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El régimen de Maduro suspende tres meses a la aerolínea portuguesa que trasladó a Guaidó a Caracas

El régimen de Nicolás Maduro decretó a última hora de la tarde de este lunes 17 de febrero la suspensión de operaciones de TAP durante tres meses, lo cual ha causado un gran impacto en Portugal porque se trata de la aerolínea bandera del país vecino.

La medida se produce después de que el gobierno de Nicolás Maduro acusara a la compañía permitir a un familiar de Juan Guaidó «viajar con explosivos», de acuerdo con la versión de Caracas, e incluso que el propio presidente interino de Venezuela pudiera volver a la capital con una identidad falsa.

Fue el ministro de Transporte, Hipólito Abreu, quien comunicó la drástica sanción, al tiempo que aseguraba que está en marcha una investigación para arrojar luz sobre el sentido, o al menos sacar sus conclusiones.

El político chavista recurrió a las redes sociales para comunicar: «Debido a las graves irregularidades cometidas en el vuelo TP173 y en apego a la normativa aeronáutica civil nacional, se suspende por 90 días las operaciones de la línea aérea TAP hacia nuestro territorio».

Lo más grave del asunto es que, a continuación, Abreu insinuó que el régimen venezolano se guarda la carta de «evaluar acciones» que pueden desembocar en una «suspensión permanente». Una amenaza nada velada que perjudica a la aerolínea, toda vez que registra un elevado tráfico de pasajeros hacia Portugal, especialmente a Madeira.

Situación incómoda para António Costa

En efecto, los vínculos de la isla con el país sudamericano vienen de lejos, pues solía recibir a los emigrantes lusos que buscaban otros horizontes. Ahora, con las duras condiciones de vida impuestas por Maduro, muchas de esas personas intensifican los esfuerzos para afincarse en Funchal o en la isla colindante de Porto Santo.

Pero se trata de una ofensiva beligerante en toda regla porque la primera decisión tomada ha sido establecer el pago de una multa a TAP. A partir de este momento, se abre un capítulo en el que tomarán posiciones los inspectores de Maduro, aunque resulta difícil creer en una supuesta neutralidad de la investigación en curso.

El gabinete del primer ministro luso, António Costa, se encuentra así con una situación incómoda en términos diplomáticos, que puede tener consecuencias económicas para Portugal.