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“En el mundo del cómic ahora tenemos una dignidad que antes no teníamos”

–Viene a Cádiz para participar en un encuentro de cómic, a un encuentro con el público. ¿Qué valor le da Paco Roca a una cita tan directa con los lectores?

–Siempre son muy positivas este tipo de cosas para un autor de cómics, si tenemos en cuenta que se pasa la mayor parte del tiempo en su estudio, solo, trabajando y siempre lleno de inseguridades, de no saber realmente lo que gusta y lo que no, y cómo es tu público.

–¿Ha encontrado alguna reticencia hacia su obra alguna vez, alguna collejita...?

–Bueno, siempre hay comentarios para todo.Es verdad que el público que va a un encuentro de este tipo siempre lo tienes a tu favor, es un lector aficionado a los cómics y que ha ido a verte, y siempre es positivo. Tienes comentarios de todo tipo, de lo que más les ha gustado y de lo que no, también los hay. Pero son encuentros muy necesarios, porque vives como en una burbuja, en tu estudio.

–Su perfil de Twitter es muy sencillo: “Dibujante ambulante”, ¿qué vende o qué quiere vender?

–(Ríe) La verdad es que va con mucho sentido. A mí me encanta viajar, pero es que desde Arrugas hasta ahora me he convertido un poco en eso, en un dibujante ambulante que tiene que compartir su tiempo entre el trabajo en el estudio, ir creando obras, con ese trabajo de difusión. Una parte importante del trabajo de cualquier creador es enseñarlo, explicar el proceso de trabajo en charlas, presentaciones. Y es verdad que desde Arrugas, cada vez me ha ido comiendo más tiempo esa parte del trabajo y cada vez me cuesta más hacer las dos cosas: trabajar y hacer la promoción.

–Pero se siente un privilegiado, como cuenta en su web.

–Sí, claro; si suena a queja, vamos mal. Al contrario, a veces lo duro es lo otro, estar en tu estudio, pasarte años trabajando en un libro, publicarlo y que no tenga ninguna repercusión, que nadie te llame para una presentación, para una entrevista. Eso es lo duro.

–¿Cuánto ha costado que el cómic se iguale a otros géneros literarios?

–Creo que vivimos, quizás, el mejor momento que nunca hemos tenido. Es verdad que ha habido momentos en que se han vendido muchísimos cómics, en los años 50 por ejemplo con toda aquellas revistas infantiles, con cientos de miles de ejemplares, o en los años 80 con todas aquellas revistas. Ahora, quizás, no tenemos unas ventas tan grandes como aquellas, pero hemos ganado en otro sentido: tenemos una dignidad que antes no teníamos. Y con los años hemos conseguido un público generalista que nunca había existido, un público que no teníamos antes, que había leído cómic en la infancia y que no había vuelto a leerlo. Y, sobre todo, un público femenino, que es algo que antes era difícil de encontrar. El mundo del cómic, durante gran parte de su historia, ha estado hecho por hombres y para hombres, con algunas excepciones. Y eso en los últimos años se ha roto, cada vez tenemos más autoras y más lectoras. Esto es muestra de una normalidad que no existía en el mundo del cómic.

–¿Es el cómic uno de los últimos bastiones de la edición en papel?

–Sí, sin duda, en el mundo del cómic el papel sigue siendo el negocio. Todo lo que es el tema digital, por muchos intentos que hay, nunca llega a cuajar, las ventas son mínimas. No hay una fórmula que lo haga rentable. Pero hablando de un tipo de cómic, el de superhéroes, el del manga, más o menos funciona en el digital.

–¿Qué le aportan sus incursiones en el cine?

–De todo se aprende. Siempre es interesante que un tipo de público que no llegaría al cómic llegue a tu obra por el cine; te da a conocer a otro tipo de público. Y yo creo que también es interesante, como hablaba antes de ese trabajo de estar metido en tu estudio, darse cuenta de que a veces crees que la única forma de contar una historia es como tú sabes hacer, y sin embargo cuando tu obra se lleva a otro formato, como es el cine, empiezas a ver diferencias. Es muy necesario levantar la cabeza de tu mesa de trabajo, de tu medio, y ver cómo cuentan historias otras disciplinas.

–¿Sería correcto decir que el cómic de Paco Roca es un cómic social o comprometido?

–Intento no pensar en este tipo de cosas cuando estoy creando, pero sí es verdad que el tipo de cómic que yo hago está fuera de la industria... No trabajo a partir del encargo de una editorial, ni tampoco estoy metido dentro de un formato más rígido como es el cómic francés, en el que el editor te va guiando bastante con lo que puedes o no hacer. En mi caso, cuando tengo una idea hago un cómic, y si no tengo ninguna idea, no tengo necesidad de hacer un cómic de encargo.Elijo bastante los temas que toco, y suelen ser temas que me lleven a alguna reflexión, que piense que voy a aprender algo sobre un tema, sobre el mundo o sobre mí mismo. Y es verdad que a la hora de elegir los temas, intento que tengan ese componente social, y a veces también de memoria, de rellenar huecos y de aprender a partir del pasado. No me pongo etiquetas, pero es verdad que tengo una forma de seleccionar los temas.

–Pero no se siente incómodo con esa etiqueta.

–No, no, no me siento incómodo con ello porque muchas de las histotrias que puedo tocar tienen ese componente social.

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