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La basura de la pandemia infesta ya mar y tierra

El coronavirus ha cambiado hasta la basura. El plástico y los productos de usar y tirar, en el foco de las políticas ambientales hace apenas unos meses, se multiplican por toneladas y fuerza mayor en todo el mundo. Países y ciudades han comenzado a aplazar las normativas previstas para su penalización. Y las imágenes de guantes y mascarillas en el suelo de calles y playas se repiten ya de España a China. Tras apenas tres meses de Covid en Europa, han llegado incluso al fondo del Mediterráneo.

El problema ha surgido desde dos frentes. Uno, el doméstico, con un incremento de bolsas desechables y envases en busca de protección. El otro frente es el de la «nueva basura», el material sanitario, indispensable para hacer frente a la pandemia. Tanto las mascarillas FFP como las quirúrgicas llevan plásticos, ya sea en el filtro o en la composición, como es el polipropileno. Incluso «las que se han hecho para salir del paso, que son textiles, no dejan de ser plásticos, como el poliéster», explica Ethel Eljarrat, investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC). «Si llegan al medio ambiente, algo que ya se ve por todas partes, se degradan en microplásticos y causan daño en los seres vivos», profundiza.

La desescalada y la obligatoriedad de la mascarilla en espacios públicos va a multiplicar aún más su uso. Solo en mayo, la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar) coordinó la llegada de más de 26,5 millones de mascarillas a España por el corredor aéreo, sin contar los 110 millones que el Gobierno ha distribuido para el sistema de salud entre marzo y mayo. Países como Italia estiman que para proteger a población general y sanitarios, necesitan unos 90 millones de mascarillas al mes. Y Francia, para tener reservas, llegó a encargar más de mil millones de mascarillas a China y sus médicos usaron unos 40 millones semanales durante el pico de la pandemia. Son solo tres ejemplos. «Estamos reviviendo el renacer del consumo de plástico al que, de algún modo, tendremos que responder y reabsorber muy rápidamente. No es algo que se pueda mantener mucho en el tiempo», dijo recientemente la vicepresidenta cuarta Teresa Ribera.

Alternativas

Para Eljarrat la mejor solución pasa por el desarrollo de materiales menos contaminantes. «Siempre decimos que la solución es desarrollar polímeros alternativos que sean más biodegradables. Con una emergencia como esta no vas a dejar de usar plásticos por proteger el medio ambiente. El problema es que no hemos hecho los deberes a tiempo. Si a día de hoy tuviéramos estos materiales alternativos, el aumento de uso no conllevaría un riesgo», opina.

El CSIC ha desarrollado ya mascarillas con filtros de materiales biodegradables para dispositivos sanitarios reutilizables. Mientras se implantan, en los hogares los grupos ecologistas apuestan por el reciclaje. «Nosotros estamos porque no se abandonen y se depositen en el contenedor amarillo», explica Carlos Arribas, responsable de residuos de Ecologistas en Acción. No es la recomendación oficial, ya que las autoridades piden que estos residuos vayan al contenedor de la fracción resto (gris o verde, según la comunidad). «En las calles empieza a haber mascarillas y guantes por todas partes. Hay cierto abandono de esos residuos y lo que se abandona en las calles acaba en los ríos, en los mares, o el viento lo lleva al campo o a las cunetas», continúa Arribas.

Es un tema que ya preocupa en el Ministerio para la Transición Ecológica, que ha decidido publicar una serie de recomendaciones para evitar el incremento de residuos como consecuencia de un mayor consumo de productos de un solo uso. Para ello, aboga por fomentar «la fabricación y uso de mascarillas higiénicas reutilizables» o reducir el uso de guantes, ya que «su utilización solo está aconsejada en circunstancias muy concretas, siendo en general preferible no emplearlos y ser rigurosos con las medidas de higiene».

Por ahora, las imágenes no son alentadoras. Cuando apenas han pasado tres meses desde que estallara la crisis en Europa, buzos de la ONG francesa Opération Mer Propre han encontrado en su primera inmersión todo tipo de restos sanitarios en el lecho del Mediterráneo, en la costa azul francesa, cerca de Antibes. Las imágenes muestran mascarillas quirúrgicas empapadas y cubiertas de algas, guantes de plástico sucios en el fondo del mar y botes de gel hidroalcohólico. «Estas mascarillas no las hemos tenido mucho tiempo y vamos a tener miles de millones, así que cuidado, es el comienzo de un nuevo tipo de contaminación», denunciaba en un vídeo el fundador del grupo ecologista, Laurent Lombard, esta semana.