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La Audiencia decidirá qué juzgado lleva el robo de armas

Su letrado recuerda que el fallecido anhelaba el puesto de armero y que apareció su ADN en una llave

El juez de Instrucción 1 interrogó este lunes en calidad de imputados a Bernardo y Roy D.L. por el robo de seis armas en la Comisaría de As Lagoas en el  año 2014. Los dos hermanos, ambos policías -Bernardo jubilado y Roy suspendido temporalmente- negaron su participación en un hecho delictivo que les atribuye la investigación comandada por la UDEV de Ourense, no así la de Asuntos Internos. Solo contestaron a las preguntas del magistrado y la fiscal. En la causa están personados como acusación particular el exjefe de drogas, Antonio R.F., y el responsable del búnker donde estaban custodiadas las pistolas, Ernesto A.V. Estos dos últimos se consideran víctimas de una trama ideada para perjudicarles, que incluía el robo de las armas y el anónimo remitido a Asuntos Internos en noviembre de 2014, en la que, según la tesis de la Policía Judicial de Ourense, tomaron parte los gemelos, con la anuencia del agente muerto de un disparo en su despacho de la comisaría en abril de 2016 y que se está investigando en Instrucción 3 por si trata de un asesinato (están también investigados en esa causa los hermanos).

En la declaración de los gemelos, que se prolongó durante toda la mañana, según precisó su letrado, Neil González Seoane, "quedó acreditado que ellos no participaron en el robo". Y recordó que los únicos vestigios existentes en la causa, una huella de ADN en una de las llaves que da acceso al búnker, "pertenece al agente fallecido, que también participaba en ocasiones en el recuento de armas". Los investigados también precisaron ante el juez que Blanco tenía interés en la plaza que ocupaba Ernesto A.V., "de quien no tenía un buen concepto", como máximo responsable del armero de las dependencias policiales. "Era un puesto que él deseaba, estaba catalogado y conllevaba un complemento, y hay varias personas que manifiestan que Celso estaba interesado", aseguró. 

El letrado también destacó que varios días antes de su fallecimiento Blanco puso de manifiesto a compañeros que no estaba de acuerdo en cómo se estaban desarrollando las investigaciones sobre el robo de armas, ya que se estaba responsabilizando, a través de rumores, a los gemelos. "Estaba tremendamente enojado porque se estaba culpabilizando a mi clientes", precisó González. Este último aprovechó su intervención que dejar claro que durante mucho tiempo Instrucción 3, que solo puede investigar el homicidio, estuviera "conociendo esta causa porque la Policía de Ourense le remitió todas las actuaciones".

Neil González también anunció que acaba de presentar un extenso escrito en Instrucción 3 "poniendo de manifiesto todas las omisiones, incorrecciones o conjeturas que se recogen en el último informe de UDEV para que sea apartada de la investigación por higiene". Culpa a ese grupo de hacer "un encaje de datos de forma subjetiva, tal como sostiene Asuntos Internos". En la investigación policial se dice que los gemelos y no Celso Blanco escribieron el anónimo y fabricaron pruebas falsas para responsabilizar del robo de armas y accesos ilegales a bases de datos a determinados policías, incluidos los cuatro acusados en la operación Zamburiña contra el tráfico de drogas. Entre otras pruebas aportadas por UDEV, la geolocalización del teléfono móvil de Celso Blanco, que lo sitúa en el momento del envío del anónimo en su casa.

Escrito de ilegalidades

En cuanto al "escrito de ilegalidades" que apareció en el registro de la casa de los hermanos en Toén con información de operaciones antidroga policiales irregulares recogidas en los anónimos, dice el letrado que se hizo a iniciativa del fallecido. "Bernardo no conocía esa información y le fue facilitada por Celso y se dejó constancia por escrito, pero quiero dejar claro que no coincide para nada con el texto de los anónimos por mucho que se quiera decir lo contrario", aseguró.