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España pierde el podio del crecimiento en el FMI por primera vez en cinco años

Al concluir su presentación de las agridulces previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la economía mundial, la directora gerente, Kristalina Georgieva, recurrió a una cita de Leon Tolstoi en Anna Karenina: «Toda la diversidad, todo el encanto, toda la belleza de la vida es fruto de luces y sombras». La búlgara agregó que esperaba que en 2020 predominaran las luces sobre la sombras pero, entre sus estimaciones, apunta a un ensombrecimiento de una de las economías avanzadas hasta ahora más luminosas y que venía creciendo en los últimos años más que la media: la española.

La previsión del FMI es que se esfuma el podio español. Se desvanece una de las grandes noticias de la recuperación económica de España que consistía en crecer más sistemáticamente que la media de lo que la institución internacional denomina «economías avanzadas». La nueva previsión del FMI es que la economía nacional ya no destaca y crecerá este año un 1,6%, igual que el conjunto de estas economías avanzadas, que incluyen las de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido o Canadá, entre otros.

La economía española es la que más se ralentiza con respecto a 2019, al perder cuatro décimas de crecimiento, y se desmarca de la tendencia mundial que es la de una cierta aceleración, aunque por debajo de lo previsto.

Se rompe así una tendencia española que venía produciéndose desde 2015 y permitía al presidente del Gobierno de entonces, Mariano Rajoy, y, desde junio de 2018, a Pedro Sánchez, presumir de ese mejor comportamiento que la media de las potencias industrializadas. Según los datos del FMI, todavía en 2014, la economía española crecía un 1,4%, por debajo del 1,9% de ese conjunto de economías.

Pero ya en 2015 saltó al 3,2%, frente al 1,9% del resto; y en 2016, a un ritmo similar, frente al 1,7% de las economías avanzadas. En 2017 la distancia se mantuvo entre el 3,2% frente al 2,2%, pero se estrechó en 2018 con el 2,5% y el 2,2% de la media respectivamente.

En cuanto a 2019, la estimación es que aún destacará la economía española con un 2%, frente al 1,7% de la media para caer ya ambas al 1,6% en 2020 y 2021. Al mantener una mayor tasa de paro y deuda que el conjunto de las economías avanzadas, España debería mantener una diferencia de crecimiento para poder seguir corrigiendo sus desequilibrios de competitividad frente al resto, pero el motor se ralentiza.

El FMI sí cree que España seguirá creciendo por encima de la media de la Eurozona, pero con una distancia decreciente que en 2021 será ya sólo del 1,6% español frente al 1,4% de media europea, al coger impulso Alemania y Francia.

Perspectivas FMI 2020

De hecho, España se convirtió ayer en la economía desarrollada a la que más rebaja el FMI sus previsiones de crecimiento desde el pasado octubre, «debido a las secuelas de una desaceleración más marcada de lo previsto de la demanda interna y de las exportaciones en 2019». En consecuencia, reduce dos décimas desde el 1,8% que estimaba el pasado otoño, al actual del 1,6% para 2020. Se aparta así de la previsión oficial del Gobierno que aún cree que el PIB podrá crecer un 1,8% en este primer año de la legislatura.

El subdirector del servicio de estudios del FMI, Gian Maria Milesi-Ferretti, resaltó la confluencia en el caso español de la pérdida de fuelle del consumo interno y «el débil contexto internacional». Puntualizó, además, que había tenido en cuenta la revisión contable del Instituto Nacional de Estadística.

Dentro del grupo del euro, el FMI sólo recorta también, y en menor medida, su previsión para Alemania, que baja en una décima y crecerá un 1,1% este año.

El diagnóstico general del FMI es que la economía mundial sigue repuntando, pero con revisión a la baja. «La previsión es que el crecimiento mundial, que según estimaciones fue de 2,9% en 2019, aumente al 3,3% en 2020 y al 3,4% en 2021; es decir, una revisión a la baja del 0,1% para 2019 y 2020 y del 0,2% para 2021, en comparación con las cifras presentadas en la edición de octubre de Perspectivas de le economía mundial», afirma la institución. Los frenazos en India, México o los efectos del malestar social en Chile han empeorado las perspectivas de los llamados países emergentes.

Como contrapunto, el FMI remarca «la reorientación general hacia una política monetaria acomodaticia» de los bancos centrales; «las noticias intermitentemente favorables acerca de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China», «y los menores temores de que se produzca un Brexit sin acuerdo».

Del informe del FMI se deduce que sus técnicos comparten parte del programa del nuevo Gobierno español, orientado a corregir desigualdades y al «crecimiento inclusivo», pero no si eso implica más déficit público. «A menos que la demanda privada sea muy débil, los países con niveles elevados de deuda deberían, en general, llevar a cabo consolidaciones [recortes del déficit vía menos gastos o más ingresos] a fin de estar preparados para la próxima desaceleración y el gasto en prestaciones que se avecina», señala.

En cambio, los economistas del FMI insisten en que los saneados como Alemania y Holanda -no citaron a España- sí deben «incrementar el gasto en iniciativas que fomenten el crecimiento de la productividad, en ámbitos como la investigación, la capacitación y la infraestructura física».

En cuanto a Estados Unidos, «se prevé que el crecimiento se modere del 2,3% en 2019 al 2% en 2020 y luego al 1,7% en 2021 (0,1% menos en 2020 que en octubre). La moderación obedece, según el FMI, a una mayor contención presupuestaria y a un menor efecto de la política monetaria de la Reserva Federal.

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