque hay muchísima interacción con las piedras», señala.

La iniciativa se desarrolla a través del grupo de Facebook denominado ‘Mérida-Roc (Rocas pintadas en Mérida ESP). Desde su apertura en la red social, el pasado 7 de enero, la página cuenta con cerca de 5.000 miembros, y en el último mes registra más de 10.000 publicaciones. Estos datos dan buena cuenta del éxito que está teniendo esta idea en la ciudad, ya que cada día que pasa es más habitual encontrar piedras en cualquier rincón, ya sea en parques, marquesinas de autobuses, entornos monumentales, mobiliario urbano o cualquier otro sitio que el portador de la roca elija para esconderla. Eso sí, en la página también recomiendan no dejarlas en lugares que puedan resultar peligrosos o molestos para el resto de la ciudadanía.

En la página Mérida-Roc, que está abierta al público, los participantes pueden dejar pistas sobre dónde han escondido su piedra y adjuntar a la vez fotografías de la roca en cuestión y del entorno en el que se encuentra. «Una pizza encontrarás si por esta calle de la Calzada te da por pasar», escribe una participante. «El colegio Trajano tendrás que rodear para encontrar a Ding Dong», escribe otra. Además, quien encuentra una piedra puede subir una fotografía para que la persona que la haya pintado sepa que ha sido localizada. Una vez que se tiene el ‘trofeo’ rocoso, se puede volver a esconder para que continúe el juego o bien guardarla.

«La palabra que más se repite en el grupo es ilusión y eso es lo más importante», destaca Del Pozo. Y es que, esta iniciativa no solo ayuda a promover la felicidad, sino que también tiene una importante vertiente creativa y de interacción personal entre sus participantes. «Hemos detectado que el juego ayuda a pasar más tiempo con la familia, a vivir los parques de otra manera, a colaborar con personas desconocidas de otra manera... Es una iniciativa simple, pero completa», afirma.

El proceso creativo

A la hora de escoger las piedras, en la página se recomienda a los participantes que usen rocas lisas y de un tamaño a partir de cuatro centímetros. Para pintarlas, se aconseja el uso de pinturas acrílicas y posteriormente hacer uso de rotuladores permanentes oscuros para escribir sobre ellas. Por último, si al final del proceso se añade un barniz transparente cuando se sequen, las piedras serán «indestructibles». No obstante, y como al fin y al cabo lo más importante es participar, se puede utilizar cualquier material, incluso lacas de uñas y pinceles. La capacidad creativa llegará hasta donde llegue la imaginación. De hecho, se pueden hacer series de rocas pintadas basadas en temáticas como superhéroes, artistas, animales o plantas, entre otras.

Es tal la acogida que ha tenido esta iniciativa, que ya ha llegado a numerosos municipios de la región y a otras ciudades del país. En todos los grupos de Facebook que se crean los administradores son Rubén y su pareja Susana Luengo, mientras que los moderadores son los miembros más involucrados en cada lugar, que en el caso de Mérida son Mayte Puerto y Vanessa Muñoz-Reja, quien está muy contenta con la acogida del juego: «La gente está respondiendo muy bien. Es un juego en familia que invita a salir a los parques con los niños y eso está genial».