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¿Es permanecer separados la mejor manera de seguir juntos?

Toda la vida nos ha parecido algo de excéntricos, de bohemios locos que hacen cosas "raras". Y aunque es cierto que la sociedad se ha mostrado siempre inflexible con las vidas que no entran en el juego de lo establecido, también es verdad que los ejemplos más mediáticos que hasta ahora teníamos de parejas consolidadas y con hijos que optaban por vivir en casas separadas, no ayudaba a entender el concepto.

Hablamos de las parejas LAT (el acrónimo en inglés de Living Apart Together), algo que nos sonaba de algo porque así es cómo vivían su relación Mia Farrow y Woody Allen. Sobra decir cómo terminó la cosa.

Ya en Europa, más concretamente en el londinense barrio de Kensington, el director de cine Tim Burton y la actriz Helena Bonham Carter, vivieron durante 13 años separados por un muro que dividía dos apartamentos contiguos comunicados por un túnel. Tras dos hijos en común, la cosa terminó también en infidelidad y ruptura.

Otro ejemplo lo tenemos en la pareja formada por Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, que durante el medio siglo que duró su historia de amor y colaboración intelectual, nunca encontraron el momento de compartir techo.

DESAFÍO A LA TRADICIÓN

Pero lo que desconocíamos era el hecho de que existen muchas más parejas ("reales") de las que pensábamos que optan por una vida en común que se acaba con el día: "Tú, a tu casa y yo a la mía". Han estado un tanto agazapados, por aquello del qué dirán, pero comienzan a salir del armario, algo que ha llamado la atención de los sociólogos.

Algunos de ellos incluso ya hablan de parejas LAT como una nueva forma de familia. Eva Juni, profesora del Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas de ISEP, confirma que tener una relación y no compartir la vivienda efectivamente no es algo nuevo. "Lo que es novedad es su reconocimiento como una opción más, como un modelo válido y no menos comprometido de pareja. Como lo fueron las relaciones homosexuales, estas relaciones implican un desafío al concepto tradicional de pareja, el que entiende la convivencia (crear un hogar y familia) como una parte esencial del compromiso. Pero no siempre somos más pareja por el hecho de compartir más tiempo", explica la experta.

¿VOLUNTARIO O IMPUESTO?

Un cálculo reciente que se ha hecho en Estados Unidos estima que 3.5 millones de americanos (el 3% de todas las parejas casadas) son LAT.

En el Reino Unido, donde no sólo se contabilizan los matrimonios, sino también las parejas de larga duración, ese número se eleva al 9%.

El tema está especialmente en boga en Canadá, un país en el que ya son 1,5 millones de personas, entre 25 y 64 años, las que viven separadas de sus parejas. Un tipo de relación que, según los investigadores canadienses, se da especialmente entre la gente mayor y los millennials.

Lo que sí que se ha producido es cierta discrepancia entre los investigadores sociales a la hora de concretar el porqué del concepto, ya que mientras existe un grupo que le otorga a los LAT cierta importancia social y lo define como una nueva forma de intimidad de las sociedades contemporáneas y una fórmula familiar a través de la cual la gente puede experimentar tanto la intimidad como la satisfacción de estar en pareja, otro lo considera una etapa más en la ruta establecida hacia la cohabitación y el matrimonio. Es decir, que vivimos así durante un tiempo, pero al final, y aunque suene menos 'cool', todos queremos compartir cama y váter.

FALTA DE RECURSOS: MOTIVO PRINCIPAL EN ESPAÑA

Ese es precisamente el caso de los LAT españoles. Es cierto que el fenómeno también ha proliferado en los últimos años en nuestro país, pero más bien ha estado motivado por ciertas realidades sociales que nos han empujado a ello, como la tardía emancipación de los jóvenes o la falta de recursos económicos para el alquiler o la compra de un techo en común.

Precisamente, el profesor de Sociología de la Universidad de Málaga, Luis Ayuso, se preguntaba en un estudiosi las parejas LAT españolas son en realidad noviazgos o corresponden a parejas independientes.

La conclusión de su investigación fue que, efectivamente, en España la mayoría de las parejas LAT son más bien noviazgos eternos motivados por las circunstancias (imposibilidad de emanciparse), una realidad que no ensombrece el hecho de que también esté tímidamente creciendo el número de LATS por elección.

"NO SE QUIERE MÁS POR COMPARTIR MÁS TIEMPO"

¿Cuál es el objetivo entonces de la relación de pareja? ¿No es finalmente el compartir el mismo techo? La sexóloga Eva Juni explica que "una relación de pareja es un contrato entre dos personas, basado en el amor o afecto entre ellos. El compromiso, la intimidad y compartir un modelo de vida son los ingredientes principales de este contrato, que puede o no contemplar la convivencia como un requisito. Podemos ser perfectamente una pareja, pero decidir que nuestra relación no va a incluir compartir casa. No necesariamente nos querremos más y mejor por el hecho de compartir más tiempo".

Sí, tiene lógica, pero tampoco vamos a negar que existe una presión social que te empuja a la convivencia. Es más, siempre han levantado sospechas esas parejas eternas que no daban el paso. "Pero quizás algunos de los que optan por esta opción LAT consideren más "raritos" a los que conviven y se casan, sabiendo que tienen más de un 50% de probabilidades estadísticas de fracasar, de separarse. Hay personas que encuentran en este modelo de relación un equilibrio entre una vida íntima compartida y la autonomía e independencia personal, que valoran muchísimo", matiza Juni.

LA RUTINA DOMÉSTICA TAMBIÉN ES BUENA

¿Se hace entonces por esquivar la rutina? Al fin y al cabo, no hay nada como compartir vida cotidiana para romper el misterio y la pasión. La sexóloga no está de acuerdo. "No, más que la rutina, es la falta de ilusión, de sorpresa y de novedad la responsable de que la pasión salga volando por la ventana. Las rutinas también aportan aspectos positivos como la seguridad, el confort y la confianza. Las parejas que conviven y deciden seguir cuidando su relación, compartiendo proyectos, tiempo, ilusiones y una comunicación de calidad pueden preservar y seguir alimentando su amor", indica Eva Juni.

Al final, los motivos que te llevan a tener este tipo de relación pueden ser muy distintos (románticos, logísticos, profesionales, por tus valores o por un modelo de vida personal), pero es innegable que estamos ante un nuevo ejemplo de un cambio en el significado, el objetivo y el valor que otorgamos al concepto de pareja.

Tipos de parejas que lo practican

Parejas jóvenes que están centradas en su desarrollo personal y profesional y que necesitan no tener "ataduras físicas" para poder tomar decisiones, como por ejemplo cambiar de residencia si surgen proyectos u oportunidades. Sería la opción: "Nos queremos, pero nos vemos cuando podemos". En estos casos, este modelo puede ser la opción en una etapa de la vida, no un fin.

Parejas que deciden no tener hijos y cada uno de ellos disfruta de su tiempo porque quiere preservar un alto grado de autonomía. En muchas ocasiones se trata de personas que llevan años viviendo solas y que aprecian este tipo de vida.

Personas de mediana o tercera edad que ya han vivido en pareja, e incluso tienen familia, y que consideran que una nueva convivencia implica más desventajas que ventajas. En otros casos, después de haber vivido una relación de largo tiempo que quizás nos hizo sufrir, que no acabó bien, nos genere reticencias una nueva convivencia por el miedo a que se repitan algunas situaciones del pasado. A veces, sencillamente es demasiado complicado integrar una nueva persona a tu dinámica familiar establecida.

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