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Spain

ERC roza ya la abstención en la investidura de Pedro Sánchez a la espera del fallo sobre Oriol Junqueras

La competición entre ERC y JxCat, entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont por el liderazgo del movimiento independentista, tiene de nuevo en vilo la gobernabilidad de España. Lo hizo ya a principios de este año cuando la inesperada presentación de una enmienda a la totalidad de los presupuestos del casi recién estrenado Gobierno de Pedro Sánchez frustró el desarrollo de la legislatura, del ciclo político abierto tras la moción de censura, y precipitó la convocatoria de elecciones generales el 28 de abril.

En ese momento, el Gobierno cometió un trascendental error de cálculo al dar por supuesto que ERC no registraría un veto a sus cuentas y que el único riesgo es que lo hiciera JxCat. Para neutralizarlo, Moncloa había iniciado una aproximación a los independentistas con la apertura de un proceso de diálogo -la minicumbre entre gobiernos en Barcelona en diciembre de 2018 que culminó con la llamada Declaración de Pedralbes- que, según su análisis, conduciría a ERC y JxCat a apoyar los presupuestos o, al menos, a no boicotearlos.

Pero Junqueras hizo saltar por los aires esta previsión con una tempranísima enmienda a la totalidad que dejó sin habla al Ejecutivo. La razón, según las fuentes consultadas, fue el temor a que ellos optaran por respaldar a Sánchez y JxCat, a última hora, se decantara por el no, en un momento en que además comenzaba en el Tribunal Supremo el juicio contra los líderes del procés. El miedo a que los acusaran de botiflers, de "traidores", tan recurrente a lo largo del procés.

Esa preocupación es prácticamente el único obstáculo que puede llevar ahora a ERC a romper las negociaciones que mantiene con el PSOE para abstenerse en la investidura de Sánchez y optar por el no. El enfrentamiento entre JxCat y los republicanos es de tal magnitud que el Govern es prácticamente inoperante.

Junqueras, según distintas fuentes, es partidario de la abstención. De no ser así, las conversaciones ni habrían comenzado. Pero que culminen o no dependerá de si pueden neutralizar a Puigdemont. Para eso esta semana resulta clave.

El dictamen final de la Justicia europea

El jueves 19 de diciembre se conoce la decisión del Tribunal de Justicia de la UE sobre la inmunidad parlamentaria de Junqueras. Después de que el abogado general de la UE, en contra del resto de pronunciamientos previos, haya defendido que "el mandato parlamentario de los diputados europeos resulta únicamente del voto de los electores y no puede estar supeditada al ulterior cumplimiento de formalidad alguna", el dictamen final del TJUE pueden tener consecuencias directas en la voluntad de ERC de abstenerse.

El Tribunal Supremo no permitió a Junqueras salir de la cárcel para comparecer ante la Junta Electoral Central para prestar la promesa o el juramento de acatar la Constitución como persona electa al Parlamento Europeo. Esto le impidió formalizar su condición de eurodiputado y gozar de la inmunidad del cargo.

El juicio se celebró como estaba previsto, pero el TS elevó una consulta prejudicial al TJUE, que se sustancia esta semana. Mientras, la condena de 13 años de inhabilitación del líder republicano está en suspenso y ni siquiera ERC se atreve a apuntar qué consecuencias directas, inmediatas, tendría para él en el caso de que se le reconociera.

Pero si eso sucede, si el tribunal sigue el criterio del abogado general, podría acabar beneficiando a la situación procesal de Carles Puigdemont, que tras su fuga de España no ha sido aún sometido a juicio y, en su caso, condenado. Puigdemont tendría el aval jurídico para ser eurodiputado y disfrutar de la inmunidad que le permite moverse libremente por Europa, sin miedo a ser detenido, hasta que la Eurocámara resolviera una petición de suplicatorio del Supremo.

Esta posibilidad representa una amenaza para ERC. La opción de que el ex president de la Generalitat pueda regresar puntualmente a Cataluña, de que imponga a su sucesor Quim Torra la fecha de las elecciones autonómicas o de que incluso pueda ser candidato preocupa a los republicanos.

El papel de Puigdemont y Cataluña

Son conscientes de que Puigdemont tomará siempre la decisión que más daño represente para ERC. Y aunque algunos dudan de si realmente el ex presidente mantiene aún suficiente predicamento para superarles en unos nuevos comicios, sí creen que les atacará desde el momento en que hagan pública la abstención a la investidura de Sánchez.

El líder de ERC, a quien algunas personas califican de "confuso" por la falta de claridad que a veces exhibe en sus planteamientos, nunca hará nada que vaya en contra de sus intereses electorales en Cataluña. Por eso, hay dudas en el PSOE sobre su posición final. Ya confiaron en él en los presupuestos y les engañó. Y lo mismo le sucedió en su día a Soraya Sáenz de Santamaría, que pensó que Junqueras no se saltaría la ley para declarar la independencia.

Las fuentes consultadas apuntan a que todo el entramado de derivadas que puede provocar el dictamen del TJUE y, sobre todo, el futuro de Puigdemont, está presente en las negociaciones con el PSOE. La mesa de diálogo entre gobiernos, que exige ERC, no parece representar un problema. Los socialistas buscan la fórmula específica para este proceso de diálogo y han barajado que el Congreso apruebe la creación de una comisión especial para el conflicto político catalán entre la Generalitat y el Estado.

El acuerdo está cerca, a expensas del TJUE. Los de ERC parecen haber comprendido que no pueden exigir al Gobierno garantías sobre la actuación judicial, más allá de que Sánchez cambie al fiscal general del Estado o de que no presente recursos al Tribunal Constitucional ante las últimas resoluciones sobre la autodeterminación del Parlament.

Según Carmen Calvo, habrá acuerdo

Este sábado, la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, en el congreso del PSC que reeligió a Miquel Iceta por unanimidad, asumió que habrá acuerdo al calificar de "honor" para el PSOE ser quien da "los pasos" para encauzar el conflicto catalán.

Si lo que resuelva el tribunal de la UE no permite a Puigdemont convertirse en eurodiputado, ERC se abstendrá. Ésta es la sensación mayoritaria en las direcciones de los dos partidos. Los republicanos están convencidos de que su apuesta por el diálogo ha sido refrendada en las últimas elecciones y consideran que su apoyo electoral -ganaron en Barcelona en las municipales, en algunos municipios del conocido antes como cinturón rojo y tienen una presencia muy homogénea en toda Cataluña- va más allá del independentismo y se les vota también por su proyecto progresista y de izquierdas.

Sánchez, tras el fiasco de la estrategia electoral del 10-N en que fió la campaña a captar voto moderado, desencantado sobre todo con Ciudadanos, ha asumido que el marco político continúa siendo izquierda y derecha. El ascenso de Vox también lo ratifica.

En la dirección socialista, y también es la opinión de muchas personas dentro del PSOE, opinan que el PP de Pablo Casado nunca se abstendrá para facilitar un Gobierno socialista. Así justifican que la única vía posible era el pacto con Podemos y la abstención de ERC. Aunque si la legislatura consigue empezar -el PSOE ve factible una investidura antes de final de Año, si el TJUE no reconociera la inmunidad de Junqueras-, confían en tener un aliado en Cs y que acabe votando algunos de sus proyectos, sobre todo, sociales.

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