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"Este año enseñó que además del ave, galicia quiere políticas sociales"

n n nGonzalo Caballero (Ponteareas, 1975) se definía en la carrera a las primarias del PSdeG como un "outsider".

Era otoño de 2017, y él nunca había tenido cargos políticos de peso. Ganó, al año siguiente fue nombrado candidato a la Xunta, hace unos meses entró en el Parlamento para liderar la oposición a Feijóo y ahora ya otea su momento crucial: las autonómicas de 2020. 

El foco se centra ahora en Galicia.
Cerramos 2019 con tres estupendos resultados electorales que evidencian que hay una nueva mayoría social, un 55% de izquierdas liderado por el PSOE. En abril, por primera vez ganamos unas generales en Galicia. Gobernamos 5 de las 7 ciudades gallegas y 3 de 4 diputaciones. Emerge un nuevo sentir mayoritario, después de 11 años al frente de Feijóo –desgastado, caído su mito de gran gestor y generando rechazo en el votante urbano, entre mujeres y  jóvenes–. Una Galicia más joven, con pulso. No nos podemos resignar a perder población y peso económico. Nos tenemos que rebelar, con un nuevo liderazgo social.

En 2015 parecía también que había un cambio de ciclo, y en 2016 el PPdeG firmó otra mayoría absoluta. ¿Teme el efecto Feijóo?
Esto no tiene nada que ver con el 2016. Nuncahabía pasado lo que sucedió en 2019. El PP de Feijóo venía del 47% de voto y en 2019 ha estado entre 28 y el 31%. Con estos resultados perdería 13 parlamentarios. Sé que no son extrapolables. Pero estas generales estaban muy ideologizadas: el que votaba al PSOE sabía lo que quería y el que votaba al PP, también. Estoy convencido que los que votaron al PSOE en 2019 no quieren que Vox pueda liderar ideológicamente nuestro país. Y el PP está en una estrategia de coalición con la ultraderecha, abandonando la centralidad. Todos los ciudadanos que creemos en las libertades políticas, en el estado de las autonomías, en el estado del bienestar... sabemos que la coalición PP-Vox pone en riesgo todo eso. Y en 2020 tocará votar. 

Vox aquí en Galicia no tiene el peso estatal. Junto a la caída de Cs puede ser clave para el PP.
Las tres derechas repitieron el 45% en abril y noviembre. Vox ha sacado más de 100.000 votos en Galicia. Es preocupante. Algo está mal en el conjunto, y en particular en la derecha, para alimentar esto. 

Feijóo marca distancias con Vox.
Esa es la imagen que quieren vender. 

¿Cree que podrían llegar a pactar? 
No tengo la menor duda. En Galicia no va a haber mayoría absoluta. Y hoy por hoy están jugando a una escenificación de la divergencia, pero allí donde PP y Vox suman, allí gobiernan. Madrid, Murcia, Andalucía... Feijóo intenta aparecer con piel de cordero pero es un lobo político, conservador, retrógrado. Hay que quitarle la máscara. 

Para el PSOE la repetición electoral no cumplió objetivos. Ahora, ¿abstención del PP o ERC?
Lo importante es que haya un gobierno en España, y el único que puede dárselo es el PSOE. Sánchez lo está haciendo bien para evitar terceras elecciones. Tenemos que tender puentes, y sería el momento de la corresponsabilidad por parte de PP y Cs, que dejen de ser el perro del hortelano. El PP pone dudas: juega con el cinismo político. Hemos ayudado a aplicar el 155 desde la oposición, con  lealtad. Si Sánchez hubiese querido la investidura a cualquier precio, ya se hubiese dado. Somos una garantía de respetar el Estado de Derecho y la Constitución. 
 

El diálogo con ERC no solo tensiona al PP. Ahí están las palabras de socialistas históricos como Guerra, Paco Vázquez... 
Ha habido una consulta a la militancia en la que participaron cientos de miles de socialistas. Y el 95% apoyó el gobierno de progreso. Entiendo que hay que tener todas las garantías, pero Sánchez tiene toda mi confianza. Sabe cuáles son los límites: dentro de la Constitución se pueden establecer vías de diálogo, al margen, no. Y eso lo garantizamos. 

Sánchez tiene deberes pendientes con Galicia. Lo primero, el AVE.
No hay ni un solo minuto en el retraso de la llegada del AVE a Galicia que pueda ser imputado al actual gobierno. Desde que ha llegado  Pedro Sánchez, y con una gallega al frente de Adif (Pardo de Vera) las inversiones se han llevado al máximo posible, licitaciones, ejecuciones... todo lo que ha podido hacer se ha hecho. El AVE está en su fase final, y le toca a los técnicos que termine con las máximas garantías. 
Entenderá que los ciudadanos estén hartos de escuchar fechas. 
Es cierto que se han dado muchas fechas, pero ahora estamos en un momento en el que el AVE estará finalizado en unos meses. 

El problema es que esos meses se suman: el AVE iba a llegar en 2010, 2012, 2015,2018, 2019, 2020... y ahora parece que 2022.  
La ciudadanía gallega entiende que ahora unas semanas, unos meses, suponen una cuestión reducida. Si hablamos de los grandes plazos pongo el foco en una ministra gallega (Ana Pastor), que no llegó al nivel de inversión posible por problemas internos de Adif. Quizás por eso en Pontevedra sacó el 28-A un resultado mínimo y se escapó de Galicia. También quiero decir: las inversiones son muy importantes pero además, lo que nos ha enseñado 2019 es que los gallegos queremos políticas sociales. Que no hay decisiones más importantes que subir pensiones, subir el salario mínimo... las políticas sociales son clave para el futuro de Galicia. 

