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Greenpeace roba la C de las siglas de la CDU en la sede de Merkel

Disfrazados de personal de mantenimiento, varios activistas por la protección del clima se han colado esta mañana en la sede central de la CDU de Merkel, la Casa Konrad Adenauer, y han desmontado a gigantesca “C”, que forma parte de las siglas que presiden la fachada, robándola y desplegando además una pancarta en la que solicitan más compromiso político contra el calentamiento climático. Una vez fuera del edificio, se han hecho fotos y han grabado vídeos con la letra, que rápidamente han surcado el cielo de las redes sociales. La portavoz de Greenpeace, Marion Tiemann, ha explicado sobre esta acción que "retiramos una C que sobra porque la política de la CDU no es cristiana, como dicen sus siglas. La CDU no puede seguir hablando de la preservación de la creación sin hacer algo por ella”. Tiemann sostiene que “el paquete climático aprobado por la gran coalición es débil, insuficiente. La CDU debe respaldar la C de su nombre con políticas, con un nuevo paquete climático fuerte, con el que Alemania pueda cumplir los objetivos climáticos de París".

Greenpeace considera que, aunque en el paquete climático ya aprobado promete "alcanzar el objetivo de emisiones de CO2 alemán para el año 2030”, menos el 55% en comparación con 1990, no se trata de una legislación confiable porque “según la evaluación unánime de los científicos del clima, el paquete está lejos de ser suficiente para lograrlo”. El acto de protesta tiene lugar en vísperas de un importante congreso del partido, que tendrá lugar mañana y el sábado en Leipzig, en el que la presidenta de la CDU y sucesora de Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, se las tendrá que ver con la oposición agresiva de la facción más liberal, liderada por Friedrich Merz y que pone en cuestión su presidencia.

Kramp-Karrenbauer, de 57 años, llegó a la cima de la CDU en diciembre de 2018 tras una dura batalla por el poder y apoyada por la canciller Merkel, pero el traspaso de poderes sigue sin estar consumado y la confianza de los votantes en la ministra se ha ido desgastando. Merz, que desea postularse como candidato a la cancillería en lugar de AKK, hace un balance muy crítico de la actual legislatura e incluso ha puesto en cuestión en público que pueda aguantar otros dos años, como pretenden los partidos de la gran coalición. Algunos miembros del partido también han señalado a Armin Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, como un posible candidato conservador a la jefatura del Gobierno alemán. "Nadie debería subestimar a Laschet", comentó el politólogo Thomas Poguntke. Antiguo miembro del Parlamento alemán y del Parlamento Europeo, Laschet, de 58 años, ocupó una serie de cargos ministeriales en Renania del Norte-Westfalia antes de ser elegido primer ministro del estado más poblado en 2017.

Kramp-Karrenbauer, por su parte, ha adelantado que acoge “con gran satisfacción" el debate interno sobre el liderazgo del partido y sigue resistiéndose a las peticiones de algunos miembros de la CDU, que solicitan que se rompa el tabú y que sea posible entablar negociaciones para formar futuros gobiernos con la extrema derecha de AfD, partido absolutamente en contra de la mayoría de medidas emprendidas para reducir la emisión de gases contaminantes, alegando que dañan la industria alemana en general y muy particularmente el sector del automóvil. GreenPeace, con esta acción, intenta forzar la presencia del asunto climático en el programa del congreso, una cuestión que la CDU deseaba dar por zanjada con el gran paquete climático aprobado, por valor de más de 50.000 millones de euros.

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