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El oro llega a máximos en plena tormenta en el mercado por el coronavirus

El oro ha vuelto a revalorizarse este lunes, en plena tormenta bursátil por la expansión del coronavirus en Asia y Europa, y se acercaba a los 1.700 dólares la onza, poniéndose en máximos de siete años. El metal está demostrando ser el gran ganador en la huida del riesgo de los inversores, siendo una vez más el valor refugio preferido.

En concreto, a las 13.00 horas, el oro sube el 2,30%, hasta 1.681,43 dólares la onza, por encima de los 1.643,69 dólares que alcanzó el pasado viernes. La rápida expansión del coronavirus fuera de China está provocando el desplome de las bolsas en todo el mundo, lo que está llevando a los inversores a apostar por activos considerados seguros como el dólar, la deuda soberana y el oro.

Analistas

“El interés por el oro se mantendrá alto hasta que la situación remita”

“La escapada a la seguridad empuja el oro a nuevos máximos”, apuntaba el analista Norbert Ruecker, de Julius Baer. En el conjunto del año el precio del metal se ha disparado el 10% desde el inicio del año, marcado de momento por el coronavirus. También impacta que los inversores prevén que la Reserva Federal relaje su política fiscal para paliar cualquier efecto en la economía, decidiendo un recorte en los tipos.

“El interés en el oro se mantendrá alto hasta que la situación remita”, señalaba respecto al coronavirus Howie Lee, economista de Oversea-Chinese Banking. “Hay muchas malas noticias en el frente del coronavirus y el número casos nuevos aún va en aumento”, escribió en una nota el economista jefe de AMP, Shane Oliver.

Turistas asiáticos en la ciudad de Venecia, en Italia
Turistas asiáticos en la ciudad de Venecia, en Italia (ANDREA PATTARO / Afp)

En la última semana el foco de preocupación se ha trasladado de China a Irán, Italia y Corea del Sur, con nuevos afectados y la posibilidad de que el virus se extienda por Europa. Esta posibilidad está afectando a las bolsas de todo el continente, en un inicio de semana de fuertes pérdidas.

Otro de los damnificados es el petróleo, que es la cara opuesta al oro, ya que los inversores dan por hecho que habrá una caída de la demanda por el freno de la economía global por el virus.