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Spain

La España de la maternidad tardía

El problema es la brecha entre el deseo y la realidad. En España más del 70% de las mujeres quieren al menos dos hijos y, sin embargo, las que tienen el segundo no llegan al 30%. Los nacimientos se han ido reduciendo año a año durante la última década, de los cerca de 520.000 de 2008 a los casi 373.000 del año pasado, cuando se alcanzó el mínimo desde 1998. Pero los demógrafos se alejan del tono alarmista. Si el número de mujeres de 25 a 40 años ha bajado en más de un millón con respecto a hace una década, será normal que nazcan menos niños. Lo grave es que las familias tengan cada vez menos hijos. Que no se subsane la diferencia entre las expectativas y los partos reales.

Los seis primeros meses de 2019 también apuntan maneras. Los 170.000 recién nacidos coronaron este periodo como el primer semestre con las peores cifras de toda la serie histórica, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a elaborar en 1941. Y en este desplome de la natalidad, que copa titulares cada vez que el INE confirma la caída, confluyen múltiples factores, según las expertas consultadas. “Las jóvenes ahora tienen más libertad para estudiar, para decidir sobre su vida, han accedido al mercado laboral...”, apunta Isabel Pujadas, catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Barcelona. La demógrafa Teresa Castro, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, incide en la precariedad: “Influye la edad de emancipación, cada vez más tardía, la edad en que se encuentra empleo, en que se tiene un salario decente y una cierta estabilidad laboral. Además, se medita mucho más si hemos encontrado a la pareja adecuada. Y tenemos aspiraciones profesionales”.

Lo cierto es que la edad del primer parto no ha parado de aumentar. En 2018 superó por primera vez los 31 años, lejos de los 25 de 1975. “El retraso es una tendencia en toda Europa. La diferencia es que en otros países el lapso entre el primer y el segundo hijo es menor. Nosotros tardamos más en llegar al segundo, si es que se llega. En Francia tienen de media 1,9 hijos por mujer, con datos de 2017. Aquí ese año se tenían 1,3”, afirma Castro. Por ello incide en las medidas de conciliación, como el resto de expertas consultadas. “Los cuidados recaen en las mujeres. Si las políticas de conciliación no van acompañadas de servicios públicos, no son nada”, opina Cecilia Casta, catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

Madres con menos niños de los deseados, que retrasan sus embarazos, mujeres que no quieren tener hijos o que, pese a sus anhelos, tienen que asumir que ya no llegarán. Los datos de la encuesta de fecundidad del INE, de 2018, ayudan a trazar la radiografía de la maternidad tardía en España.

La pareja ideal no llegó

Pilar esperó demasiado a encontrar a la pareja adecuada para formar una familia. Este es el principal motivo por el que las madres mayores de 30 años retrasaron su maternidad. Y la razón que aduce alrededor del 16% de las mujeres de 18 a 55 años que no han tenido niños. Pilar prefiere usar un nombre falso. Está a dos semanas de saber si el último tratamiento de reproducción asistida al que se ha sometido ha surtido efecto y, por fin, está embarazada. Cuando se atrevió a ser madre soltera, descubrió que su reserva ovárica ya no era óptima. “Tener un niño sola estaba muy mal visto antes. Fue un proceso interno aceptar que la figura paterna no va a existir nunca en la vida de mis hijos”, cuenta esta funcionaria que vive en Zaragoza. 25.000 euros en tratamientos después, lamenta no haber detectado antes sus problemas de fertilidad. “Con una analítica sencilla las mujeres podríamos saber el tiempo que nos queda para tener hijos con óvulos propios”.

“No puedo tener otro hijo”

Macarena Rodríguez tiene muchas ganas de ir a por el segundo niño. Pero la inestabilidad laboral y lo difícil que es ya compaginar su trabajo con la crianza de su hija, que apenas tiene un año, le impide ampliar la familia. “Mi idea era intentar tener otro hijo en 2020, pero sé que entonces mi carrera va a seguir estancada. Además, ¿para qué tener un bebé si va a estar todo el día metido en una guardería y no podré verlo?”, se lamenta esta madrileña, que tiene 31 años y trabaja como logopeda. Y añade: “El otro día me ofrecieron un empleo ridículo: 30 euros por paciente, no por sesión. Si aceptara ese trabajo, le acabaría pagando más a la niñera de lo que gano yo”. En España, una de cada cuatro mujeres que ha tenido menos hijos de los deseados lo justifica por motivos laborales o de conciliación. “Si las bajas fueran más largas y estuviera más protegida, ya habríamos ido a por el segundo”.

A África Macías le gustaría haber tenido hijos.
A África Macías le gustaría haber tenido hijos.

“Ya es demasiado tarde”.

África Macías lleva tres años asumiendo que no podrá cumplir su sueño de ser madre. Esta psicóloga especializada en duelo, a punto de cumplir los 45, perdió gran parte de su reserva ovárica después de que le detectaran endometriosis y tuvieran que operarla. Tenía 37 años. “Yo siempre digo que somos madres sin bebés, porque te sientes madre, tienes el deseo, lo vives, te has sometido a fecundaciones in vitro y sabes que están dentro de ti… pero no puedes tener un bebé en la cuna ni criarlo”. Como ella, casi la mitad de las mujeres sin hijos de más de 45 años hubiera querido tenerlos. Son más de 370.000. Macías asemeja el proceso de aceptación al del duelo: “Mi pareja y yo casi nos separamos porque nos afectó mucho: puso en jaque todo lo que habíamos construido y tuvimos que reconvertirnos”.

Miedo a perder el empleo.