Pero sin restar la importancia a las políticas sociales... 
Lo digo porque el debate de las inversiones ocupa más espacio mediático que otras decisiones. No renunciamos a él, pero los ciudadanos están en el día a día. El AVE es muy importante pero hay mucha gente que cuando le hablamos del AVE piensa: "Yo a Madrid voy una vez al año, lo que necesito es un buen hospital, colegios, pensiones..."

Es compatible. Porque aquí podemos sumar el retraso de 20 años en la biblioteca, A76...Tanto PP como PSOE deberían explicar el porqué de tantos retrasos. 
Las provincias del interior en Galicia,  especialmente Ourense, tienen muchos retos que cubrir. Debemos hacer políticas para los ciudadanos. 

Y una discriminación positiva.
Necesitamos un equilibrio territorial, en el que la pujanza de las siete ciudades gallegas apoye el rural. Galicia tiene 54.000 trabajadores menos que hace 11 años. La crisis demográfica es también resultado de la crisis económica de Galicia. Yo estoy mucho en Ourense. Quiero convertirlo en una prioridad para los socialistas gallegos. Y cuando gobernemos la Xunta desarrollaremos las políticas necesarias. Para que la ciudad de Ourense, y las comarcas, puedan tener impulso de futuro. No vamos a conseguir desarrollar todos los concellos. Pero sí hay que tener una planificación del territorio,con  políticas de discriminación positiva que permitan que cualquier ciudadano tenga servicios públicos de calidad en su radio inmediato. Esa es una prioridad y mi compromiso: política de servicios públicos, del medio rural –firme apuesta por el territorio– y de económica activa. Esas tres patas tienen que nutrir la estrategia de la Galicia de 2020-30.

¿Daría la orden de reabrir el paritorio de Verín, al margen de la opinión de expertos?
Esta es una decisión política, tomada por Feijóo y sus gestores, aduciendo criterios técnicos. Si entendemos los criterios de población como clave para los servicios públicos, acabaríamos en un círculo vicioso. No podemos caer en eso. Si asumimos que un concello como Verín o Barco no deben tener una apuesta clara, estamos ahogando a toda la provincia. El tema de criterios es un debate entre profesionales porque se gestiona la escasez. Con los recursos que hay, el paritorio no se puede cerrar. Y me comprometo: cuando gobernemos, si no se ha rectifcado antes, reabriremos el paritorio (esta entrevista se realizó el jueves, antes de conocer que la Xunta abría la puerta a reactivar el servicio). 

Si es una decisión política, por qué se toma antes de las urnas.
Eso lo tiene que explicar Feijóo. Ya ve el lío que tiene en el PP ourensano. . Sé lo que me dicen los profesionales sanitarios de Verín o Valdoerras: la supresión de servicios es constante. No ha habido previsión, no se cubren las plazas. Lo que ha habido es una mala planificación y gestión. Verín es un símbolo de la lucha por la sanidad pública. La movilización que sacará a Feijóo de la Xunta. Respeto lo que dicen los profesionales, pero le toca a la política decidir. 

Para llegar a la Xunta necesitará impulso en todas las provincias. ¿Es el mejor punto de partida lo que sucede en Ourense, con la ejecutiva local disuelta?
El partido en Ourense a nivel orgánico viene de una situación compleja, por un secretario xeral que intentó generar una escisión y claro que tomamos medidas, presentando candidaturas ganadoras en abril. Jugamos muy bien, con resultados estupendos. En las municipales hubo que hacer una apuesta nueva, por determinadas circunstancias...

...Porque le movieron las listas al candidato, Vázquez Barquero.
Eso es pasado. El tiempo ha dado razones por los cambios. La dirección consideró que la inclusión de determinadas personas no era adecuada: 15 días después encabezaron una lista de escisión. Hicimos lo que había que hacer para acertar. Y lo seguiremos haciendo para llegar al Concello, Diputación y Xunta. 
 Del todo no acertaron porque siguen en la oposición. ¿Se arrepienten de algo?
En política hay que ser realistas. Tuvimos un crecimiento espectacular. Cierto, no fue satisfactorio al 100%.

Sin gobierno no hay paraíso. 
No envidio el paraíso de Jácome con Baltar y Feijóo. 

Ahi quiso estar Villarino. 
En ese paraíso.... lo que sabemos es que hay un caos en el gobierno municipal, y que los socialistas en ningún momento hablamos de ceder lo que creíamos fundamental: liderar un gobierno fuerte y progresista.

¿Pero no hubiese sido quizás mejor dejar gobernar a lista más votada en ciudad y Diputación?
Feijóo aprobó un pacto de la indignidad entre Jácome y Baltar. Dijo que Jácome iba a ser letal: es lo único en lo que acertó en mucho tiempo. Jácome está llevando la política a un esperpento que deja boquiabiertos  a todos. Los votantes del PP están escandalizados. La política tiene muchas cuestiones complejas, pero demostramos que somos de palabra.

¿Siente aquí alivio de oposición?
Haber apoyado a Jácome al frente de cualquier alcaldía es un suicidio político. Con eso soy claro. Nunca fui partidario de poner a Jácome de alcalde y quizás Feijóo está arrepentido: pelea continua con Baltar y cristo permamente con Jácome. Su problema es que es el único aliado de las ciudades, y se avergüenza de él. 

En este argumentario el PSOE ganaría credibilidad si no hubiese negociado nunca con él.
Se dialogó en todas las vías, pero los pactos tienen que ser refrendados. Mi posición es que el PSOE no podía ceder la alcaldía a Jácome. Ahora hay que pensar en el futuro. Los ourensanos saben que a la provincia no le va bien con Feijóo y que es necesario un nuevo tiempo político, en el que Ourense ocupe el espacio que la derecha no le quiere dar. n

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