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La infección de un cantante alarma al mundo del espectáculo en Rusia

Muchos son los rusos que aún no tienen el miedo en el cuerpo. Ni los de a pie, que hasta ayer seguían saliendo a la calle sin protección porque todavía no había confinamiento y no se terminaban de creer las advertencias de las autoridades. Ni las estrellas, algunas de las cuales hacían bromas sobre la Covid-19 en el talk-show más popular del país hace sólo una
semana.

Pero a los pocos días el mundo del espectáculo y la canción de Moscú entró en pánico. Lev Léshchenko, un popular cantante de la época soviética que podría hacer sombra sin esfuerzo a Frank Sinatra y que se hizo famoso internacionalmente al cantar Do svidania, Moskvá (Adiós, Moscú) en la clausura de los Juegos Olímpicos de 1980, cayó enfermo con coronavirus el pasado día 24.

El caso de Léshchenko está conmocionando al país. De 78 años de edad, el 11 de marzo regresó de una gira por Estados Unidos y Canadá y al poco tiempo empezó a sentirse mal. A pesar de las órdenes del Gobierno para que todo el que regrese del extranjero se aísle en casa durante 14 días, el 13 de marzo el artista decidió ir a una fiesta de cumpleaños a la que estaba invitado.

Alla Krutaya, hermana del compositor Ígor Krutói, había invitado a la flor y nata de la canción melódica y pop rusos, además de algunos políticos. Entre otros, allí estaban el tenor Nikolái Báskov, el cantante de temas patrióticos Oleg Gazmánov, el bardo Alexánder Rosenbaum, o el humorista Alexánder Revva.

En medio de abrazos, brindis y besos, nadie entonces se preocupaba del pequeño virus. Según escribe el tabloide Komsomólskaya Pravda , incluso Krutói y Báskov hicieron chistes sobre cómo hay que saludar a partir de ahora utilizando los pies.

El portavoz de Putin también fue a la fiesta, pero asegura que no entró en contacto con el cantante Léshchenko

La alegría se acabó a los pocos días, cuando se supo que Léshchenko y su esposa estaban enfermos, y más cuando otro de los asistentes a la fiesta, el compositor y cantante Ígor Nikoláyev, tuvo que ser ingresado. Y ha seguido aumentando cuando se ha sabido que algunos invitados se han hecho las preceptivas pruebas, como la presentadora de televisión Lera Kudriávtseva o el alcalde de Kazán, Ilsur Metshin.

Pero ahí no acabó todo. El paciente cero de las estrellas de Moscú participó poco tiempo después en el programa Priviet, Andréi , del popular presentador de televisión Andréi Malájov. Durante la grabación, Léshchenko estuvo sentado en una mesa redonda junto a otros célebres personajes del espectáculo y la cultura, como la poeta Larisa Rubálskaya o el actor y humorista Gennadi Jazánov.

En ese ambiente, también hubo bromas sobre el coronavirus, y Lev Léshchenko llegó a decir que el pánico se había alentado artificialmente. “Acabo de volar desde Estados Unidos y de momento no sé nada de problemas en el mundo del espectáculo allí”, dijo sin que a nadie le preocupara que se hubiera saltado el aislamiento.

Ninguno de los asistentes a la fiesta de Krutaya podía creérselo cuando se supo que Léshchenko estaba infectado. El productor Andréi Razin llegó a presentar una demanda contra el veterano artista, aunque la ha retirado al conocer que su estado de salud era crítico.

Entre los invitados a la fiesta también se encontraba el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, y su esposa, la excampeona olímpica de danza sobre hielo Tatiana Navka.

Este fin de semana, Peskov ha dado una entrevista al Primer Canal por teleconferencia, lo que ha levantado sospechas sobre la posible cuarentena del portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin. Peskov, sin embargo, ha asegurado que no tuvo ningún contacto con Léshchenko. Navka, por su parte, ha asegurado que en su familia todos se encuentran bien.

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