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La eléctrica de Barcelona solo logra 1.500 clientes en un año

La eléctrica municipal de Barcelona, creada por el gobierno de la alcaldesa Ada Colau en el mandato pasado, solo ha conseguido 1.500 clientes particulares de los 20.000 que anunció que podría tener cuando hace un año salió al mercado. A petición de Junts per Catalunya, el concejal de Transición Ecológica, Eloi Badia, hizo ayer balance de la comercializadora durante la comisión de Ecología del consistorio. La oposición le reprochó que las cifras están lejos de las anunciadas y que se ve obligada a comprar energía verde a otros operadores.

Los grupos municipales recordaron a Badia las expectativas que cualquier anuncio sobre Barcelona Energia levantaron durante el mandato pasado, cuando el gobierno de los comunes presumía de “romper el oligopolio” o de que la ciudad sería “soberana energéticamente”, y las compararon con el resultado del primer año. Badia respondió a las críticas asegurando que la empresa es de las nuevas comercializadoras que “mejor se han ubicado en el mercado” y que la respuesta de los clientes es la esperada en una firma nueva. Y apuntó que el resultado provisional de 2019 apunta a un beneficio de 1,5 millones de euros.

Pero las críticas fueron implacables: “Hicieron un planteamiento imaginativo, progresista, para que fuera un operador que incidiera en el cambio de paradigma, era un proyecto inicial que tenía muchas expectativas. Pero hubo excesiva demagogia y expectativas, porque si miramos las cifras y las comparamos con lo que dirían que conseguirían, no se corresponde”, afirmó Francina Vila, de JxC.

Jordi Coronas (ERC) aplaudió la iniciativa pero convino que “no puede ser un agente de referencia en el mercado, competitivo en tarifas, porque no puede ser subvencionada, ni ofrecer el bono social para las familias que sufren pobreza energética”. El republicano recordó además que la eléctrica municipal, al comercializar sobre el papel energía verde, “tiene que comprar derechos a las grandes comercializadoras”.

Coronas señaló que de la energía producida por Tersa (la gestora pública de residuos que hace de paraguas jurídico de Barcelona Energia) durante el año 2019, por cada megavatio producido de origen renovable, se produjeron 15 fruto de la incineración. “Dejen de hacer propaganda y póngase a gestionar la idea original no es mala”, zanjó.

“Barcelona Energia es más otra plataforma de propaganda o publicidad que no un servicio de utilidad para los barceloneses”, convino Manuel Valls, de Barcelona pel canvi, que invitó al ejecutivo a rectificar “si se han equivocado”.