Spain

Illa rima con mascarilla, jeringuilla y pesadilla

Ignoro si el ya ex ministro de Sanidad Salvador Illa es supersticioso. Razones ha tenido para serlo y no sólo por haber sido nombrado para el cargo un 13 (de enero del 2020), sino por todo lo que le ha tocado vivir y ver morir en estos doce meses y dos semanas, casi día por día, en que ha sido ministro, coincidiendo el cargo con el tiempo de una pandemia que está reventándonos todas las costuras.

Quien le iba a decir a este profesor de filosofía que la propuesta que le hizo el tahúr de La Moncloa le resultaría tan envenenada. O no: “Estás unos meses al frente del Ministerio de Sanidad, del que apenas tendrás que ocuparte puesto que todas las competencias están transferidas, y te preparas para las elecciones a la Generalitat del año próximo”.

Ya se ha visto liberado el señor Illa de una responsabilidad en la que demostró, al igual que el resto del gobierno de Pedro y Pablo, un elevado nivel de incompetencia, eso si, menor que el pernicioso grado de ruindad de un diabólico de un virus que ha demostrado ser mucho mas contagioso y letal que la capacidad de los gestores políticos para hacerle frente. Los de aquí, los de allá y acullá.

Que Salvador Illa deje el Ministerio de Sanidad cuando el coronavirus sigue incrementando a diario el número de contagios y muertes como nunca antes lo había hecho, demuestra la espuria utilización que hizo del cargo con vistas a su promoción como candidato por el PSC a la presidencia de la Generalitat catalana. Un buen capitán no abandona el barco en medio del turbión excepto si se apellida Illa y el armador de su barco le aplaude.

En un país como el nuestro, cada día mas vocinglero porque los extremos recurren al grito destemplado para hacerse notar, acaba siendo considerado un buen político y gestor aquel que es mesurado en el hablar. De Salvador Illa podrá decirse aquello de “ni una mala palabra ni una buena acción”.

El inicio de su gestión se vio acompañada de la carestía de medios, así como de las contradicciones sobre el uso o no de la mascarilla (que rima con Illa), recurriendo a un caro, carísimo, aprovisionamiento de prendas de protección para el personal sanitario, que no ha sido objeto de fiscalización, o lo ha sido con extrema benevolencia, porque la urgente exigencia pasaba por conseguir equipos suficientes para que los sanitarios dejasen de infectarse como lo estaban sufriendo.

Después de semanas de confinamiento y alarma, dando palos de ciego y de tener que soportar los plúmbeas prédicas de don Sánchez, éste proclamó con redondo triunfalismo el “hemos derrotado al virus”. A la vista del oleaje pandémico que golpea a diario nuestras vidas la estentórea proclamación del presidente resuena como un sarcasmo cuyo eco se convierte en una burla a los ciudadanos.

Llegó el tiempo de las vacunas con la entrada bajo palio y con ostentosas etiquetas en las cajas en que venían los inyectables. Más propaganda que para eso tenemos en plantilla a Iván Redondo y mil doscientos asesores. El contribuyente se malicia que algo va a fallar y pone en boca de un perro parlanchín: “Ojo, Pedro, no se os vaya a olvidar la compra de jeringuillas, que os conozco”. Y lo que era, Sánchez dixit, una fantástica previsión de vacunación estudiada al milímetro, se convierte en demoras, retrasos, pícaros saltos de la fila y falta de jeringuillas. O que, teniéndolas, no sirven para conseguir seis y no cinco dosis de las vacunas de Pfizer.

Jeringuilla, rima con Illa, al igual de también pesadilla. La que seguimos viendo pasar ante nuestros ojos día a día con el agobio de no ver que caiga la ascendente curva. Y ha sido en ese momento, el peor de todos, cuando Salvador Illa deja el Ministerio de Sanidad. Así lo anunció Pedro Sánchez ayer martes en una rueda de prensa en la que aherrojó a la prensa al no admitir preguntas. Otra mas de la transparencia made in Sánchez.

Ver los comentarios

Football news:

Cavani regresó a los entrenamientos y es probable que juegue con Crystal Palace
Fabio Capello: Juve jugó rugby contra Oporto. Solo Ronaldo y Chiesa son capaces de hacer una diferencia en esta alineación
Neymar: he publicado cómo me estoy recuperando de una lesión y no he recibido mensajes con las palabras: Wow, qué profesional. Neymar, Delantero del PSG, expresó su descontento por la atención que se le presta a su trabajo en la recuperación
Ole-Gunnar sulscher: el Trabajo de los jueces es muy complejo y sin presión adicional. Debemos tomar sus decisiones
Joan Laporta: estoy Seguro de que Messi no se quedará en el Barça si yo no gano las elecciones. él le da al Club el 30% de los ingresos
Trent idolatró a Gerrard desde la infancia y se metió en un cuento de hadas: recibió el cuidado de Steven y el brazalete del capitán. Una historia de hermosas relaciones
La recuperación de azar después de una lesión se retrasa. Probablemente no juegue con el Atlético el 7 de marzo