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Ken Loach: “Empresas como Amazon no sólo destrozan al trabajador, también al planeta”

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Pocos directores han demostrado un compromiso social y político tan férreo como Ken Loach. Su activismo se ha mantenido pegado a su cine desde hace décadas, desde que debutara con la conmovedora Kes hasta hoy, cuando estrena con más de 80 años su último filme, Sorry we missed you. No ha perdido un ápice de mordiente, y ahora pone sus dardos sobre la economía colaborativa, la uberización del empleo y todos esos términos que se han creado como eufemismos de la explotación laboral de toda la vida.

Ken Loach pensaba que el mundo sería mejor ahora que hace décadas, y sin embargo los problemas siguen ahí, incluso peores, y sólo él parece estar dispuesto a enseñárnoslo sin tapujos. Quien quiera sutileza que mire a otro lado. La realidad huele mal, es dura, terrible, y como el día a día de la familia a la que da el protagonismo de su filme, que malvive con los empleos como repartidor de Amazon del padre y de cuidadora de la madre.

Por eso hizo esta película, para dar la voz de alarma y explicar que “el modelo Amazon de todas esas empresas es insostenible, principalmente por el desequilibrio que hay, Jeff Bezos es increíblemente ricos, pero sus trabajadores son desesperadamente pobres, y tarde o temprano eso será insostenible”. “Además, los conductores que vemos en la película que entregan los paquetes usan petróleo, combustible fósil, y no podemos sostener eso, así que como modelo de empresa no funciona. Necesitamos gobiernos que intervengan, quizás poniendo impuestos para Amazon para proteger a los trabajadores y para reconstruir los centros de las ciudades”, contaba a EL ESPAÑOL en el pasado Festival de San Sebastián.

Por eso pide “volver a los sindicatos, hacer sindicatos fuertes, ahora mismo la gente cree que estos trabajadores son autónomos, pero no lo son, son falsos autónomos, no tienen vacaciones, no se pueden poner enfermos, trabajan 14 horas al día y siete días a la semana. Hay muchas cosas que hacer, esto no puede seguir así porque este modelo no sólo destruye a la gente, también al planeta”, añade con su habitual contundencia que siempre va acompañada de una sonrisa amable.

Todavía cree que el cine puede ayudar a cambiar las cosas, y que la única forma de que sus películas no sean “un lavado de conciencia” del público burgués es que haya “otras respuestas”. “Si hay también un sindicato fuerte, o un movimiento político creíble que le dijera a las personas que van a cambiar las cosas y que no hace falta vivir así, a lo mejor se puede ir más lejos. Si hubiera ese movimiento político creíble y no ególatras fantasiosos, quizás entonces podríamos entre todos cambiar las cosas”, apunta confiado.

Cine y superhéroes

Loach no se atreve a decir que las películas de superhéroes no sean cine, pero deja claro que todas “transportan ideas, ideas sobre la sociedad, y me refiero al cine de Hollywood, que pone a un hombre con un arma como el superhéroe que va a resolver tus problemas, el superhéroe es el poder y eso es una idea de derechas. Igual que ver gente rica con grandes casas y coches… a ver, ¿de dónde ha sacado el dinero? Eso son ideas políticas, y si lo muestras cómo lo hacen ellos es político también. Claro, nos encanta ver una comedia romántica, pero se puede tener también romanticismo en la realidad”

Si hubiera ese movimiento político creíble y no ególatras fantasiosos, quizás entonces podríamos entre todos cambiar las cosas

En junio Ken Loach recibió el premio del Atlántida Film Fest, y lo hizo delante de la Reina Letizia, ante la que dio un discurso cargado de activismo que culminó con el puño levantado. Llevó su compromiso hasta el final, algo que confiesa que para él no es difícil porque tiene “una posición privilegiada comparado con las personas que sí que luchan cada día, ellos no vienen a festivales de cine, a hoteles, no tienen a periodistas haciéndoles preguntas… somos unos privilegiados. Son esa gente, esos activistas los que me hacen seguir adelante, seguir luchando. Gente que puede perder su trabajo mañana por ese activismo, gente generosa. Yo soy un privilegiado, ellos son los que se sacrifican. Venir a un festival de cine a que te digan cosas bonitas no es difícil”.

Ya no amenaza con retirarse, sabe que la realidad necesita directores que destapen sus miserias, y ahora hay demasiadas que contar y pocos como Ken Loach, activistas y hombres comprometidos que hacen abrir los ojos.

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