Marta es periodista y no quiere dar su nombre real. Está embarazada de unos cuatro meses y lo oculta en el trabajo, donde tiene un contrato temporal que está a punto de finalizar. “Me da miedo que no me renueven”, reconoce esta madrileña de 30 años. “Siempre he querido ser madre joven. Pero he ido posponiéndolo, por un lado porque mi pareja no estaba tan convencido. Pero el factor más determinante era que yo tenía una situación infinitamente más precaria”, dice. Así que retrasó el momento de quedarse embarazada. Ocho de cada 10 madres de 30 a 34 años han dado a luz entre dos y cinco años más tarde de lo que hubieran querido. Y más del 30% de todas las madres encuestadas explican que pospusieron sus embarazos por motivos laborales, de conciliación o económicos. “Llevo años saltando de un contrato precario al paro. Ahora estoy feliz, pero lo curioso es que todo mi entorno, de mi abuela a mis amigas, me recomiendan que calle en el trabajo. La parte negativa de la maternidad siempre recae en la mujer”.

“No quiero ser madre”.

Carmen Real no quiere tener hijos. T
Carmen Real no quiere tener hijos. T

Carmen Real (Tenerife) soñaba con trabajar en National Geographic, no con tener niños. “Los hijos son una opción más, ni mala ni ñoña. Pero yo tengo otras prioridades”, explica la antropóloga e investigadora de 38 años. En España ha cambiado el paradigma: ni todas las mujeres son madres ni todas quieren serlo. Según la encuesta de fecundidad del INE, el 12% de las mujeres sin hijos explican que no desean tenerlos. Esta determinación le ha costado a la tinerfeña alguna relación. Pero no le preocupa. “Si tienes un niño, debes dedicarle mucho tiempo. Puede que sea más egoísta, pero vuelco esa energía en otras iniciativas sociales no lucrativas”, incide. “No me gusta la dependencia. No me educaron para ser madre y no está entre mis proyectos”.

Joven y con dos hijos.

“Nunca estás en situación lo suficientemente estable como para tomar la decisión de tener hijos”. Así resume Rebeca Fernández su experiencia. Ahora tiene 38 años. Se quedó embarazada por primera vez con 23. “Fue un niño buscado. Estaba mal con mi pareja y pensábamos que así lo íbamos a solucionar. Me dejó y descubrí que estaba embarazada después”, cuenta esta valenciana. “Él se desentendió. Todo el mundo me decía que abortara, pero yo no quise. No sabía la que se me venía encima”, afirma. “Volví a emparejarme años después y, con 28, tuve un segundo niño”. El 79% de las mujeres de 25 a 29 años no ha tenido hijos. En este tramo de edad, Rebeca ya había tenido dos, que ahora tienen 15 y 10. “Criarlos fue muy difícil. Encontrar trabajos compatibles con sus horarios era imposible. Pasé momentos de mucha escasez, de irme a la cama sin cenar. Pero intenté que ellos no se enteraran”. Desde hace cuatro años trabaja cuidando a una persona mayor. Con horario de mañana. Así los puede ayudar con los deberes. “Cuando miro atrás y veo lo que he pasado... digo ¡madre mía! Pero compensa”.

Someterse a tratamiento.

“A los 35 comienza la gran bajada de la reserva ovárica. A los 37, la caída de la fertilidad ya es un hachazo. Y a los 40 ni te cuento”. La que habla es Eva Bernal, madrileña de 52 años. Ella fue madre a los 37. Más del 8% de las mujeres que han buscado alguna vez un embarazo se han sometido a un tratamiento de reproducción asistida. Como Bernal, que ahora es madre soltera de tres hijos de ocho a 13 años. “Se acercaban los 40 y veía que no tenía pareja. O me ponía a ello o no los tendría”, explica esta mujer que gestiona campañas publicitarias en una empresa. Repitió a los 43, cuando tuvo mellizos. Gastó en tratamientos “entre 30.000 y 50.000 euros”. “Pude permitírmelo por circunstancias familiares”, cuenta. “Pero lo logré porque resistí este proceso tan duro. La carga psicológica es enorme”, dice. Ahora estira las horas del día para llegar a todo. Pero nada es comparable a la odisea por la que pasó hasta que logró ser madre. Y de familia numerosa.

La fecundidad también es cosa de hombres

El año pasado, el INE preguntó por primera vez a los hombres sobre fecundidad. Y no se aprecian grandes diferencias entre el número de hijos deseado por hombres y por mujeres, la mayoría quiere al menos dos. Los que retrasan la paternidad también lo hacen por no encontrar a una pareja estable y por motivos laborales y de conciliación. El 95% de los menores de 30 años aún no han sido padres. A medida que aumenta la edad, sube el porcentaje de hombres que tienen dos o más hijos.

Más del 6% de los hombres que han intentado ser padres se han sometido alguna vez a un tratamiento de reproducción asistida. Es el caso de Rafael, que tiene 48 años y prefiere no dar su apellido. No se planteó la paternidad hasta los 41. “Para mí no era una prioridad. Me pasó como a muchos jóvenes, quise disfrutar de la vida y tampoco tuve ocasión de tenerlos antes”, cuenta. “Aunque tengas ganas, siempre es algo más secundario, al fin y al cabo”, añade. Hoy es padre de dos mellizos de cinco años y se divide con su mujer las tareas, aunque debido a su profesión —autónomo— es ella quien tiene que asumir la mayor carga. “Lamentablemente, muchas veces sigue recayendo el principal peso sobre ellas. Solo conozco a un padre que ha pedido reducción de jornada. La mayoría de veces son las mujeres las que se sacrifican”, concluye.

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